Recuerdo una de aquellas canciones infantiles que decía: el patio de mi casa es muy particular/ cuando llueve se moja como los demás. Pues sí, valga como metáfora que se caga en todas esas particularidades, -señas de identidad le dicen los más sinvergüenzas-, que son la munición de fogueo con la que los políticos locales tiene entretenida a la chusma. Bueno, para ser más preciso con el lenguaje, en vez de entretenida habría que decir seducida. Y esto, señores, desengáñense, seguirá siendo así hasta el mismísimo día en el que el valle de Josafat se convierta en el centro del mundo.
Pero no se me amoinen por lo que acabo de decir, porque la evidencia científica, que diría un psicólogo evolutivo, deja claro hasta la saciedad que los políticos locales con, por supuesto, su pastoreada chusma en bandolera, cuentan muy poco, si no es nada, en el cómputo general de las fuerzas que, por así decirlo, imprimen carácter al cotidiano devenir. Para ser exactos, para lo único que cuenta, o sirve, esa gente es para organizar las fiestas del pueblo o, mejor, por aquello de estar más tiempo entretenidos, de los barrios, porque no olvidemos que todo pueblo tiene por lo menos cinco o seis de ellos, cada uno con la seva identitat.
Pero, pelillos a la mar, porque lo que dicen las estadísticas es que cada día que pasa son más las personas que van siendo conscientes de que en todos los patios llueve por igual, y, aunque son y siempre serán minoría, cada vez es una minoría más densa gracias a las posibilidades de intercomunicación entre sus miembros que proporciona la tecnología. Y ya saben que densidad es sinónimo de peso o, si mejor quieren, influencia.
Si, hoy día ya solo un chusma se pone a ver un tolk show dirigido por Buenafuente, el Gran Wayoming, o similares, entrevistando a la gloria nacional del momento. Cualquiera con dos neuronas funcionando preferirá mil veces escuchar a Jaime Bayley en conversación con Gloria Álvarez. Desde Miami, por cierto, que, por si todavía no se han enterado, es un territorio neutral en el que ha dado en concentrarse lo mejor de la inteligencia hispana.
La inteligencia, eso que crece exponencialmente cuando interactúa. Como cuando Adam Smith fue de viaje por Francia y conoció a los fisiócratas, que por ello fue que de vuelta a su casa no se le ocurriese mejor idea que escribir lo de Las Causas de la Riqueza de las Naciones. Precisamente de la riqueza, porque, como sostiene Armando de la Torre, la pobreza no tiene causas, porque está ahí de por sí. Vamos, que es lo natural. Y perdonen la disgresión, pero es que está uno tan exaltado por lo escucha que no hay forma de controlarse.
Pues sí, Gloria Álvarez, Paola Hermosín, Jaime Altozano, Alvinsch, Roxana Kreimer, los Luceros de Rio Verde, María Elvira Roca, David Lacalle... inteligencia hispana disparada que lleva camino de arrollar, si no el mundo, si todo ese lastre de papanatismo, o complejo de inferioridad, que viene siendo marca de la casa desde que Madrid dejó de ser el centro del mundo, allá por el XVII.
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