lunes, 10 de febrero de 2020

¿A qué estamos esperando?

Señores y señoras, esto, pienso, está pasando ya de castaño oscuro. Me han dicho que, entre los casi infinitos ministerios que ha creado el nuevo gobierno progresista, hay uno que han llamado de "Igual da". Muy oportuno, en cualquier caso, porque se adapta a la realidad como un guante de a euro de Decathlon a cualquier mano que sea. Y es que la realidad consiste en que da igual que hagas lo que hagas porque en todo momento estás bajo el objetivo de Papá Estado, camuflado, eso sí, bajo los más diversos nombres, ya sea Google, WhatsApp, Facebook, Forocoches, o cualquiera de las otras mil agencias de espionaje y control. Como dicen los macarras: me explico.

Fue el 8 de enero del año en curso, a las 2,27 para ser exacto, cuando me llegó un mensaje de la para mí desconocida agencia Google Maps Timeline. Empezaba así: Pedro, aquí tienes la actualización de tu cronología del 2019. A continuación, una pormenorizada relación de todos los sitios en los que estuve, con fotografías de los restaurantes, pensiones, playas, pueblos, en los que estuve. Incluso una con lo que comí en uno de esos restaurantes. 

He sido siempre muy aficionado a la literatura, en sus más diversos soportes, de tipo policíaco. Pocos héroes son tan queridos por mí como Serlock Holmes o Poirot. Ellos lo confiaban todo a su materia gris. Esa era toda su tecnología: las neuronas interactuando. Como Feynman, más o menos. Pero, ¡ay hijo!, ahora ni neuronas ni leches. Ahora sólo tengo que consultar con el Ministerio de Igual Da para enterarme de todo lo que ha hecho cualquiera que sea la persona a la que investigo. Así es que los del Five-0 de Honolulú se pasan la vida delante de una gran pantalla conectada a dicho ministerio que les deja todos los casos prácticamente resueltos. Solo tienen que ir a donde les manda la pantalla a poner las esposas a los malos. Bien es verdad que a veces hay que pegar unos cuantos tiros para ponérselas. Y esa es toda la emoción. 

Y en esas estamos, en las manos de personas absolutamente malvadas que sólo buscan conservar los privilegios obtenidos con triquiñuelas, que nunca por méritos. Así que se está empezando a imponer la solución Fahrenheit 451, es decir, correr a esconderse entre la espesura del bosque. ¿A qué estamos esperando? 

3 comentarios:

  1. Esto es así,Pedro.Ya no queman libros ,no lo necesitan.Queman las neuronas.con eso es suficiente.No son necesarios ni Fahrenheits 451 ni Fugas de Logan...esto es lo que hay..

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  2. En el supuesto de queden neuronas, que lo dudo. Porque de quedar alguna tendría que haber algún tipo de reacción. Hacer una gran quema de móviles, por ejemplo.

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