Salgo de casa y subo la colina hasta el parque que hay en su cima. Por la mañana está casi desierto. El inevitable nini lanzando la pelota para que su perro corra a por ella y se la traiga. No entiendo como esa actividad puede divertir tanto a tanta gente. Paso del asunto y me siento en un banco con vistas al puerto, la bahía y, más allá, las sucesivas estribaciones que conforman la cordillera cantábrica. La verdad es que las vistas ni las veo de puro vistas que las tengo ya. Así es que saco el móvil, me coloco los auriculares y me pongo a escuchar cualquier cosa. Las conferencias sobre filosofía del Precepteur me han proporcionado muy buenas mañanas. Ahora estoy dándole una segunda oportunidad al Camino de Servidumbre de Hayek. Es increíble lo que aporta una segunda lectura de cualquier libro que no sea uno de esos para chachas. Y una tercera y una cuarta y así sucesivamente, hasta que con la vejez se convierte en placentera, como el mismo Cervantes dice de su Quijote. Y yo que lo he experimentado.
Lo que nos viene a decir Camino de Servidumbre es que todos los males padecidos por Occidente a lo largo del siglo XX han sido la consecuencia de haber sustituido los principios que nos legaron Grecia y Roma, con los que habíamos alcanzado cotas de prosperidad insospechadas, por otros mucho más arcaicos. En definitiva, haber sacado al individuo del centro de la organización social para colocar en su lugar a la colectividad. O sea, lo que va del liberalismo al comunismo. Claro que si tú le dices a alguien que esto que llamamos democracia en realidad es comunismo puro y blando, seguramente pensará que eres uno de esos frikis de ideología ultraderechista. Es para partirse el culo de risa con la seguridad que tiene la gente ignorante para aplicar epítetos, considerados por ellos como denigrantes, a cualquiera que opina diferente a lo que dicen las televisiones oficiales. Pero sí, no lo duden, estos sistemas que dicen democráticos son la pura pudrición de los valores morales a causa de que Estado despersonaliza al individuo eximiéndole de la responsabilidad de encarrilar su propia vida.
Es curioso como, en este país que me ha tocado vivir, se ha fabricado un chivo para expiar todas las culpas. Un ultraderechista, un fascista, un lo peor de lo peor: Franco. Pues bien, invito a cualquiera de esos puros de corazón, en el sentido democrático del concepto, a que vayan a los discursos del Franco de los 25 Años de Paz y se tomen la molestia de escucharlos sin anteojeras... si es que pueden. Van a flipar. Seguro que los suscriben de pe a pa. El Estado hasta en la sopa velando por los corderitos. Porque vamos a ver, ¿qué hay hoy en España de relevancia que no sea de prescripción franquista? La libertad, te dirán. ¡Por Dios bendito! ¡Qué babiones! A esto que hay ahora llaman libertad. ¿Qué decisiones puedes tomar, tonto del culo, si te has gastado todo tu dinero en comprar chuminadas?
El caso es que las ideas de libertad que nacieron en Inglaterra, digamos que con el decapitamiento de su rey, allí por los finales del XVII, empezaron a ser puestas en solfa por los pensadores alemanes a mediados del XIX. De Alemania salió la ideología que ha sido hegemónica a todo lo largo del XX y lo que te rondaré morena. Unos lo llamaron fascismo y otros comunismo, pero eran dos gotas de agua en lo parecido. Y ahí siguen vivitas y coleando bajo formas camufladas. Y si no te lo crees, intenta hacer algo por tu cuenta. No habrás dado dos patadas y ya tendrás a todas las instituciones del Estado fiscalizando hasta lo que cagas. Por tu bien, claro está, que no quieren que te descarríes y mucho menos que te mueras.
En fin, Camino de Servidumbre. Y lo bueno del caso es que, al parecer, casi quinientos años atrás, ya nos advirtieron de estas cosas unos señores que vivían en Salamanca.
Queé bueno Pedro.Has dado en to" el clavo.Yo he seguido un poco a Trevijano,que más o menos coincide mucho contigo.CAmbiamos la oligarquía de Franco por el mandagueo y corruptelas de muchos.Ladillas,lo peor de cada clase que se encostran en la Administracción pública y nos chupan la sangre léntamente.Democracia? un huevo.
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