Que decir socialista es lo mismo que decir subdesarrollado mental es algo de lo que me di cuenta en aquellos ya lejanos tiempos en los que incluso llegué a coquetear con ellos. ¡Pero cómo pude!, me digo ahora que los tengo que volver a sufrir con sus pretensiones demiurgas, es decir pretendiendo transmutar la biología en un cuento de hadas. Para partirse.
Pero no se crean, que la cosa está teniendo a mi juicio unas consecuencias de lo más favorables. Resulta que ahora todas esas plumas que agotaban su ingenio tratando de desentrañar los intríngulis de la matraca catalana se están dedicando en cuerpo y alma a la inabarcable cuestión de la condición humana. O sea, a explicar a los nenes socialistas porque todos los arneses mentales que pretenden imponernos son imposibles biológicos. Así, nunca salieron tanto a relucir en los periódicos más comunes lo nombres de Lacán, Freud, Esquilo, etc.. Es por así decirlo, un vuelta de turca más en lo de ponernos frente al espejo de lo que somos: unos redomados hijos de perra a los que no hay educación capaz de redimirnos del todo en el mejor de los casos.
Pues sí, así es y así lo estoy corroborando en estas tardes veraniegas que entretengo leyendo los Completely Unexpected Tales de Roald Dahl. Puro sadismo. Y su correlativo masoquismo, por supuesto. La esencia de toda relación humana desgastada por el uso o la costumbre. ¡Y qué le vamos a hacer!, que diría el maestro Borges... que también sabía un huevo de esas cosas.
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