miércoles, 6 de marzo de 2019

Lengüecillas de mierda

 Escribe hoy Félix Ovejero un artículo en El Mundo sobre la diversidad de las lenguas, que personalmente podría suscribir al cien por cien. No hay lengua en la que se pueda expresar algo que no se pueda expresar en cualquier otra lengua. Y por eso es, por no diferenciarse una de otra más que por los signos que utiliza, por lo que la gente del común tiende a utilizar la que tiene los signos más utilizados. O sea, la que más sea habla que es con la que más fácil es hacer negocios. 

Ya digo, un artículo muy bonito y muy adecuado a estos tiempos que vivimos, pero en vez de haberlo titulado "La diversidad, ¿una bendición?", yo hubiese sido más explícito y hubiese puesto simple y llanamente, "Franco, ¿una bendición?". Porque todo lo que argumenta sobre el uso inteligente, o natural, de las lenguas es, exactamente, lo que regía cuando Franco gobernaba.  

Así que, aunque seamos de izquierdas, como suele dejar claro Félix Ovejero que es él, convendría empezar a llamar a las cosas por su nombre. Sí, con Franco en unas cosas había menos justicia y en otras mucha más. Porque la injusticia que hay ahora con lo de las lenguas vernáculas, esa mierda pinchada en un palo, para llamar a las cosas por su nombre, es flagrante. Se utilizan para crear privilegios de tipo medieval al contar como mérito el haber nacido en según que sitios... como cuando alguien nacía noble. 

Así que, dada la utilización que se ha hecho de esas lengüecillas de mierda y la pérdida de energía colectiva que ello ha supuesto, quizá lo mejor sería que sesudos hombres de izquierdas como Félix empezasen a sacarse la mugre de encima y tener el noble gesto de reconocer que ni aquello era tan malo ni esto tan bueno. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario