Yo no sé si será algo común o una rareza mía, pero siento algo así como una relación directamente proporcional entre la preocupación por el clima y el estar de más en este mundo. Porque es impepinable que si estoy centrado en cualquier cosa que sea el tiempo que pueda estar haciendo ahí fuera me la trae al pairo. En realidad, eso que llaman buen tiempo se reduce a aquel famoso chibiribiriporompompón vamos a la playa calienta el sol. Pero nada que ver con la realidad. Recuerdo como esplendidos aquellos días de aguanieve en los que cabalgaba por la montaña palentina en compañía de María. Incluso la confortabilidad de un sillón, pongamos que un reclinable de Ikea, en un espacio caliente, no diré junto al fuego, cuando afuera los grajos vuelan bajo. ¿Cuántas horas de mi vida no se me habrán ido en un ambiente semejante absorto en mis aficiones? Y claro, sí, también días radiantes que paseas por el campo entretenido con amenas conversaciones. ¡Cómo no! En el clima se necesita la variedad exactamente igual que para todo. Porque la monotonía trae la pudrición, ya sea la del turismo si siempre hace sol, ya la plaga de los topillos si no para de llover. Y también, qué duda puede caber, si abusas del reclinable Ikea o de las cabalgadas haga como haga. Lo que importa en cualquier caso es no dar en pensar que alguien ahí afuera, Dios por ejemplo, está limitando tus posibilidades con sus caprichos. Si das en eso, puedes estar seguro de que estás acabado
Y esa es la cuestión, que llevamos unos días que, como dice Pedro A., no nos los arregla ni el Combo Chacarrón. No para de llover. Y esto no es California, o sea que aquí no es cosa de encaramarse en una farola y ponerse a cantar bajo la lluvia. Aunque, armándonos de valor, hace dos días recorrimos ida vuelta bajo la morrina la playa de Berria que tiene su morbo por aquello de intuir que estás siendo observado desde las celdas del monasterio del Dueso. Bueno, me han contado que esos monjes disponen de una piscina climatizada que te cagas, así que no creo que les estuviésemos dando mucha envidia con nuestra libertad. En fin, que lo que cuenta es la disposición del ánimo y no la fortuitidad del clima como tantas veces parece que queremos dar a entender.
Por lo demás todo apunta a que Jaime y Ter siguen juntos. Les recomiendo su video "Estamos juntos". Como dos adolescentes, aunque sean, quizá, de las cabezas más maduras que andan por ahí. Bueno, es el enamoramiento, solo que en su caso en vez de encaramarse en el alero después del picotazo se van a su estudio a hacer una obra de arte. Porque esa es la verdad, que sus vídeos si ya eran muy buenos antes, ahora con el enamoramiento lo están petando, como dicen los jóvenes. ¡Ay! Y pueden estar seguros de que estos dos ni siquiera saben si afuera llueve o hace sol. Se acuerdan de Domenico Modugno... ma piove piove sul nostro amore
eso me dice siempre la parienta,que,muy Alemanota ella le encantan las Canarias,pero sólo para tomarse vinos y daiquiris en vacaciones y punto.Que eso siempre del buén tiempo y el calorcito aburre a los que aburren a las ovejas.Mi padre estuvo destinado en los 50 en Las Palmas y salió escaldao de wiskies y de grifa.
ResponderEliminarSí, el calor en vacaciones y con daiquiris.
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