El principal problema que está enfrentando la sociedad en estos momentos es el mismo de siempre, es decir, la persistencia de los dinosaurios. ¿Que a qué me refiero cuando digo dinosaurio? Pues muy sencillo: una persona que para informarse enchufa la tele o lee los periódicos que hay en el bar. Es, por así decirlo, un perezoso mental. Sí señores, la misma pereza mental de siempre, la que impidió e impide resistirse a la inercia que empuja a las sociedades a persistir en una dirección que ya hace tiempo se mostró como equivocada. O ineficiente. Sí, so capa de apego, o conservadurismo, lo que hay es pereza mental. O indigencia moral, que también podría ser.
Pero, nada de lo que preocuparse porque, también como siempre, la inercia se agota pronto y las cosas toman la dirección que más se adecua a la realidad. Entonces empieza una nueva etapa que, también, irá cogiendo inercia... y vuelta a empezar. Resumiendo, podríamos decir que la historia se compone de periodos de distorsión causados por la inercia intercalados con otros en los que la dirección parece ajustarse bastante a la realidad. Periodos entreguerras podríamos llamar a estos últimos.
Pues bien, en mi opinión, lo que se está tratando de ocultar tras esta cortina coronavírica no es otra cosa que el punto álgido de una distorsión histórica causada por el empeño de los dinosaurios en seguir informándose por las televisiones y periódicos mantenidos por el aparato estatal. ¡Es tan cómodo! ¡Se digiere tan bien lo pasado por el pasapuré! Y no importa que la costra que lo cubre todo sea cada vez más gruesa y vaya a costar más caro deshacerse de ella. Al fin y al cabo, nunca hubo en el mundo sentimiento más arraigado que el de que detrás de mí, el diluvio. O mejor, si quieren, que el que venga detrás que arree.
Pero, que nadie se apure porque toda esta mandanga en curso es la prueba del nueve de que la distorsión está tocando a su fin y, con ello, la rabia de sus beneficiarios alcanzando cotas máximas. Se están cagando por la pata abajo. Ya no saben en que dar. ¡Fíjense que cosas dicen!:
Una tal Valentina Valiente:
"Querido fascista aunque no lo sepas:
Las lesbianas pueden ser no binarias. Los hombres homosexuales pueden ser lesbianas.
Los hombres homosexuales no binarios pueden ser lesbianas heterosexuales.
Las lesbianas no binarias se pueden sentir atraídas por hombres lesbianos con vagina."
Pensarán que todo esto va de coña. Pues no, para nada. Es, simplemente, el artificio que justifica la subvención. Dices cosas así e inmediatamente te contrata una televisión pública como tertuliano. Decadencia en vena.
Pero, ¿cuál es la realidad entonces? Pues muy sencillo, que los jóvenes y cada vez más los que no lo son tanto, no miran un televisor ni así les maten. Solo se informan por las redes sociales en las que, por supuesto, circula lo peor de lo peor, pero, también, lo mejor de lo mejor, o sea, lo propio de los espacios de libertad. O, si mejor quieren, lo propio de los espacios en los que se puede escoger porque hay diversidad.
Sí, una vez más en la historia, los dinosaurios han entrado en proceso de extinción. Hoy día un youtuber con un equipo de mil euros llega a más gente que una televisión pública a sesenta mil euros la hora de emisión. Ésta y no otra es la bomba que está estallando bajo el culo de los dinosaurios. Y claro, es imposible no oír sus gemidos de dolor.
Lo de hombres lesbianos con vagina me tiene intrigado,Pedro.Más por lo de "lesbiano"que por lo de vagina.
ResponderEliminarEsto supongo que viene a ser como lo de la transustanciación del padre en el hijo, que tantas guerras le costó a las humanidad. Si lo que dices tiene sentido no sirve para polemizar y entonces no te dan una subvención. El caso es que la gente se pelee por lo que sea y deje a los políticos mano libre para hacer de las suyas.
ResponderEliminar