miércoles, 26 de febrero de 2020

Desenmascarando


Comprender todo esto que se está cociendo entre bambalinas es complicado. Porque como siempre ha pasado a lo largo de la historia los que están instalados a los mandos de la nave ponen todos sus esfuerzos en convencer a los pasajeros de que todo está bajo control. Y cuando menos controlan mayor es el esfuerzo que dedican a disimular. Y por tales mecanismos de simulación es por lo que cuando se producen cambios sustanciales parece que ha sido de una forma abrupta, pero nada más lejos de la realidad: nunca ha habido cambio sustancial que no haya sido anunciado con insistencia por las tormentas subterráneas que solo detectan los avisados.

Cuando hablamos de cambios sustanciales, en realidad solo estamos hablando de conquista de más libertad por parte del individuo frente a los poderes opresores. Los poderes ceden libertad cuando no les queda más remedio y, a partir de ese momento vuelven a la carga por medio de los subterfugios mas alambicados para volver a someter a los individuos más o menos liberados.  

Pues bien, por poner un ejemplo, cuando allá por las postrimerías del XIX se empezaban a consolidar las democracias por Europa, o sea, que la gente estaba pasando de la condición de súbdito a la de ciudadano, a un gobernante más avisado que los demás se le ocurrió el invento de la Seguridad Social. Sanidad, pensiones y demás, gestionado por el Estado. Entonces, alguien le dijo a ese gobernante, ya, pero así haces dependientes a los ciudadanos del Estado. Y él respondió: eso es justamente lo que pretendo. Es decir, robarles, al menos en parte, la libertad conquistada. Y así, Seguridad Social mediante, fue como los imberbes ciudadanos fueron cayendo de nuevo en las garras del poder. Y en ello estamos, solo que ahora empezamos a ser conscientes del engaño. 

Empezamos a ser conscientes y de paso a agitar las aguas subterráneas. Y eso es lo que empiezan a notar los avisados. Madrid es un hervidero de académicos dedicados a divulgar las ideas de lo que se conoce como escuela Austriaca de Economía que, a la postre, no es otra cosa que señalar el carácter puramente mafioso de las instituciones democráticas. En eso consiste todo, en organizarse para delinquir, aunque, eso sí, legislando antes para que esos delitos no sean perseguibles por la justicia. Engaño sobre engaño y sobre engaño uno. Y a vivir como Dios en un chalet con piscina sin tener más méritos que los que da la fidelidad perruna al Padrino. 

Permanezcan atentos a la pantalla porque se anuncian fuertes conmociones.   

domingo, 23 de febrero de 2020

Nudo gordiano

Enrique Ghersi es un abogado peruano que entre sus múltiples actividades tiene la de ser profesor visitante en varias universidades hispanoamericanas. Hoy les voy a traer a colación una conferencia que dio en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala de título "Dogma Montaigne: historia de un error". 


Antes que nada les quiero señalar que la Universidad Francisco Marroquín viene siendo desde su fundación, a comienzos de los setenta del siglo pasado, pionera en todo lo relativo a la utilización de las nuevas tecnologías en el mundo académico. Y por eso es que sus conferencias y clases se pueden seguir en la red desde cualquier lugar del mundo. Conferencias y clases que, por cierto, dan idea del alto nivel intelectual que se gastan por aquellos lares. Para por aquí los quisiera yo. Bueno, de hecho esa Universidad ha abierto una sucursal en Madrid.

Pero a lo que íbamos: cuál es ese dogma y en qué consiste su error. Al respecto considero innecesario resaltar que todos los dogmas, por definición, se acaba demostrando que son una burda impostura. Como el de la Inmaculada Concepción y pachangas por el estilo. Pero es que éste de Montaigne trajo cola para dar y tomar. Y ahí sigue todavía y sospecho que seguirá por los siglos de los siglos para dar sustento al mayor consuelo del que disponen los desgraciados de este mundo: encontrar a los culpables de los males que les aquejan. 

Fue un economista austriaco, Ludwig von Mises, el primero que denunció el trágico error: para Montaigne todo intercambio comercial es una operación de suma cero. Es decir: para que unos ganen otros tienen que perder. O lo que es lo mismo: la única forma de enriquecerse es empobreciendo a los otros. ¿Y en que se sustenta semejante teoría? Pues muy sencillo: las cosas tienen un valor objetivo. 

¿Ustedes qué piensan al respeto? ¿Se puede medir el valor de las cosas atendiendo solo a criterios objetivos: materiales usados para fabricarlas, horas de trabajo empleadas, etc.? ¿O acaso hay que atender también a cuestiones tan etéreas como la diferencia entre necesidad y deseo? La subjetividad en definitiva. Si yo te vendo algo que tu deseas mucho a un precio por encima de su valor de producción, es de suponer que ganas tú porque satisfaces el deseo y gano yo porque me forro. Por tanto la suma no es cero y todo el dogma Montaigne se viene abajo.


Así es que el valor de una cosa está sujeto a muchas variables, algunas objetivas, pero otras muchas puramente subjetivas, sobre todo cuando la cosa no es lo que se conoce como artículos de primera necesidad. La mayoría de las cosas con las que se comercia son absolutamente prescindibles, pero nos hemos acostumbrado a darlas un valor añadido que se sustancia en prestigio social del que las posee, o mandangas por el estilo, lo cual se traduce en oportunidades para los que saben ver crecer la yerba. 


Todo ello de tan obvio como es parece que tiene que ser de poco menos que idiotas el ponerlo en cuestión, pero ya lo dijo Erasmo: la reina de este mundo es la estulticia. Michel de Montaigne lo dejó escrito en medio de una multitud de afirmaciones sensatas, lo cual que, como si hubiese sido una especie de camuflaje, le permitió pasar a través de los siglos como verdad incuestionable. Los conocidos como ilustrados franceses se lo tragaron y difundieron con entusiasmo. Por no hablar de las encíclicas papales que seguramente fueron las que inspiraron a Montaigne y siguen inspirando, porque los papas siguen insistiendo en ello, a todos los resentidos del mundo mundial. Y ahí sigue el dogma, o el error, sirviendo de base para diferenciar a los buenos de los malos, a los puros de corazón de los desalmados, a los, en definitiva, de izquierda de los de derecha. 

¡Sí, señores, el gran nudo gordiano de la política a cortar es la patraña de Montaigne! Y todavía no se ha inventado la espada que lo pueda cortar porque el día que eso llegue, ¡adiós consuelo de los resentidos! ¿Se imaginan a todos esos socialistos que van en sus volvos a comer fino por ahí cayendo en la cuenta de que ellos también son ladrones? ¡Por los clavos de Jesús que por ahí no pasaremos!

jueves, 20 de febrero de 2020

Por ejemplo



Desde luego que con este ejercicio no les va a dar para entrar en la Academia, pero sirve de entrenamiento para ir haciendo músculo. Es muy sencillo, pero tiene su gracia. 

El caso es que estuve ayer viendo los vídeos de un tal HRom, un chico majete, de Bilbao o por ahí, que hace experimentos de todo tipo para explicar los principios más elementales de la física y química. Construye artilugios de forma rudimentaria, pero efectiva, y ahí es en donde más me corroe la envidia porque de chaval me gustaba jugar con las herramientas que tenía mi padre primorosamente ordenadas en el garaje, pero a la hora de la verdad no sabía hacer nada de sustancia con ellas. Seguramente también en aquella época había libros en los que explicaban este tipo de experimentos, pero yo los desconocía y por eso me limitaba a mirar la máquina de vapor que llegaba cada hora a la estación del pueblo como si fuese cosa de marcianos. Pues bién, ayer me di cuenta de lo factible que hubiera sido fabricar una con los cachivaches de que disponía. HRom construyó una en dos patadas que funcionaba de maravilla. Y de paso que lo hacía iba explicando los conceptos elementales de física que van implícitos en ese tipo de máquinas.

Lo que yo me pregunto es si hay algún niño en el mundo al que no le guste construir ese tipo de máquinas. Porque hacer cosas que funcionan es, como pone en los envases de algunos condones, satisfaction guaranteed, donde las haya. Pero no, a los niños hay que atiborrarles la cabeza de  afluentes de los ríos de la patria y de las supuestas gestas de los Corocotas locales. Doctrina, socialdemócrata en concreto, que viene a ser prepararles para la odiosa condición de corderitos. 

Cuando veo un Parlamento, templos de la democracia les suelen llamar, lo primero que me pregunto es cuál será la proporción entre aquella chusma que hay allí sentada de formados en ciencias o en letras, por recurrir a la vieja división de los saberes. Desde luego que ingenieros, físicos o químicos, estoy seguro de que se pueden contar con los dedos de una mano. Y no otra es para mí la causa de la degradación del sistema. Sin conocer las leyes elementales de la naturaleza es imposible pensar de forma medianamente aceptable. Y por eso es que cuando se les escucha solo se les oye repetir las consignas aprendidas en las clases de doctrina. Supieran pensar y los estériles rifirrafes se convertirían en soluciones consensuadas. 

Concluyendo, que si yo fuese Dios haría gravar en el frontón de entrada de los parlamentos la siguiente leyenda: absténganse de sentarse aquí los que no sean capaces de deducir la Identidad de Euler. Por ejemplo.   

martes, 18 de febrero de 2020

Piscina Probática

Entre semana voy todos los días un rato a la piscina con la esperanza, contra toda razón, de alcanzar algún beneficio para la espalda. Hablo a veces allí con un camionero que está en las mismas que yo: no le gusta un pelo el sabor de la medicina pero tiene la esperanza de mejorar con ella. En fin, sea como sea, el caso es que en la piscina predominan dos tipos de personas, uno, las de peso desmesurado, también con la tonta esperanza de disminuirlo y, dos, los cachas tatuados con la no menos tonta de perpetuar su cachez ad infinitum. 

Resisto en el agua una media hora o así y es evidente que quedo breado para lo que resta del día. Vuelvo hacia casa pasito a pasito sin otro pensamiento en la cabeza que pasarme por el bar del chino a tomar un café con leche con churros. No se hacen idea lo que lo disfruto. Antes iba al Bariloche que está debajo de casa, pero el otro día tuve un desagradable incidente con el dueño de un perro que se puso a olisquearme las zapatillas y, la verdad, no me pillarán en otra. En el chino hay una pegatina en lugar visible que prohíbe los perros en el local. Aparte de eso, el café del chino me parece bastante mejor y, además, se le notan las ganas de agradar. Cuando me voy siempre me pregunta si me han gustado los churros o el pincho de tortilla o lo que sea que haya tomado. Le contesto afirmativamente y añado que el café también estaba muy bueno, porque esa es la verdad. En fin, a lo que iba, que el hecho de que los chinos no dejen entrar perros en sus establecimientos hosteleros es otra prueba más de que van a ganar esta guerra que nos traemos entre manos. Ellos no están para milongas como no se cansa de repetir el profesor García Maestro, que ese sí que sabe lo que se dice. 

Esa guerra que se sustancia en el hecho de que no hemos venido a este mundo a pasear perros sino a acarrear mercancías de un lado para otro en un carretillo con la finalidad de poder llevar a los hijos al mejor colegio de la ciudad. En eso consiste todo, en el pantomima full contra obras son amores. Ya pueden ir apostando. Porque la historia lo ha demostrado mil veces: la aristocracia siempre ha vencido a la democracia. O si lo de aristocracia les suena muy fuerte, pongan escuela de mandarines y obtendrán el mismo resultado. 

Por lo demás, la esperanza, esa virtud teologal tan reñida con la ciencia estadística. Bien que lo supieron los dioses cuando la metieron en la caja de Pandora con la intención de no dejarla escapar. Ya se sabe que los dioses para serlo tienen que ser sobre todo perversos. En fin, ¡maldita espalda! 



domingo, 16 de febrero de 2020

Pantomima Full


No hace falta más que el teorema de Pitágoras y un poco de álgebra. Está chupado. Y no se lo digo, así, en plan Pantomima Full.

Pues sí, Pantomima Full. La nueva comedia del arte. Todos los desgraciados del mundo no queriendo darse cuenta de que lo son. ¡Qué amargura tener que llegar a la vejez para caer en la cuenta de hasta qué punto uno ha sido toda la vida un puto chisgaravís! Sin otro objetivo que el de intentar dar el pego. Que si muchas lecturas, que si mucho festival de música, que si viajes por aquí y por allá... y siempre como puta por rastrojo por no haber tenido recursos para nada de sustancia. 

Así ha sido mi vida y la de tantos otros que conozco: los corderitos de la socialdemocracia. Puros pantomima full. Mero combustible para las calderas del mercado. 


viernes, 14 de febrero de 2020

Una pérdida de tiempo




Una vez encontrada la vía de acceso subes a la cima sin despeinarte. Pero hay que dar con esa vía, lo cual exige cierta profesionalidad. 

Ahí está el punto y la gracia, o desgracia, de todo esto que nos llevamos entre manos, en la profesionalidad. La hay o no la hay. Y en eso se basa todo el marasmo del mundo, porque los que no la tienen no se resignan a reconocerlo y actúan como si la tuviesen. Y como son la aplastante mayoría pues lo tienen chupado hacerse con los mandos de la nave y a la vista está cómo la manejan. 

Así es que estaba anoche para irme ya a la cama y di con un debate colgado en youtube sobre los problemas del campo. Había políticos, periodistas y José Ramón Rallo. Se lo digo así porque quiero resaltar la diferencia que hay entre tener nombre y no tenerlo. Cosa, por cierto, que tampoco acaban de comprender los que no lo tienen. Bien, pues el caso es que aquello era una cacofonía porque todos preguntaban a José Ramón por esto o por aquello, pero cuando empezaba a hablar le cortaban de inmediato porque los subnormales tienen muy desarrollado el instinto de supervivencia y a las primeras palabras de José Ramón intuían que eran ellos los palos en la rueda de la agricultura. De cualquier rueda en definitiva. Periodistas y políticos sobran por doquier porque no saben de nada en concreto que no sea asegurarse su modus vivendi a costa de los que saben.

Mandé un vídeo  de Jesús García Maestro sobre la poesía de Borges a algunos de mis amigos y, después, cuando me lo comentaron, se dedicaron a criticar con vehemencia cuestiones de tipo literario. Me dio la impresión de que, o bien yo, o bien ellos, alguien en cualquier caso no se ha enterado de qué va el discurso de ese señor. Para mí, desde luego, de cualquier cosa menos de literatura. Creo entender que la literatura solo es una excusa para disparar sobre la estupidez que embarulla todo lo se mueve sobre la corteza terrestre. Por así decirlo, no deja títere con cabeza. Y con mucho acierto, a mi juicio. Y claro, como no podía ser menos, la democracia: no la que estamos padeciendo aquí sino la democracia en sí. La democracia, asegura lapidariamente, una y otra vez, es una perdida de tiempo.

¿Conocen ustedes a alguien que haya definido a la democracia de una forma más certera? Ni Platón, ni Aristóteles, ni Toqueville, ni leches. Es una perdida de tiempo absoluta, y no por nada si no porque es un sistema que basa todo su encanto en tratar de no herir las susceptibilidades de los iletrados. O sea, un imposible metafísico. Un iletrado, que lo sepan, echa chispas a nada que ve un letrado en lontananza. No lo puede remediar y yo lo entiendo. Porque es que el iletrado, aunque disimule, sabe que todo lo que tiene se lo debe al letrado y nada puede hacer para corresponder equitativamente, cosa que, cualquiera que haya leído a Gracián sabe que es el mayor tormento de cualquier vida: no poder corresponder es la prueba del nueve de tu flagrante inferioridad. 

En fin, eso es lo que estaba haciendo José Ramón Rallo en ese debate, perder el tiempo... aunque, si le pagaron por ello, no tanto.  

martes, 11 de febrero de 2020

Solve For The Radius

                              

He decidido que quiero allanar el camino de acceso a la  Academia a mis inciertos lectores. Así es que les voy a ir poniendo ejemplos de problemas geométricos. Éste, en concreto, es para chavales, y supongo que para chavalas, de entre trece y catorce años y, para los que no lo vean a la primera, les doy una pista: el teorema del coseno. 

En otro orden de cosas, o en el mismo orden, que no sé, quisiera traerles a colación una conferencia, o clase, que dictó un tal Miguel Anxo Bastos en una universidad guatemalteca. Les aclaro que Miguel es uno de los habituales conferenciantes del Instituto Juan de Mariana. Con eso y con saber un poco, wikipedia mediante, sobre Juan de Mariana pienso que ya está todo dicho. En fin, sea como sea, en ese Instituto es donde principalmente largan los que están a favor del Estado Mínimo, es decir, un Estado que solo se encarga de asegurar la igualdad ante la ley y las fronteras. Todo lo demás correrá a cuenta de la sociedad civil. Una idea, por cierto, que parece ganar cada día más adeptos, lo cual como que me da buen rollo. 

Y es en la educación en lo que más se demora Miguel Anxo en esa conferencia guatemalteca. Está meridianamente claro para él, y para mí, por supuesto, que llamar educación a la que corre a cargo del Estado es un eufemismo de adoctrinamiento. El Estado, por definición, adoctrina. Es su único interés. Y lo más sorprendente de su teoría es cuando hace referencia a las matemáticas. Con todas las materias se adoctrina, pero la más insidiosa entre ellas son las matemáticas. Las matemáticas que se enseñan, en su inmensa mayoría, no sirven para otra cosa que para que los hijos tomen conciencia de lo poco que saben sus padres, cosa que automáticamente lleva a restarles autoridad a la vez que se la trasladan al profesor, o sea, al Estado. Es, no me lo negarán, una curiosa teoría que merecería una cuidadosa consideración. Porque una cosa es, argumenta Anxo, las matemáticas para calcular una hipoteca, que eso sí que se necesita saber, pero de ahí al álgebra linear o el cálculo infinitesimal, que salvo que vayas a ser informático o ingeniero no vas a necesitar para nada, hay un abismo. Todo ese esfuerzo, sigue argumentando, se puede emplear en materias que sí son de utilidad, como rudimentos financieros y cosas por el estilo. 

Bueno, ya ven que no todo el mundo por ahí piensa lo mismo sobre los más diversos asuntos. ¿Quién lo diría? Porque es que a la que te descuidas ya te están largando el rollo del machismo o de la superioridad moral de los animales.  Por no hablar de la decencia de lo público frente a la indecencia de lo privado. Desde luego, como diría un frances, el adoctrinamiento es payante. En fin, y qué le vamos a hacer. Servidor, de todas formas, seguirá pensando que ejercitar la geometría facilita la entrada en la Academia, cosa que, si me apuran, pienso que es para lo único que merece la pena vivir. 

lunes, 10 de febrero de 2020

¿A qué estamos esperando?

Señores y señoras, esto, pienso, está pasando ya de castaño oscuro. Me han dicho que, entre los casi infinitos ministerios que ha creado el nuevo gobierno progresista, hay uno que han llamado de "Igual da". Muy oportuno, en cualquier caso, porque se adapta a la realidad como un guante de a euro de Decathlon a cualquier mano que sea. Y es que la realidad consiste en que da igual que hagas lo que hagas porque en todo momento estás bajo el objetivo de Papá Estado, camuflado, eso sí, bajo los más diversos nombres, ya sea Google, WhatsApp, Facebook, Forocoches, o cualquiera de las otras mil agencias de espionaje y control. Como dicen los macarras: me explico.

Fue el 8 de enero del año en curso, a las 2,27 para ser exacto, cuando me llegó un mensaje de la para mí desconocida agencia Google Maps Timeline. Empezaba así: Pedro, aquí tienes la actualización de tu cronología del 2019. A continuación, una pormenorizada relación de todos los sitios en los que estuve, con fotografías de los restaurantes, pensiones, playas, pueblos, en los que estuve. Incluso una con lo que comí en uno de esos restaurantes. 

He sido siempre muy aficionado a la literatura, en sus más diversos soportes, de tipo policíaco. Pocos héroes son tan queridos por mí como Serlock Holmes o Poirot. Ellos lo confiaban todo a su materia gris. Esa era toda su tecnología: las neuronas interactuando. Como Feynman, más o menos. Pero, ¡ay hijo!, ahora ni neuronas ni leches. Ahora sólo tengo que consultar con el Ministerio de Igual Da para enterarme de todo lo que ha hecho cualquiera que sea la persona a la que investigo. Así es que los del Five-0 de Honolulú se pasan la vida delante de una gran pantalla conectada a dicho ministerio que les deja todos los casos prácticamente resueltos. Solo tienen que ir a donde les manda la pantalla a poner las esposas a los malos. Bien es verdad que a veces hay que pegar unos cuantos tiros para ponérselas. Y esa es toda la emoción. 

Y en esas estamos, en las manos de personas absolutamente malvadas que sólo buscan conservar los privilegios obtenidos con triquiñuelas, que nunca por méritos. Así que se está empezando a imponer la solución Fahrenheit 451, es decir, correr a esconderse entre la espesura del bosque. ¿A qué estamos esperando? 

sábado, 8 de febrero de 2020

Geometría


Cuentan los que se dedican a contar que a la puerta de la Academia Platónica había un cartel que decía algo así como: "Absténganse de entrar aquí los que no sepan geometría". A saber si será verdad, pero en cualquier caso merecería serlo.Y no por nada sino por lo que saber geometría ayuda a encontrar la salida de todo tipo de laberintos. 

Bien, como les vengo contando, pienso que no hay termómetro que mida mejor la temperatura de estos tiempos que vivimos que YouTube. Hay ahí tal batiburrillo de opiniones que no por encontradas dejan de ser seductoras muchas de ellas, lo cual, como fácilmente comprenderán, hace que sea de lo más necesario estar en posesión de poderosas herramientas, como la geometría, un suponer, para no dar en la esquizofrenia... por no poder escapar del laberinto. 

Y ahí está el punto y la belleza de todo este asunto, que en YouTube hay unos canales dedicados a difundir la geometría que, para un nivel como el mío, son gloria bendita. Pongamos por caso Mind Your Decisions, que te pone el problema, te dice que pares el vídeo e intentes resolverlo por tu cuenta y, una vez intentado y acaso resuelto, vuelves al vídeo y ves como lo resuelve PRESH TALWALKAR. Pues bien hay ahí cientos de problemas sacados de las olimpiadas matemáticas, de las pruebas de acceso a lo que sea, en fin, un verdadero arsenal para ponerte a prueba y salir las más de las veces escaldado. Mind, una palabra polisémica donde las haya: pensar, tener cuidado, importar, prestar atención, incluso molestar. Porque, aunque haya ministerios de "igual da", la realidad es que son importantes las propias decisiones ya que si te equivocas San Pedro te la bendice. 

Lo mismo pasa con Academia Internet o Julioprofe, ect., que siguen el mismo modelo y a nada que te descuides te quedas colgado y luego por la noche tienes pesadillas. Y es que darle al coco más de aquello a lo que está acostumbrado es como lo de los músculos que te agarras unas agujetas que ves las estrellas.   

domingo, 2 de febrero de 2020

El que avisa...

Es evidente que vienen tiempos revueltos. A los Estados está dejando de funcionarles la ingeniería social al uso. Las voces que antes se controlaban por el sencillo procedimiento de no dales acceso a los medios de comunicación convencionales -siempre más o menos estatales via subvenciones-, ahora campan por sus respetos en las redes sociales. Es cuestión de tiempo, de poco espero, que el actual tinglado socio-político-económico-ydemásyerbas salte por los aires. Y es que cada vez es mayor la conciencia entre las élites de que el estado actual de la rex pública ya no es operativo y que, por tanto, hay que tomar cartas en el asunto. 

Y en esas estamos y, entonces, los mindundis como yo tenemos acceso a esas voces discrepantes, que no son precisamente de mindundis, y por tal es que nos enteremos de cosas que desconocíamos y vayamos tomando conciencia de que existe otra realidad muy diferente a la que nos habíamos creído que era la verdadera. Esto que estamos viviendo es una ilusión, o un sueño, del que es inevitable despertar.

El caso es que yo siempre he sido un defensor ferviente de la pertenencia de España a la Comunidad Europea. Y ahora voy y caigo en la cuenta de que ese fervor, igual que casi todos los de índole política que tuve estaba sostenido en la ignorancia. Los datos con los que yo contaba y cuento para tomar una posición al respecto son irrelevantes. Pero como resulta que desde hace meses en vez de leer a los opinadores oficiales leo y escucho a los outsiders, voy y me entero de ciertas cosas que me llevan a pensar, primero que he sido un necio de tomo y lomo, segundo que no me gusta un pelo que haya un parlamento europeo del que no se conocen sus funciones, más allá de las simbólicas, en el que ochocientos eurodiputados reciben medio millón de euros al año. Entre esos ochocientos se incluyen algunos españoles que están perseguidos por la justicia. ¡Toma ya!

Lo que quiero decir es que a lo mejor lo de pertenecer a la comunidad europea -ahora con minúsculas- no es tan buena idea. Y más después de escuchar a pensadores españoles y hispanoamericanos que andan por ahí queriendo resucitar lo de la Hispanidad. Porque el caso es ese, que España comparte idioma y unas cuantas cosas más con quinientos millones de personas del otro lado del charco. Desde luego, a buen seguro, compartimos mucho más que con nuestros vecinos europeos que, a la vista está, nos miran con un cierto aire de superioridad. 

En fin, permanezcan atentos a youtube porque es donde se está cociendo la sublevación. Escuchen, por ejemplo, a ese abogado de Bilbao que tiene un canal llamado "Un abogado contra la demagogia". Y otros cientos por el estilo que son escuchados por millones de personas a los que paulatinamente se les van inflando las bolas, lo cual, como es de suponer, solo puede acabar...