viernes, 17 de junio de 2016

Infierno

Quizá el mayor error de todos sea intentar comprender el mundo. Un gigantesco acto de soberbia que por fuerza te ha de arrojar a los infiernos... que es donde me parece que estoy. No soy feliz. No estoy bien conmigo mismo ni con lo que me rodea. No le encuentro sentido a la vida ni, por tanto, sé como utilizar mi tiempo de forma que pudiera proporcionarme algunas satisfacciones. Y, sin embargo, no me parece que en mi fuero interno haya algo así como un vago deseo de morir. Simplemente, hastío. Infierno.

Bien, no siempre es así. Hace un rato, mismamente, estaba tocando la guitarra, absorto en los sonidos que iba produciendo, sin conciencia del tiempo que pasaba. Hasta que desperté y se quebró el encanto. No pude continuar. Me levanté, miré por la ventana y no vi nada que me pudiese servir. Guardé la guitarra en su funda y me senté en la butaca traspasado por un vacío mental doloroso. Hice un esfuerzo y me puse delante del ordenador para intentar seguir con las Lecturas de Feynman: 9–3. Components of velocity, acceleration, and force. No pude con ello; estoy atascado ahí desde ayer por la mañana y todos mis esfuerzos por avanzar se topan con una especie de incompetencia neuronal insuperable. Más infierno.

Es la constatación de las propias limitaciones. Del quiero y no puedo acusador. Sí, he leído demasiado por aquí y por allá sin sacar cosa de provecho en limpio. He aprendido mil cosillas que, a la hora de la verdad, me dejan siempre a las puertas de la utilidad práctica. Les petits sont quelquefois chargés de mille vertus inutiles; ils n´ont pas de quoi les mettre en oeuvre. Sería imposible encontrar un aserto que me pudiese definir mejor. Soy un petit y la sola idea de asumirlo me resulta insoportable. Por eso utilizo todas esas virtudes inútiles que me adornan para tratar de dar el pego. Soy un impostor. Siempre echando paletadas de vanidad encima de mi subconciente en el vano intento de evitar que aflore a la conciencia la condición de fracasado. No se puede aspirar a la serenidad en semejantes condiciones. Y sin serenidad... infierno.

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