En estas lecturas de vejez en las que nada te apremia se da cuenta uno de todo lo que se perdió por el camino apresurado del puro querer encontrarlo todo que es encontrarse a uno mismo. Pues bien, es en eso en lo que estoy ahora, "El Criticón" mediante, con resultados que doy por altamente satisfactorios. Puede ser en la plaza de Gascón de Nava o en los jardines del monasterio cisterciense de Nuestra Señora de Alconada, en la terraza del bar El Refugio de Fuentes o en cualquier adecuación recreativa a la orilla del Canal de Castilla, el lugar no importa que lo que cuenta son las ganas de hincarle el diente al relato tan pronto sientes que ya digeriste los últimos pasajes leídos. Pasito a pasito, con la lentitud apropiada a la magnitud del empeño, vas identificando los porqués de los sucesivos traspiés que fuiste dando lo mismo que, también, los de algún que otro acierto, que, aunque raros, no faltaron. Una vida ordinaria, en definitiva, de más pesares que grandezas.
"Tenga ya gusto y voto, no siempre viva del ageno; que los más en el mundo gustan de lo que ven gustar a otros, alaban lo que oyeron alabar; y si les preguntas en qué está lo bueno de lo que celebran, no sabrán dezirlo; de modo que viven por otros y se guían por entendimientos agenos. Tenga, pues, juicio propio y tendrá voto en su censura; guste de tratar con hombres, que no todos los que lo parecen lo son; razone más que hable, converse con los varones noticiosos, y podrá tal vez contar algún chiste encaminado a la gustosa enseñanza, pero con tal moderación que no sea tenido por massecuentos, el licenciado del chiste y truhán de balde. Podrá tal vez, acompañado de sí mismo, pasearse pensando, no hablando. Sea hombre de museo, aunque ciña espada, y tenga delecto con los libros, que son amigos manuales; no embuta de borra los estantes, que no está bien un pícaro al lado de un noble ingenio, y si ha de preferir, sean los juiziosos a los ingeniosos. Muestre ser persona en todo, en sus dichos y en sus hechos, procediendo con gravedad apacible, hablando con madurez tratable, obrando con entereza cortés, viviendo con atención en todo y preciandose más de tener buena testa que talle. Advierta que el proporcional Euclides dio el punto a los niños, a los muchachos la línea, a los moços la superficie y a los varones la profundidad y el centro."
No hay comentarios:
Publicar un comentario