miércoles, 26 de febrero de 2020

Desenmascarando


Comprender todo esto que se está cociendo entre bambalinas es complicado. Porque como siempre ha pasado a lo largo de la historia los que están instalados a los mandos de la nave ponen todos sus esfuerzos en convencer a los pasajeros de que todo está bajo control. Y cuando menos controlan mayor es el esfuerzo que dedican a disimular. Y por tales mecanismos de simulación es por lo que cuando se producen cambios sustanciales parece que ha sido de una forma abrupta, pero nada más lejos de la realidad: nunca ha habido cambio sustancial que no haya sido anunciado con insistencia por las tormentas subterráneas que solo detectan los avisados.

Cuando hablamos de cambios sustanciales, en realidad solo estamos hablando de conquista de más libertad por parte del individuo frente a los poderes opresores. Los poderes ceden libertad cuando no les queda más remedio y, a partir de ese momento vuelven a la carga por medio de los subterfugios mas alambicados para volver a someter a los individuos más o menos liberados.  

Pues bien, por poner un ejemplo, cuando allá por las postrimerías del XIX se empezaban a consolidar las democracias por Europa, o sea, que la gente estaba pasando de la condición de súbdito a la de ciudadano, a un gobernante más avisado que los demás se le ocurrió el invento de la Seguridad Social. Sanidad, pensiones y demás, gestionado por el Estado. Entonces, alguien le dijo a ese gobernante, ya, pero así haces dependientes a los ciudadanos del Estado. Y él respondió: eso es justamente lo que pretendo. Es decir, robarles, al menos en parte, la libertad conquistada. Y así, Seguridad Social mediante, fue como los imberbes ciudadanos fueron cayendo de nuevo en las garras del poder. Y en ello estamos, solo que ahora empezamos a ser conscientes del engaño. 

Empezamos a ser conscientes y de paso a agitar las aguas subterráneas. Y eso es lo que empiezan a notar los avisados. Madrid es un hervidero de académicos dedicados a divulgar las ideas de lo que se conoce como escuela Austriaca de Economía que, a la postre, no es otra cosa que señalar el carácter puramente mafioso de las instituciones democráticas. En eso consiste todo, en organizarse para delinquir, aunque, eso sí, legislando antes para que esos delitos no sean perseguibles por la justicia. Engaño sobre engaño y sobre engaño uno. Y a vivir como Dios en un chalet con piscina sin tener más méritos que los que da la fidelidad perruna al Padrino. 

Permanezcan atentos a la pantalla porque se anuncian fuertes conmociones.   

4 comentarios:

  1. la jodienda nö tiene enmienda...no se e ocurre otra Cosa al leer tu artículo...Jodienda a todos los niveles,claro

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  2. Efectivamente, Nacho. Lo de querer vivir como Dios esta en la primera página del ADN humano. Y cuando no se nace dotado para conseguirlo con los propios méritos se recurre a lo que sea. Y lo más a mano son las mafias que, como no están muy bien vistas, adquieren los más diversos disfraces.

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  3. mafias las hubo sempre.Y si nö ,recuerda tus tiempos Salmantinos.En los 80,cuando ganaban los socialistas las elecciones en Salamanca,teniamos un amiguete de farra que salió elegido concejal de Cultura.Un vividor ,vamos.Nos hinchabamos a trabajar ,excelentemente remunerados ,en las Fiestas de Salamanca.Ya te digo,al jodienda nö tiene enmienda,ya desde Matusalén.

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  4. Pues no te digo nada en la sanidad pública. Algún día alguien escribirá esa historia y será para no dormir. Eso sí, todo por el bien común.

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