"A partir de ahora el combate será libre" es el título de un libro publicado en los primeros años de este siglo en el que se recopilan una serie de artículos escritos por Rafael Barrett Álvarez de Toledo. Me enteré de su existencia por un artículo de Gregorio Morán en La Vanguardia. La semblanza que hacía del autor era tan atractiva que no paré hasta que me hice con un ejemplar. Y mereció la pena. Porque el caso es que venía yo de leer unas cuantas cosas acerca de la deslumbrante Viena de entre siglos y resultó que Barrett era un entusiasta de aquella época. Sus artículos estaban trufados de referencias a Wittgentein, Freud, Karl Kraus, etc., gente que, por lo demás, era coetánea suya.
Por otra parte, lo primero de Houellebecq se llamó "Ampliación del campo de batalla". Y ya se notaba allí que venía en plan de pegar fuerte. O de prescindir de los eufemismos al uso, eso que la apestosa socialdemocracia ha dado en llamar corrección política.
Efectivamente, si algo nos ha traído esta revolución del internet es una ampliación hasta casi el infinito del campo de batalla para que la lucha sea más libre. Muchísimo más libre, hasta casi el infinito también. Ahora ya no hay que estar respaldado por una corporación con, por supuesto, su línea editorial, para entrar en la liza. Ahora, basta con una buena cabeza y ganas de pelear. Exactamente las dos cualidades que hicieron de Don Quijote el arquetipo más admirado e imitado de la historia de la literatura. Y esa es la maravilla de esta contemporaneidad, que el mundo se ha llenado de quijotes reales que cabalgan a lomos de youtube para acudir a todas las encrucijadas en las que los gigantones malambrunos se dedican a obstruir la libre circulación, principalmente, de las ideas. Ahora, toda esa chusmilla que so capa de vocación de servicio y superioridad moral come a dos carrillos de los presupuestos del estado, tiene que soportar a diario la lluvia de mandobles que les caen del cielo. Y esa es la causa de su irritación creciente. Porque, como dice Escohotado, cuando se está estirando la pata se hace mucho ruido. Socialistas, feministas, animalistas, islamistas, nacionalistas y todos los demás terminados en istas que ustedes quieran, que no solo es que estén estirando la pata sino que, también, están arrugando el hocico. En fin, me parto al ver como se aporrea a esa gente. Ya era hora.
tienes toda la razón.En eso hemos mejorado infinitamente.Y la inventiva que le echan.Es una maravilla.El Twitter,a parte de Bobos que abundan en todos los sitios,la matraca que le meten a nuestros chupópteros y abrazafarolas( Magister Garcia dixit)es de época.
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