martes, 17 de diciembre de 2019

Destello de los dioses

Veo a Paola Hermosín y me emociono hasta tal punto que se me sale el corazón por los ojos en líquidos pedazos. Veo a Los Luzeros de Rioverde y tres cuartos de lo mismo. Y es que no me llamo a engaños: eso que es esa joven o son esos niños es exactamente lo que yo hubiese escogido ser de haber podido elegir. Por supuesto que por su maestría en lo que hacen, que a todas luces es prodigiosa, pero mucho más por la alegría, ese destello de los dioses, o ese destino cumplido, que se desprende de sus personas cuando se expresan. Son, pienso, la perfecta conjunción de raras, por extraordinarias, circunstancias. Sería prolijo enumerar, así que solo aventuraré la que a mí me parece la más importante de todas: unos padres envidiables. Sin unos padres excepcionales es imposible que salga algo parecido. 

En resumidas cuentas, que por mucho que presumamos saber que natura, o los dioses, o fortuna, reparte a voleo sus dones, no por eso se nos va a ir de la cabeza en los momentos aciagos que con otros padres, quizá... y eso por no hablar de cuando miramos hacia delante y nos sentimos concernidos. ¡Los padres, dios mío, qué lotería!

     

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