lunes, 8 de febrero de 2021

Awesome

Hay vídeos que solo merece la pena observarlos a primera hora de la mañana. Es el caso de uno que descubrí ayer y dejé apartado para hoy. Se trata de Religión, tradición y tecnología desde el libertarismo de Miguel Anxo Bastos. Es una entrevista que le hace uno que debe ser argentino o algo así, o sea, que se le nota que le cuesta una barbaridad sujetar las palabras. ¡Qué difícil el arte de entrevistar! En fin, sea como sea, Miguel Anxo viene siendo para mí, de unos pocos años para acá, lo mejor de lo mejor en lo que a cabezas hace del panorama hispano. Sus conferencias en la Francisco Marroquín se las recomiendo a cualquiera que sepa disfrutar con los juegos de la mente. Miguel es el más claro exponente de eso para lo que vivimos, es decir, saber y sabernos. Saber sobre el mundo que nos rodea en particular y el de más allá en general, por un lado, y, por el otro, conocernos a nosotros mismos como recomendaban en Delfos.

El caso es que iba ya muy avanzado el video y de pronto he sentido algo así como hastío de brillantez. Porque Miguel Anxo es brillante hasta decir basta, pero de pronto recuerdas a Hesiodo y te dices, todo lo que está diciendo este tío está maravillosamente condensado en la Teogonia. Todo eso de la disrupción de las nuevas tecnologías... ya se lo he contado mil veces: Prometeo encadenado. Ya me cansa tanta palabrería. Sea como sea de brillante no importa, al final todo es bachillería. Pienso que hace ya tiempo sé de sobra de qué va el mundo y no sé nada sobre mí mismo ni sobre las dos o tres cosas sobre las que quisiera tener cierto dominio.

No sé nada sobre mí, lo cual como que ya me importa tres rábanos. Ya me siento perfectamente cómodo acogiéndome a la idea de que los dioses te llevan de la mano y que, si te resistes, te arrastran. Para ser exactos cada día que pasa estoy un poco más convencido de que es poco probable que los seres humanos seamos responsables de nuestros actos. Somos como somos porque nos han hecho así y actuamos como actuamos porque una fuerza interior incontrolable así nos lo exige. Y por eso es que en el mundo siga habiendo de todo lo habido y por haber a pesar del sobrehumano esfuerzo unificador que se viene haciendo desde hace milenios. ¡Ya te digo, la LOPSE socialista! De ésta sí que sí. Que la ilusión no decaiga. 
 
Pues sí, como aquel militar que a la vista de lo visto en aquellos maravillosos años ya solo creía en Dios y el bicarbonato, a mí solo me interesa la música y la geometría. Cojo, agarro la guitarra y me pongo delante de un vídeo de Jens Larsen: This is Why Melodic Minor is Awesome. Esas sexta y séptima sharps cuando asciendes por la escala y normales cuando retrocedes. O algo así. Efectivamente, produce un efecto muy especial. Tendría que aprender a manejarlo. Me llevará un tiempo durante el cual el mundo dejará de existir para mi. De la geometría ni les hablo porque por más que insisto no consigo aprobar el ingreso en la Academia Platónica. 

Y a otra cosa, mariposa. 

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