martes, 12 de marzo de 2019

Sinusoidal funtions

Andaba estos días interesándome por "Modeling with sinusoidal functions" en la Khan Academy. La verdad es que he conseguido meter en fórmulas matemáticas unas cuantas cosas de la vida común de las que nunca hubiera sospechado que se comportasen como una onda sinusoidal perfectamente medible. Por supuesto que mis hallazgos son absolutamente primarios, como de primate recién descendido de las ramas, lo cual no es óbice, ni tampoco cortapisa, para que no pueda intuir los grados de sofisticación a los que sin duda llegan los matemáticos curtidos cuando se ponen a modelizar la realidad. Seguramente no hay nada en esta vida que no se pueda describir con fórmulas matemáticas por más que todavía quede mucho camino por recorrer. 

El caso es que he vivido lo suficiente para ver demasiadas cosas subir y bajar y volver a subir y así hasta el aburrimiento... empezando por mis propios estados de ánimo que nunca duran más de dos días en la misma posición. A buen seguro que habrá un montón de constantes bioquímicas que de ser medidas darían un comportamiento sinusoidal coincidente con ese ánimo bailarín. En definitiva, todo bastante previsible. Y ahí está el que es quizá el quid más decisivo de nuestra condición humana, el que nos diferencia de todo lo demás que vive, incluido, lo siento, los perros: la capacidad de prever el futuro utilizando los mecanismos de la razón, o sea, de la lógica matemática para que nos entendamos. 

Así es que ojo al parche y a estar preparado para lo que inevitablemente ha de llegar. Ahora, por poner un ejemplo meridiano, está al llegar una recesión económica. Dará exactamente igual quién sea el que gobierne o las trampas que los grandes mandarines quieran poner a la ola que ya se ve en lontananza. Pongamos que es como querer modificar el ritmo de las mareas: cuando el fluido sube tanto por un lado ya ni a la luna con todo su poderío le quedan fuerzas para seguir tirando en la misma dirección. Así que lo suyo es que empiece la retirada. Y todo igual:ondas y ondas y ondas de las que sólo podemos defendernos aprendiendo a cabalgarlas. 

En definitiva y para que nos entendamos, estamos condenados a que tanto en el plano colectivo como el individual todo sea cíclico. Y el saber enjaular esos ciclos en una función sinuosidal para nada nos va a servir que no sea tenernos un rato entretenidos. Bueno, y también para ver venir con mayor precisión la flecha que, como decían los griegos, viéndola venir parece como si hiriera menos. 

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