Como para no acabar loco hay que diversificar el entretenimiento de vez en cuando me paso por el canal Sky News que está estos días dedicado al cien por cien a la comedia del Brexit. Y es que yo no sé si ustedes verían en su día aquella serie británica protagonizada por John Cleese que se titulaba "Fawlty Towers". Se trataba del típico hotelito inglés regentado por un matrimonio de descerebrados al que ayudaba un criado catalán que siempre estaba borracho -los catalanes cuando tradujeron la serie convirtieron al criado en mejicano-. Pues bien, yo pocas veces, por no decir ninguna, había visto en la televisión algo tan desternillante hasta ahora que estoy viendo lo del Brexit que no es otra cosa que Fawlty Towers pero a lo grande. Ayer la pobre May casi no podía hablar de la ronquera que la aquejaba y parecía que eso les daba gasolina a sus oponentes para redoblar sus tópicas respuestas. Es la clave de la comedia: cuando más cerca se está del precipicio, más empujan todos para empeorar la situación. Y el criado catalán, por descontado, sigue borracho todo el día.
Tal y como yo lo veo, todo esto no es más que la constatación de una ola que recorre todo el occidente llevando el mensaje de que la democracia al uso ya no sirve para solventar los problemas de convivencia de las sociedades actuales. Hay demasiados problemas que no se pueden resolver dando satisfacción a todos o, dicho más claro, sin que los políticos al mando pierdan parte de su popularidad y por tanto sus posibilidades de renovar su poder. Y de ahí el que los muy ladinos dejen pudrir esos problemas creando con ello el malestar difuso que siempre traen consigo los desagradables olores de la descomposición. Claro, hubo un tiempo en el que los curas se subían al púlpito para recordar a la filigresía cuales eran sus deberes, pero, de pronto, por alguna de esas intervenciones del maligno, los curas dieron en calificarse como obreros y como por arte de birlibirloque en vez de deberes lo que recordaban desde el púlpito eran derechos. Es decir, se habían convertido en políticos. Así, al faltar contrapesos las ambiciones de la chusma se desmadraron y la única ley respetada pasó a ser la de que el que más empuja más la mete. Y por tal es que tenemos todos el culo hecho un bebedero de patos y ya no aguantamos más.
Bueno, vamos a ver que pasa, pero para mí que Pisistrato está a punto de ganarle definitivamente la partida a Solón. Y Confucio a Moisés.
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