domingo, 15 de julio de 2018

Estudios estratégicos

Tengo un respeto absoluto por los maestros de escuela y abogo por que les suban el sueldo lo suficiente como para que los mejores quieran dedicarse a esa profesión. Porque la verdad actual es que salvo excepciones muy honrosas no son precisamente los mejores los que están al cargo de esa tarea fundamental para una buena salud de la patria. Por contra diría que, en su mayoría son de mediocre para abajo y a la vista están las consecuencias: millones de ninis tatuados paseando el perro a media mañana. 

El caso es que hemos dado en tener un Vicepresidente de Gobierno, o lo que sea, que aporta como méritos para la función que desempeña el ser maestro de escuela. Y hoy va y aparece en los titulares porque ha dicho con toda la razón del mundo que  "el PP mantiene vínculos con el franquismo que algunos se niegan a romper". Claro que una cosa es decir una verdad y otra la intención con la que se dice. En este caso, claramente denigratoria. Al pobre hombre se ve que sus estudios no le dieron para comprender que en este país todos tenemos vínculos con el franquismo que no podríamos romper por mucho que lo intentásemos. Y lo único ridículo y dañino a más no poder es negar esa realidad. El franquismo fue lo que fue, entre otras cosas, la época en la que la mayoría de los españoles empezó a cagar en un retrete y a ducharse una vez a la semana al menos. Y hay que ver el contento que ese cambio produce en las gentes del común. Tanto, tanto, que más de un millón de personas, quién sabe, quizá hasta el padre del Vicepresidente, pasaron por delante del dictador muerto a modo de homenaje por todo lo que consideraban que les había dado. 

Desde luego que ya está bien de hacer el idiota. Franco fue lo que fue. Para bien y para mal. Y corresponde a los historiadores calibrar lo que tuvo de uno y otro. Porque males sin duda hubo, pero cosas buenas también y sólo los miserables lo pueden negar. Y ese es, a mi juicio, el principal problema que arrastra la patria, la de la enorme cantidad de miserables instalados en la mentira que representa sostener que durante el franquismo todos vivíamos poco menos que con grilletes. Ya digo, de miserables e idiotas, como ese Vicepresidente que está vilipendiando su honorable profesión de base con sus estúpidas declaraciones. 

¡Por Dios Bendito, acabemos ya con eso! Defendamos sin complejos la verdad. Porque aquello, visto con perspectiva, no fue tan malo como dicen. En cualquier caso tengamos siempre en cuenta las dos premisas básicas de toda consideración presente: de dónde venimos y con quién nos comparamos. Quizás así el Señor Maestro de Escuela degradado a Vicepresidente pudiera comprender que por algo será que los españoles tengamos más o menos el mismo producto interior bruto que sus queridos compinches los rusos. Entre tres y cuatro veces más de renta per cápita. 

Por cierto que la revista de Estudios Estratégicos del Ejercito está dedicada este mes al análisis de las mentiras que nos conforman como sociedad. Bueno sería que la Universidad les tomase la delantera para que las cosas fuesen como deben ser.

No hay comentarios:

Publicar un comentario