Lo que sí que me parece entretenido por su indiscutible enjundia es la competencia que se ha establecido por conquistar el espacio entre SpaceX y Blue Origin. La cosa tiene su miga, no se vayan a creer, porque da una idea bastante exacta de por donde van los tiros del poder, es decir, que las cosas realmente importantes de este mundo ya no se dirimen en los consejos de ministros de las potencias imperiales sino en los consejos de administración de las empresas punteras en conocimiento. Acuérdense de hace como quien dice cuatro días que andaban los americanos y los rusos enzarzados en una lucha sin cuartel por ver quien llegaba más lejos con su chorra. Pues nada, eso, ya, la noche de los tiempos. Ahora todo el bacalado lo parten entre Elon Musk y Jeff Bezos: dos concepciones de la jugada que no por diferentes dejan de ser complementarias.
Complementarias en lo que hace a salvar a la especie de la extinción por agotamiento del planeta Tierra. Diferentes porque Musk piensa que lo suyo es colonizar otros planetas y Bezos que es más apropiado crear ciudades que orbiten la Tierra. A esas ciudades de Bezos se trasladaría toda la producción industrial y la Tierra quedaría en plan reserva natural con toda su biodiversidad y demás lindezas. En fin, parece todo ello pura locura, pero en el entretanto, las dos empresas, cada una a su particular manera, van invirtiendo sumas considerables y van creando unas infraestructuras de las de quitar el hipo.
Sea como sea, los hechos cantan. Después de más sesenta años lanzando cohetes al espacio a costa de los presupuestos del estado, ha tenido que venir una empresa privada a hacer lo mismo, pero sin que al contribuyente le cueste un duro y con tales avances tecnológicos que los costes se han reducido a la décima parte. Seguramente la mejor explicación de tales diferencias sea aquella que dio un día Feynman: las planificaciones estatales suelen estar bien concebidas, pero nadie ha explicado nunca porque la gestión de tales planificaciones tiene que recaer siempre en personas incompetentes.
Resumiendo, que estas son las cosas de las que te enteras si, en vez de leer periódicos y ver telediarios, te dedicas a andar a la flor del berro.

la clavaste ,querido Pedro .Un abrazo
ResponderEliminarGracias, Nacho. Me imagino que habrás visto la precisión con la que aterrizan los cohetes de SpaceX después de haber dejado su carga en el espacio.
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