lunes, 30 de julio de 2018

La llagada beatería

Siempre me pareció que ese tal El Roto que cuelga viñetas en el diario El País es un tipo repugnante. Y de ello he dejado constancia varias veces en este blog. Pero mis diatribas, me consta, son irrelevantes por falta de pericia crítica. Pero, ¡ay!, ayer el cretino ese cayó en manos de Arcadi y eh aquí las consecuencias:



























Entre las inmoralidades más dramáticas que cultivan diariamente los periódicos están las de este viñetista El Roto, compendio. Y entre todas las suyas, esta que publicó el sábado. Este nihilismo equidistante es la más sucia actitud que puede adoptar en nuestro tiempo un hombre. Y una forma de antihumanismo esencial que sorprendería, si pudieran atisbarla, a la llagada beatería que sigue al viñetista.

La llagada beatería. ¿Es que puede haber un sintagma que describa de forma más rotunda a todos esos que se pasean exhibiendo orgullosos El País debajo del brazo? ¡Ay, si pudieran atisbarla! La verdad es que cada vez me cuesta más entender que personas como Savater, Vargas LLosa, Azúa, y unos cuantos más, sigan ligados a ese diario. Quizá es que estén ya demasiado cebolletas.   

En fin, en cualquier caso, como siempre ha sido, unos se van y otros vienen. El caso es ser capaz de estar a la guay. 

Sisifo

Digamos que pertenezco a la generación que de una vez por todas descubrió y aceptó el tal y como somos. Con nuestro inconsciente y todas esas cosas incontrolables dándonos pol saco sin parar un solo instante. Aprendimos que cada cual a su manera es un friki condenado a vivir entre frikis y, en vez de lamentarnos por ello, lo utilizamos como motor de inspiración para fabricar historias divertidas. De Northern Exposure a Breaking Bad hemos disfrutado recreándonos en toda la gama de excentricidades que el ser humano puede abarcar. Al respecto, juraría, queda poca tela por cortar si es que queda alguna. Y por eso puede que sea que nos aburramos tanto con su consecuente estela de inconsistencias, valga la aliteración, que nos tienen convertidos en esclavos de las diversas industrias del entretenimiento. 

Todo eso, desde luego, estuvo bien y, sobre todo, fue muy necesario, pero, ya digo, nos quedamos flotando a la deriva en no sabíamos dónde. Y eso es lo que parece estar descubriendo la actual generación, que para que el yo reconocido deje de derivar hay que conocer el mundo tal como es. Y por eso es que lo que fue Freud para nosotros lo es Feynman para los jóvenes de hoy. De la comprensión de la existencia del inconsciente se ha pasado a querer saber en qué consiste el espacio en el que nos desenvolvemos. Qué es  todo esto que nos rodea y cómo interactúa nuestro cerebro con ello. 

En fin, qué le vamos a hacer, esto nunca termina de completarse. Nos creímos en la plenitud tras leer Tótem y Tabú y, ahora, para seguir vivos, resulta que tenemos que enfrentarnos a las Lectures on Physics. La vida es la condena de Sisifo.   

domingo, 29 de julio de 2018

A lo Lao Tse

En los años cuarenta del siglo pasado, bajo la égida del Denostado por Siempre Jamás, se restauraron los maltrechos restos del impresionante castillo de La Mota sito en la localidad de Medina del Campo. En principio las recuperadas instalaciones fueron utilizadas para que las jóvenes universitarias hiciesen en verano el Servicio Social que era el remedo femenino de la mili masculina que hacían los universitarios en Monte la Reina. El asunto era gestionado por la Sección Femenina, una asociación dirigida por la hermana del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera. Sea como sea, aquellas mujeres, que fueron tildadas de viragos, desde luego que incultas no eran. Y por eso fue que eligiesen como modelo de mujer a imitar a Beatriz Galindo "la Latina". De hecho en uno de los laterales del patio de armas del castillo de la Mota se hizo reproducir la fachada del hospital para pobres que esta mujer hizo construir en el barrio de Madrid que hoy se conoce como La Latina precisamente en reconocimiento a sus muchos méritos.

Hoy día, como ya no hay Sección Femenina, ¡Dios nos libre!, el recinto se utiliza para cursos de formación a funcionarios y cosas por estilo, aunque, a qué engañarse, su verdadera enjundia es entretener un rato a los escasos turistas que se descuelgan por allí una calurosa tarde de verano. En los pasadizos de los niveles más bajos de tiro hay, como en las cuevas de Altamira, temperati constanti, cators grades. La verdad es que dan ganas de quedarse porque además esta todo ello impoluto. 

Bueno, la historia es la historia y los perdedores siempre intentarán tergiversarla con la peregrina intención de atemperar con ello el dolor de su derrota. Los pobres ignoran que con ello se hunden más, porque la verdad tarde o temprano aflora. Así, los turistas recorren hoy España y sin comerlo ni beberlo se tienen que tragar a cada paso el sapo de que Franco está detrás de lo que están admirando. ¡Y qué le vamos a hacer!, que diría Borges. El franquismo, desde luego, fue detestable en ciertos ámbitos de la realidad, pero tuvo sus logros que, a la larga es lo que va quedando. Sobre todo los fundamentos de nuestra prosperidad. La universalización de la enseñanza y cosas por el estilo. Y ahora, ¡chincha, rabia, y cómete tu superioridad moral! Que es lo que tiene instalarse en una ficción a la medida de tus putrefactos sentimientos. 

La Historia, sí, esa venganza de la verdad. Por cierto que hoy viene en El Mundo un interesante artículo de Arcadi Espada sobre Rajoy. También le quieren tergiversar a toda costa, pero será inútil. Su figura crecerá a medida que pase el tiempo y hasta los más rencorosos tengan que reconocer que lo hizo todo con señorío. A lo Lao Tse, para que mejor nos entendamos. En fin, la chusma, pobres, siempre aplastada por los escombros de la ficción en la que se empeña en vivir.  

sábado, 28 de julio de 2018

Senaras




Sabido es que Salamanca está rodeada por lo que se dio en llamar "cinturón de incienso". Todas, o casi todas, las órdenes religiosas tenían a las afueras de la ciudad un gran complejo de instalaciones varias en las que se formaban los futuros miembros de la orden. En cada uno de ellos podían albergarse sin aprietos mil o dos mil aspirantes que salían de allí en cualquiera de los casos con una formación considerable. En los años sesenta todo aquel tinglado, como tantos otros, se fue al garete pero sería necio despreciar la enorme influencia que la gente allí formada tuvo en la modernización del país. Cuando con el desarrollo económico se empezaron a crear institutos de enseñanza secundaria, el profesorado necesario para darles sentido en gran medida era salido de ese famoso cinturón de incienso. 

Pensaba el otro día en estas cosas cuando saliendo de Salamanca por Cabrerizos pude ver una de aquellas inmensas moles convertida hoy en escuela de formación profesional. Pero conviene no engañarse, la mayoría del cinturón es hoy ruina después ser años pasto para los vándalos. Recuerdo haber visitado en mis años salmantinos el que fue seminario de los hermanos de las escuelas cristianas en una de cuyas alas ensayaban los rokeros de la ciudad. El resto de las alas había sido ocupadas por familias de indigentes que no habían dudado en arrancar las ventanas para calentarse con su madera o levantar el suelo y paredes de los baños para extraer todo vestigio de plomo. Un espectáculo dantesco, desde luego, al que las autoridades municipales, que ocupaban otra ala para sus menesteres, no tenían la menor intención de poner fin.

Sea como sea, de aquellos polvos no se puede decir que hayan salido estos lodos porque de lodos nada de nada. Todo lo contrario. Aquella ruinosa salida por Cabrerizos de antaño, hacia La Flecha, por donde se decía que en su día tuvo su huerto de bella flor cubierto, mostrando en esperanza el fruto cierto, Fray Luis, está convertido hoy en las típicas afueras de una ciudad adinerada. Y luego, ya, a medida que avanzas por las riberas del Tormes, hacia Babilafuente, ¡alucina vecina!, parece que estás en uno de esos paisajes del medio oeste americano en los que los cultivos se pierden en el horizonte. La sensación de riqueza de todo aquello es apabullante. 

El caso es que acabo de hacer unos cuantos cientos de kilómetros por las llanuras castellanas, pedaleando, bien sure, y la impresión que he sacado es que toda esa gente que se gana la vida opinando en los medios de comunicación no tiene zorra idea de lo que hablan cuando hablan de este país. La famosa España profunda está hoy día mayormente formada por ingenieros y programadores que han convertido aquel secarral de señoritos y jornaleros de los chistes de Chumy Chúmez en un vergel à perte de vue. Los pueblos, claro, se despueblan, porque ya ni los tractores necesitan conductor, pero las ciudades por contra adquieren un fulgor deslumbrante. Es el sentido de la historia que también deja su pequeñito resquicio para se cuele por él la nostalgia de cuando cagabamos en el corral. Ya te digo, senaras de ocio y cultura para los urbanitas advenidos que buscan identidad intentando redorar unos orígenes que más les valiera olvidar: aquel campo, aquella vida, por comparación a lo de ahora, sólo se podría calificar de infierno. Y encima los curas sin parar de meterse en las vidas ajenas. ¡Quita, quita!  

lunes, 16 de julio de 2018

Feynman revisitado

Andaba viendo estos días una serie de televisión que trata de la vida de unos jóvenes científicos que trabajan en CALTECH, es decir, lo más de lo más en lo que hace a lo más de lo más, o sea, el conocimiento. Son sabios un poco excéntricos, pero por lo demás gente normal. Por lo visto es una serie que tiene un éxito extraordinario entre la gente joven, lo cual me lleva a pensar que el mundo que se nos viene encima no es tan mierda como algunos viejos nos quieren dar a entender. 

Se llama "The Big Bang Theory" y se la recomiendo. Por mi parte me retiro a los cuarteles de verano con la ilusoria esperanza de que con llegada del frío se me active la mollera.   

domingo, 15 de julio de 2018

Estudios estratégicos

Tengo un respeto absoluto por los maestros de escuela y abogo por que les suban el sueldo lo suficiente como para que los mejores quieran dedicarse a esa profesión. Porque la verdad actual es que salvo excepciones muy honrosas no son precisamente los mejores los que están al cargo de esa tarea fundamental para una buena salud de la patria. Por contra diría que, en su mayoría son de mediocre para abajo y a la vista están las consecuencias: millones de ninis tatuados paseando el perro a media mañana. 

El caso es que hemos dado en tener un Vicepresidente de Gobierno, o lo que sea, que aporta como méritos para la función que desempeña el ser maestro de escuela. Y hoy va y aparece en los titulares porque ha dicho con toda la razón del mundo que  "el PP mantiene vínculos con el franquismo que algunos se niegan a romper". Claro que una cosa es decir una verdad y otra la intención con la que se dice. En este caso, claramente denigratoria. Al pobre hombre se ve que sus estudios no le dieron para comprender que en este país todos tenemos vínculos con el franquismo que no podríamos romper por mucho que lo intentásemos. Y lo único ridículo y dañino a más no poder es negar esa realidad. El franquismo fue lo que fue, entre otras cosas, la época en la que la mayoría de los españoles empezó a cagar en un retrete y a ducharse una vez a la semana al menos. Y hay que ver el contento que ese cambio produce en las gentes del común. Tanto, tanto, que más de un millón de personas, quién sabe, quizá hasta el padre del Vicepresidente, pasaron por delante del dictador muerto a modo de homenaje por todo lo que consideraban que les había dado. 

Desde luego que ya está bien de hacer el idiota. Franco fue lo que fue. Para bien y para mal. Y corresponde a los historiadores calibrar lo que tuvo de uno y otro. Porque males sin duda hubo, pero cosas buenas también y sólo los miserables lo pueden negar. Y ese es, a mi juicio, el principal problema que arrastra la patria, la de la enorme cantidad de miserables instalados en la mentira que representa sostener que durante el franquismo todos vivíamos poco menos que con grilletes. Ya digo, de miserables e idiotas, como ese Vicepresidente que está vilipendiando su honorable profesión de base con sus estúpidas declaraciones. 

¡Por Dios Bendito, acabemos ya con eso! Defendamos sin complejos la verdad. Porque aquello, visto con perspectiva, no fue tan malo como dicen. En cualquier caso tengamos siempre en cuenta las dos premisas básicas de toda consideración presente: de dónde venimos y con quién nos comparamos. Quizás así el Señor Maestro de Escuela degradado a Vicepresidente pudiera comprender que por algo será que los españoles tengamos más o menos el mismo producto interior bruto que sus queridos compinches los rusos. Entre tres y cuatro veces más de renta per cápita. 

Por cierto que la revista de Estudios Estratégicos del Ejercito está dedicada este mes al análisis de las mentiras que nos conforman como sociedad. Bueno sería que la Universidad les tomase la delantera para que las cosas fuesen como deben ser.

jueves, 12 de julio de 2018

Completely Unexpected

Que decir socialista es lo mismo que decir subdesarrollado mental es algo de lo que me di cuenta en aquellos ya lejanos tiempos en los que incluso llegué a coquetear con ellos. ¡Pero cómo pude!, me digo ahora que los tengo que volver a sufrir con sus pretensiones demiurgas, es decir pretendiendo transmutar la biología en un cuento de hadas. Para partirse.

Pero no se crean, que la cosa está teniendo a mi juicio unas consecuencias de lo más favorables. Resulta que ahora todas esas plumas que agotaban su ingenio tratando de desentrañar los intríngulis de la matraca catalana se están dedicando en cuerpo y alma a la inabarcable cuestión de la condición humana. O sea, a explicar a los nenes socialistas porque todos los arneses mentales que pretenden imponernos son imposibles biológicos. Así, nunca salieron tanto a relucir en los periódicos más comunes lo nombres de Lacán, Freud, Esquilo, etc.. Es por así decirlo, un vuelta de turca más en lo de ponernos frente al espejo de lo que somos: unos redomados hijos de perra a los que no hay educación capaz de redimirnos del todo en el mejor de los casos. 

Pues sí, así es y así lo estoy corroborando en estas tardes veraniegas que entretengo leyendo los Completely Unexpected Tales de Roald Dahl. Puro sadismo. Y su correlativo masoquismo, por supuesto. La esencia de toda relación humana desgastada por el uso o la costumbre. ¡Y qué le vamos a hacer!, que diría el maestro Borges... que también sabía un huevo de esas cosas.    

miércoles, 11 de julio de 2018

La Biricia

Nos pongamos como nos pongamos, La Albericia siempre será gitana. Es decir, anarquía vencerá o hago lo que me sale de la punta del nabo, sobre todo en lo de aparcar la furgo. Sólo es un tipo de cultura, como se dice ahora, que alcanza su cenit expresivo en el Mercadona del barrio justo unos minutos antes de la hora del cierre. El resto de la jornada, como comprenderán, la gente está tan ocupada con sus obligaciones tribales que como para ponerse a pensar en la logística. Aunque, bueno, siempre hay algunos despistados a mediodía. Anteayer había dos calibrando la calidad del plástico de las bolsas que se acaban de estrenar en la cadena: con esto, decía uno sujetando el material entre indice y pulgar, tapas la gotera de la chabola por lo menos un año. ¡Oye, cada uno a lo suyo! Luego, claro, tendrían que ver las casas que habitan por el querer de los payos, que yo diría que son de las mejores de la ciudad, al menos por lo hace a la urbanización. 

Aquí es La Biricia, como dicen ellos, y en Palencia El Cristo, el barrio más aireado de la ciudad. Y es curioso observar como los límites de esos barrios van penetrando bloque a bloque en el resto de la ciudad. Y es que la demografía no engaña. Los territorios siempre se conquistaron con la punta de la polla y los ejércitos sólo para adornar. Aquí, en esta escalera, vive un matrimonio por los veinte con dos churumbeles y demás aditamentos de la modernidad, es decir, tatuajes y pelo mohicano él, y obesidad mórbida ella: se les ve felices y no es para menos porque los churumbeles son una preciosidad. María, que conoce bien el percal porque ha trabajado con ellos, dice que son los niños más queridos y felices del mundo. 

En fin, no me quiero extender más porque pienso que con lo dicho ya hay suficiente material para extraer conclusiones a nada que uno se ponga a buscarlas.

martes, 10 de julio de 2018

Pensamiento macaco

En el encuentro mañanero de La Cañía, cuatro horas de una tacada, peroramos mayormente sobre Grecia: la de hoy según los viajeros, la de ayer para los sedentarios. Intentando discernir si, como asegura el proverbio, donde hubo siempre queda. Pues sí, parece que sí, pero seguramente no más que lo que queda en el resto del mundo. Porque todo el mundo hoy es Grecia. Y lo que se resiste, las religiones, las ideologías, pensamiento macaco.

Los mitos griegos, fuente inagotable de especulación. De sospecha de las verdades descarnadas que nos constituyen. La eterna tragedia de la vida. O la agonía. Aprender a vivir con eso y dejarse de mandangas.

En fin, allá cada cual con sus miedos, pero si trata de combatirlos con certezas, pues eso, pensamiento macaco. O socialista, que tanto da.

lunes, 9 de julio de 2018

Sirenas en lontananza

De todos los amigos muertos que me quedan, unos cuantos por cierto, pocos tan queridos y recordados como Pessoa. De él aprendí algunas de las cosas que más me han ayudado a hacer la vida medianamente soportable. Claro que me costó años comprender la profundidad que se esconde tras sus aparentemente banales reflexiones. Pero eso, ahora, es lo de menos. Lo que importa es haber entendido lo suficiente por fin que lo de correr de aquí para allá a la búsqueda de sensaciones es la estupidez en la que quedan atrapados los espíritus insensibles, ya sea por pura condena genética o, más frecuente supongo, por no haberse tomado la molestia de cultivarlo.

Es chocante, desde luego, oír a alguien decir que detrás de el cuello hecho a ganchillo que adorna la camisa de la señora que va sentada delante de ti en el tranvía se esconde todo el mundo existente. Pero ponte a pensar en cómo fue posible la existencia de ese cuello y caerás en la cuenta de lo difícil que resulta atar todos los cabos de una historia interminable. Ponte a pensar desde los barcos negreros que alimentaron de mano de obra a los campos de algodón a las minas de hierro que fueron necesarias para para fabricar el ganchillo, pasando por la niña que aprendió de su madre ese arte de tejer que viene de la noche de los tiempos de alguna lejana tribu del pleistoceno o vete tú a saber. Y así con todo lo que tienes delante. To es cuestión, por decirlo con las palabras del maestro, de la erudición de la sensibilidad. Dicho de otro modo: reducir el ámbito de observación para mejor profundizar en él.

Y eso es todo. Lo demás, atarse al mástil cuando hay sirenas en lontananza.

domingo, 8 de julio de 2018

Socialistas para rato


Lo del idílico El Camino -la foto es un trucage; siempre caminé embutido entre veinte por delante y treinta por detrás-, a parte de para machacarme los pies, comer mal, cagar peor y dormir fatal, me ha servido para darme cuenta de una cosa curiosa que nunca hubiese pensado que pudiese existir y es que en España todavía hay mogollón de gente que agarra el tenedor cerrando el puño alrededor del mango. Como si se tratase de un puñal que clavan en la carne para sujetarla y poder cortar un trozo con el cuchillo. Trozo que después es masticado con la boca abierta mientras hablan de lo que tienen, o sea, el perro, la familia y el coche, por ese orden. Claro, a la que ves a una y otra y otra persona manejarse de tal guisa en la mesa lo primero que se te ocurre es que lo más natural del mundo es que sean los socialistas los que gobiernan la nación. 

Bueno, a D. G. también pudimos practicar nuestro don de lenguas con algunos extranjeros educados de los que no necesitan la manada para afianzarse. Pero desgraciadamente en el mes de julio lo que más abunda en ese resort del masoquismo son grupos aborregados por sus monitores clericales o conserjes de instituciones oficiales con sus señoras que con cincuenta y tantos tacos a sus espaldas no necesitan saber, ni falta que les hace, quién fue Kennedy: lo siento hermanos, pero tendremos socialistas para rato.


Con el magdaleno al fondo el Obradoiro es lo que es. Nada que ver con la foto, una vez más. Por allí andaban con su zafia bulla de banderas al viento los de un club de seguidores del atlético de Madrid: ¡oé, oé, oé! Y así hasta mil. ¡Más socialismo señores!  

A mí, la verdad, todo esto me pilla ya de vuelta y media. Y es que tengo muy interiorizada la historia de Guzmán de Alfarache. Recorrer caminos más que nada sirve para darse cuenta de que sólo los desgraciados los recorren. O sea, socialistas en acción.