domingo, 8 de julio de 2018

Socialistas para rato


Lo del idílico El Camino -la foto es un trucage; siempre caminé embutido entre veinte por delante y treinta por detrás-, a parte de para machacarme los pies, comer mal, cagar peor y dormir fatal, me ha servido para darme cuenta de una cosa curiosa que nunca hubiese pensado que pudiese existir y es que en España todavía hay mogollón de gente que agarra el tenedor cerrando el puño alrededor del mango. Como si se tratase de un puñal que clavan en la carne para sujetarla y poder cortar un trozo con el cuchillo. Trozo que después es masticado con la boca abierta mientras hablan de lo que tienen, o sea, el perro, la familia y el coche, por ese orden. Claro, a la que ves a una y otra y otra persona manejarse de tal guisa en la mesa lo primero que se te ocurre es que lo más natural del mundo es que sean los socialistas los que gobiernan la nación. 

Bueno, a D. G. también pudimos practicar nuestro don de lenguas con algunos extranjeros educados de los que no necesitan la manada para afianzarse. Pero desgraciadamente en el mes de julio lo que más abunda en ese resort del masoquismo son grupos aborregados por sus monitores clericales o conserjes de instituciones oficiales con sus señoras que con cincuenta y tantos tacos a sus espaldas no necesitan saber, ni falta que les hace, quién fue Kennedy: lo siento hermanos, pero tendremos socialistas para rato.


Con el magdaleno al fondo el Obradoiro es lo que es. Nada que ver con la foto, una vez más. Por allí andaban con su zafia bulla de banderas al viento los de un club de seguidores del atlético de Madrid: ¡oé, oé, oé! Y así hasta mil. ¡Más socialismo señores!  

A mí, la verdad, todo esto me pilla ya de vuelta y media. Y es que tengo muy interiorizada la historia de Guzmán de Alfarache. Recorrer caminos más que nada sirve para darse cuenta de que sólo los desgraciados los recorren. O sea, socialistas en acción.  

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