Una de las vainas por la que más recurrentemente se lamentan los seres humanos es por no haber tenido a una edad más temprana los conocimientos que creen tener en su presente. ¡Si yo hubiese sabido esto a los diez y ocho años! Bueno, personalmente pienso que si hubiese sabido tal cosa a los diez y ocho hubiera seguido haciendo tonterías de otro tipo a los diez y nueve, veinte y, así, hasta el momento de proferir el lamento. Porque no hay forma de escapar a la propia estulticia hasta el momento mismo de palmarla. Saber o no saber, no es la cuestión. La cuestión en todo caso será poder o no poder controlar las pasiones. Y entre todas ellas la que sin duda más nos ciega el entendimiento es el puto aburrimiento. Sí, no lo olviden nunca, el aburrimiento, que no en vano tiene semejanzas etimológicas con la burricie.
Así y todo, ¡que la esperanza no decaiga! Que no por otra ilusión ha sido que tantos sabios hayan creído poder protegernos de nuestra propia estulticia con sus consejos. Y, en fin, aquí estamos los más ilusos de todos indigestándonos cada día de autoayuda en el más inútil y perverso de todos los intentos, el de evitar meter la pata a cada paso que das. ¿Y qué sería de nosotros de no ser así? No quiero ni pensarlo porque de las mentiras piadosas que existen no hay otra que se pueda comparar en tamaño a la que sostiene que se puede escarmentar en cabeza ajena. ¡Sancta simplicitas! La única verdad que me va quedando en estas postrimerías es que la letra solo y exclusivamente con sangre entra.
Pero, así y todo, no hay que excluir que lo cortés no quita lo valiente: toda ayuda a la reflexión sea bienvenida siquiera sea como consuelo. Y en este orden de cosas, o de vainas, nada como el Oráculo Manual para ayudarte a comprender un poco los motivos de tú estar como estás. Así que por aquello de echar un poco más de leña al fuego voy a transcribir lo siguiente por si acaso a alguno le recuerda algo sobre sí mismo. A mí, desde luego que sí. Veamos:
"284. No sea entremetido, y no será desairado. Estímese, si quisiere que le estimen. Sea antes avaro que pródigo de sí. Llegue deseado y será bien recibido. No venga sino llamado, ni vaya sino enbiado. El que se empeña por sí, si sale mal, se carga todo el odio sobre sí; y si sale bien, no consigue el agradecimiento. Es el entremetido terrero (blanco) de desprecios, y por lo mismo que se introduce con desvergüenza es tripulado en confusión (expulsado a patadas)."
En fin, qué no habrá experimentado uno de estas cosas cuando está ya en las acaballas. Y, como si nada, seguimos erre que erre.
Pues si ,Hubiera sido muy aburrido con 18 tener el coco de 50 o 60 anhos...menudo rollo,no más enamoramientos,estar pensando constantemente que el resto del mundo son subnormales profundos..No,no ,nada de eso
ResponderEliminarPues sí, querido Nacho, que sería de nosotros ahora sin las tonterías que hicimos de jóvenes.
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