En los años cuarenta del siglo pasado, bajo la égida del Denostado por Siempre Jamás, se restauraron los maltrechos restos del impresionante castillo de La Mota sito en la localidad de Medina del Campo. En principio las recuperadas instalaciones fueron utilizadas para que las jóvenes universitarias hiciesen en verano el Servicio Social que era el remedo femenino de la mili masculina que hacían los universitarios en Monte la Reina. El asunto era gestionado por la Sección Femenina, una asociación dirigida por la hermana del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera. Sea como sea, aquellas mujeres, que fueron tildadas de viragos, desde luego que incultas no eran. Y por eso fue que eligiesen como modelo de mujer a imitar a Beatriz Galindo "la Latina". De hecho en uno de los laterales del patio de armas del castillo de la Mota se hizo reproducir la fachada del hospital para pobres que esta mujer hizo construir en el barrio de Madrid que hoy se conoce como La Latina precisamente en reconocimiento a sus muchos méritos.
Hoy día, como ya no hay Sección Femenina, ¡Dios nos libre!, el recinto se utiliza para cursos de formación a funcionarios y cosas por estilo, aunque, a qué engañarse, su verdadera enjundia es entretener un rato a los escasos turistas que se descuelgan por allí una calurosa tarde de verano. En los pasadizos de los niveles más bajos de tiro hay, como en las cuevas de Altamira, temperati constanti, cators grades. La verdad es que dan ganas de quedarse porque además esta todo ello impoluto.
Bueno, la historia es la historia y los perdedores siempre intentarán tergiversarla con la peregrina intención de atemperar con ello el dolor de su derrota. Los pobres ignoran que con ello se hunden más, porque la verdad tarde o temprano aflora. Así, los turistas recorren hoy España y sin comerlo ni beberlo se tienen que tragar a cada paso el sapo de que Franco está detrás de lo que están admirando. ¡Y qué le vamos a hacer!, que diría Borges. El franquismo, desde luego, fue detestable en ciertos ámbitos de la realidad, pero tuvo sus logros que, a la larga es lo que va quedando. Sobre todo los fundamentos de nuestra prosperidad. La universalización de la enseñanza y cosas por el estilo. Y ahora, ¡chincha, rabia, y cómete tu superioridad moral! Que es lo que tiene instalarse en una ficción a la medida de tus putrefactos sentimientos.
La Historia, sí, esa venganza de la verdad. Por cierto que hoy viene en El Mundo un interesante artículo de Arcadi Espada sobre Rajoy. También le quieren tergiversar a toda costa, pero será inútil. Su figura crecerá a medida que pase el tiempo y hasta los más rencorosos tengan que reconocer que lo hizo todo con señorío. A lo Lao Tse, para que mejor nos entendamos. En fin, la chusma, pobres, siempre aplastada por los escombros de la ficción en la que se empeña en vivir.
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