Afortunadamente las feministas no suelen llegar muy lejos en lo que a cultura, en el sentido tradicional del término, se refiere. Para mí que ninguna ha leído El Criticón porque, de lo contrario, ya estaría Gracián apeado del Parnaso tiempo ha. Todo sería llegar a la "crisi duodecima, los encantos de Falsirena" y poner el grito en el cielo. Deduzcan ustedes:
"Fue Salomón el más sabio de los hombres y fue el hombre al que más engañaron las mugeres; y con haber sido el que más las amó, fue el que más mal dixo dellas: argumento de cuan mal es del hombre la mujer mala y su mayor enemigo. Más fuerte es que el vino, más poderosa que el rey, y que compite con la verdad siendo toda mentira. Más vale la maldad del varón que el bien de la mujer, dixo quien más bien dixo, porque menos mal te hará un hombre que te persiga que una muger que te siga..."
Así es que Andrenio, al poco de toparse con Falsirena, empezó a destilar el corazón en líquidos pedazos por los ojos.
El caso es que las mujeres tienen una cosa entre las piernas por la que los hombres se pirrian. Y esa es la madre del cordero, que pirriarse por lo que sea, indefectiblemente lleva a la frustración. Y de ahí, si hay inmadurez, al lloro. Dios mío, qué mierda es todo esto y cuan indefensos estamos. Aquí, en lo de entre las piernas, es donde seguimos siendo monos punto por punto. Y las feministas como si nada. Sin enterarse del poder omnímodo de las hormonas.
Quizá, me digo a veces, los socialistas, y todos esos que abrazan los movimientos graciosamente llamados antimachistas, son personas que han sido favorecidos por la naturaleza con una muy limitada producción de hormonas de las conocidas como sexuales. Así, al estar privados de urgencias, dan en pensar que son seres superiores. Y, de ahí, todas sus diarreas mentales. En fin, sólo es una idea muy traída por los pelos.
En cualquier caso, lo que es una verdadera pena es que una persona tan clarividente como Camile Paglia sea tan poco conocida y mucho menos leída. Supongo que será debido a lo de siempre, al poder de las religiones para desprestigiar, y en su caso ocultar, la inteligencia que las cuestiona. No otra es la historia de la humanidad, una cuestión de frenos para que no se desboque el progreso y se acabe con los pastores..
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