jueves, 30 de enero de 2020

¡Ojo al parche!

Pienso que no me equivoco si digo que si Gustavo Bueno tuvo predilección por alguno de sus discípulos ese fue Iñigo Ongay. Al menos eso es lo que parece desprenderse de las consideraciones que hace después de escucharle alguna de sus conferencias. Y es que, la verdad, no hace falta ser D. Gustavo para darse cuenta de que Iñigo tiene un cerebro privilegiado. Bien, pues vayamos a una de esas conferencias: Shopenhauer y los animales. La tienen colgada en YouTube.

Para empezar quiero decirles que me he hartado de decir cosas en este blog de Shopenhauer, Nietzsche, etc, como si yo fuese un tío muy culto -el culto de la parroquia, que decía Tito-. Pues bien, ni zorra idea. En realidad lo único que hacía era transcribir párrafos  que me caían simpáticos de esos autores. Claro, comprenderán que con todo lo que largaron es muy difícil que alguien no encuentre cosas en ellos con las que identificarse. De ahí que haya que ser tan prudente con las citas... y lo digo yo que he sido -y seguiré siendo- tan prolijo al respecto. 

De estas cosas te das cuenta cuando escuchas a gente que dedica su vida a una parcela muy delimitada del saber. En este caso el saber pensar. Y así es que piensa que te piensa no son pocos los que han llegado a la conclusión de que de lejos le venía el garbanzo al pico a los alemanes con la cosa del nazismo. Todo ello el destilado lógico de las filosofías idealistas. O sea, la especialidad de la casa. 

El caso es que Iñigo Ongay, muy al comienzo de su disertación nos remite a una página web llamada Metapedia. Para que lo entiendan, Metapedia es a Wikipedia lo que la metafísica es a la física. O sea, ponerse a explicar lo que no tiene una explicación científica o lógica. Es decir, largar por esa boca cosas bonitas sin pararse en mientes sobre su pertinencia o racionalidad. Al parecer, Metapedia tiene su origen en el partido nazi alemán y tiene su sede en uno de esos países del este europeo que, como supongo todos ustedes saben, siempre han sido muy proclives a las ideas idealistas, valga la redundancia. Anyway, seguimos el consejo de Iñigo, vamos a la Metapedia y escribimos: Hitler y los animales. 

Se inicia la página con la siguiente perla shopenhaueriana: "La pretendida carencia de derechos de los animales, el prejuicio de que nuestra conducta con ellos no tiene importancia moral, de que como se suele decir, no hay deberes para con los irracionales, todo esto es, ciertamente, una grosería que repugna. Una barbarie de occidente, que toma su origen del judaismo". Dado lo cual, dirán ustedes, pues muy bien, ya sabemos por donde hay que empezar: Auschwitz y todo eso. 

En una revista alemana de la época se podía leer:  "Hitler fue un gran militar, un gran estratega, un gran político, un gran revolucionario, pero, lo más importante, lo que le diferencia de los otros políticos, revolucionarios, militares o estrategas, es que él era sobre todo y ante todo un gran hombre, un hombre total y completo, con unos sentimientos y una humanidad que le convierten en una persona única en la historia. No es raro que este hombre con gustos sencillos y austeros, salido del pueblo y con sensibilidad de artista, tuviese para con los niños y los animales un amor especial y profundamente íntimo."





En otra revista alemana llamada Nuevo Pensamiento se podía leer: "¿Sabes que tu Führer es un vegetariano, y que él no come carne debido a su actitud general respecto a la vida y su amor por el mundo animal? ¿Sabes que tu Führer es un amigo de los animales ejemplar, e incluso como canciller, no se separó de los animales que mantuvo durante años?... El Führer es un ardiente oponente de cualquier tortura en los animales, en particular la vivisección y ha declarado que acabará con esas condiciones... cumpliendo así su papel como el salvador de los animales, de los continuos e innombrables tormentos y el dolor."

Bueno, no les voy a dales más la lata con este tema porque me parece que ya se la di bastante a lo largo de los pasados años. Sólo les quiero decir una cosa: ¡Ojo al parche!

martes, 28 de enero de 2020

Cuestión de tiempo

Hacia meses que no tenía la menor noticia acerca de las andanzas y opiniones de dos personajes que en el pasado influyeron, sin duda, en mi percepción de la realidad: Arcadi Espada y Fernando Savater. Pues bien, estos últimos días he tenido la oportunidad de rencontrarlos y tengo que reconocer que me han parecido bastante patéticos ambos dos. Y no es que en el pasado, a pesar de mi manifiesta admiración por ellos, no haya dejado en este mismo blog serias críticas hacia determinados aspectos de su proceder como, por ejemplo, su postura hacia los piratas informáticos o, en el caso de Savater, su reincidente recordatorio de su antifranquismo visceral, pero es que ahora, ya, me parecen dos vejetes descolocados de la realidad presente. O sea, lo dicho, patéticos. 

Bien es verdad que es muy difícil, por no decir imposible, saber si estás acertando con el camino elegido. En cualquier caso, la equivocación inequívoca, valga la redundancia, será persistir cuando es innegable que estás empantanado. Sí, estuvo muy bien plantar cara a los nacionalistas fraccionarios y, en el caso de Arcadi, a EL PAÍS, periódico en  el que, por cierto, incomprensiblemente para mí, sigue escribiendo Savater. Y bueno, la cruda realidad es que ahí siguen los nacionalistas extorsionando y EL PAÍS difamando como si tal cosa y, lo que es peor, que una parte sustancial de la opinión pública española sigue dándoles la razón en unos casos o mostrándoles simpatía en otros.  

Pero no desesperen porque hay por ahí magníficos estrategas dando la batalla. Porque esa es la cuestión que una guerra no se gana con las fuerzas de choque sino con la inteligencia de los estados mayores. Hay que saber contra quién diriges tus fuerzas y cuándo y cómo. Porque, en el caso que nos ocupa es una guerra que hay que ganar con las ideas y por tal es completamente inútil cargar contra las masas. A las masas la razón se la bufa. Sólo quieren emociones. Maniqueísmo en vena, para que nos entendamos. O sea, que a efectos de vencer son irrelevantes. Por eso en esta guerra hay que dirigir todos los esfuerzos a convencer a las élites por medio del recto razonar. 

Y en ello se está. Fundaciones como la Gustavo Bueno, Juan de Mariana, Rafael del Pino, y unas cuantas más, tienen cogido el toro por los cuernos y le hacen circular por todo el territorio de la Hispanidad. Y así es que se ha avanzado mucho más de lo que a vista de medios de comunicación de masas pudiera parecer. Hoy día, ya, en los ambientes razonablemente cultivados, lo de la Leyenda Negra da más risa que otra cosa. La Historia se está poniendo en el sitio que le corresponde y ahora ya sólo falta ese lento trasvase de opinión de las élites hacia las masas para que las aguas vuelvan a sus cauces naturales. Cuestión de tiempo como, por otra parte, siempre ha sido con todo lo que merece la pena. 

domingo, 26 de enero de 2020

¡Corderitos míos!

Cuando uno está argumentado y utiliza como premisa que el Estado del Bienestar es la más siniestra de entre todas las creaciones humanas es de todo punto necesario, so pena de quedar como un chisgaravís, desmenuzar el concepto Estado del Bienestar y señalar los componentes que le dan ese carácter de siniestrabilidad. Bien, pues a ello voy. 

En realidad, al Estado del Bienestar sería más propio llamarlo el Estado de las Barras de los Bares. Bueno, ahora también se podría llamar de la puerta de los bares por aquello de que en ellas se puede, además de consumir el soma, fumar y jugar con el perro. Aunque, para ser más exactos, se debiera llamar el Estado de la Despreocupación Total de Sí Mismo: todos exactamente como quería Walt Disney, o sea, sin pasar de la edad mental de los ocho años. 

Eso, empecemos por los ocho años. A esa edad estás en el colegio y entre clase y clase sales al patio. Los niños, ya se sabe, perversos polimorfos como les definió muy bien definidos no recuerdo quién. Claro, su tendencia natural es hacerse putaditas los unos a los otros cuando no están estrechamente vigilados. Entonces va Papá Estado y grita: ¡bullying! Y ya tiene los argumentos para crear unos cuantos miles de puestos de trabajo destinados a impedir esa manifestación de la naturaleza humana tan imprescindible a efectos de maduración. Ya me dirán ustedes cómo van a aprender a defenderse los niños si les quitan todas las oportunidades de defenderse. O sea, ¡corderitos míos!

Tus hijos son del Estado, dijo el otro día una ministra. Con toda la razón del mundo, porque así es como viene siendo de hace ya muchos años a esta parte. Los padres para nada se tienen que preocupar por las cuestiones nucleares de la vida de sus hijos: el Estado se encarga de educarlos, de mantenerlos sanos y, si se tercia, de alimentarlos y, ya, si hay que rizar el rizo, otorga un sueldo a los padres con tal de que lleven a sus hijos al colegio. Así es que ya me dirán ustedes qué épica le queda a lo de tener hijos más allá de la de proporcionar a los abuelos unas tiernas yugulares de las que extraer la poca sangre que les queda después de pasar por los colmillos del Estado.

Y qué decir ya del tinglado que el Estado tiene montado con la escusa de preservar la salud de la ciudadanía... bueno, lo de ciudadanía es el eufemismo de masas aborregadas, un pleonasmo, por cierto. Pues bien, que lo sepan, el sistema público de salud es la mayor estafa de la historia de la humanidad. Se habla mucho de Gurtel, los ERES, y otras corrupciones, ¡pecata minuta! , todo eso cosa de niños si la comparan con las corrupciones que se producen al amparo del Sistema Nacional de Salud. Solo ya con el cachondeo de los congresos médicos financiados por la industria farmacéutica... bueno para qué hablar si todo el mundo sabe que eso va de cientos de miles de millones. Y el caso es que una póliza con una mutua privada apenas cuesta cien euros al mes, o sea, cuatro cafés y tres verdejos... ¡pero dónde vas a comparar con la sanidad pública!, te gritan entonces los corderitos. Pues sí, comparo, y te puedo asegurar que es mucho mejor la privada a todos los efectos... sobre todo al de no tener que ver a miles de batas blancas por los pasillos tocándose las bolas.

Y, ya, si tratamos del tema de las pensiones, la perversidad es absoluta. Por lo visto lo de aprender a ser previsor está mucho más allá de nuestras capacidades cognitivas. Estas cosas tan complicadas solo las puede hacer bien Papá Estado. ¡Aprender a ser previsor, que disparate! Personas que piensan y son dueñas de su destino... más disparate todavía. No, Papá no va a dejar que sus hijos se le desmanden. Y para eso nada mejor que hacerles dependientes. Como cuando de niño tus padres te dan la paga. Algo así. 

Y lo más sangrante de todo: ¿saben ustedes quienes son los que forman el aparato opresor del Estado? Se lo diré: pues justo los que cuando llegaron a las ecuaciones de segundo grado no pudieron entenderlas. Entonces su instinto de supervivencia les dirigió por vía directa hacia el Chapo Guzmán, que no otra cosa es el Estado: todo resuelto a cambio de menear el rabo cuando se acerca el jefe.      

viernes, 24 de enero de 2020

Melonadas

Como les iba diciendo el primus motor de todo este tinglado socio-político-económico-ydemáshierbas nunca ha sido,es y será otro que el modus vivendi. Todo se organiza en función de él, lo cual, como fácilmente comprenderán, de inmediato nos pone ante la problemática del cómo conseguirlo. Porque ni cae del cielo ni natura dota a todos sus hijos de los mismos elementos constitutivos.

Los elementos constitutivos que vienen de fábrica. Ahí es, precisamente, en donde reside la gran injusticia del mundo. Claro, es muy bonito estar en clase y que se ponga el profesor a explicar las series de Taylor y que tú todo lo veas claro como el agua y que en cuatro patadas te encuentres con un título de ingeniero aeronáutico en el bolsillo. ¿Pero que pasa si se te hace bola una simple ecuación cuadrática? Bueno, no se preocupen que la naturaleza tiende a compensarlo todo para que todo el mundo pueda llegar a fin de mes. 

Y es precisamente por esa compensación por lo que lo mismo que existe Amancio Ortega o similares, exista el Chapo Guzmán, o similares también. Amancio exigirá a los suyos excelencia y el Chapo, sumisión disfrazada de lealtad. Y si alguien defrauda a Amancio recibirá su finiquito. Pero si defrauda al Chapo lo que recibe acaso son unas coronas de flores. Lo que cuenta es que por el camino todos tuvieron su modus vivendi

Ese es el asunto, que natura ingenia millones de artificios para que a nadie le falte su modus vivendi. Y así es que si por azares del devenir va un malandrin e inventa un artilugio que saca a millones de personas de las cadenas de producción, de inmediato irá otro malandrín y se inventará cualquier melonada que sirva para recolocar a los desahuciados. Y no se preocupen por la magnitud de la melonada porque todos los que viven de ella estarán convencidos de que es una genialidad imprescindible para el progreso del mundo... progreso, la palabra fetiche, aunque nadie nos aclare hacia dónde se progresa. 

Bueno, ya puestos, quizá la melonada más galáctica de entre todas las que nos traemos entre manos sea esa que llaman "estado del bienestar". Es, a mi juicio, y no solo al mío, la más siniestra de todas las creaciones humanas, pero, sin embargo, nadie le podrá negar su capacidad casi infinita de generar todo tipo de modus vivendi. Así es que va un mindundi cualquiera del aparato estatal y grita desde una tribuna levantada al efecto: ¡violencia de género!, y, ¡zas!, ya tenemos ahí, como por ensalmo, quinientos mil nuevos modus vivendi creados de una tacada. Y así, melonada a melonada, se van montando chiringuitos que so capa del mentado indefinido progreso van colocando en su casilla mortuoria a todos los que no consiguieron entender las ecuaciones cuadráticas en la escuela. Los mismos que antes estaban en las cadenas de producción... no por azar llamaban los sindicalistas a esos lugares de trabajo "nichos de empleo"... nichos, ¿lo pillan? 

Continuará.

martes, 21 de enero de 2020

Primus motor

Llevo una temporada que no paro de ver vídeos de eso que llaman filosofía y, también, de eso otro que llaman economía y de, en fin, todo eso que se puede englobar en la pura y dura lucubración, es decir, hilar razonamientos de una forma más o menos brillante sin que ello suponga que estemos construyendo algo sólido en lo que apoyarse, o agarrarse, para no rodar por el precipicio que es la vida. 

Y así es que, harto ya de escuchar discursos de los que muchas veces no entiendo la mitad aunque sospeche que vienen a ser más de lo mismo, he dado en pensar que, qué sencillo sería entender este al parecer endiablado mundo si sustituyésemos todos esos polisémicos términos con los que pretendemos argumentar por el unívoco e insustituible modus vivendi. Porque, por favor, no nos pongamos estupendos: aquí, ahora y siempre, lo único que cuenta y mueve el mundo es el modus vivendi de todos y cada uno de nosotros. Si tengo mi modus vivendi asegurado me calmo; si no lo tengo, mato si hace falta para conseguirlo... y, a veces, también tengo que matar por conservarlo, generalmente cuando lo he conseguido con malas artes. 

Por tanto, no se me emboliquen, que diría un catalán, porque la cosa es muy sencilla: toda el embrollo del mundo no es debido a otra cosa que la dialéctica, o guerra si mejor quieren, entre los diferentes tipos de artes que utilizan los unos y los otros para conseguir el condumio. Todo el mundo trata de demostrar que su arte es el que mejor se ajusta a lo moral o éticamente correcto. Por eso es que cuando más turbio es el arte más alambicados tienen que ser los argumentos que lo defienden. 

En resumidas cuentas, déjense del materialismo filosófico de Gustavo Bueno, o similares, para analizar el mundo y limítense a verlo a través del prosaico modus vivendi y caerán en la cuenta de que no hay el menor misterio.  Modus vivendi or not modus vivendi, that is the cuestion. No hay otra. Primus motor

Continuará. 

domingo, 19 de enero de 2020

Jesús G. Maestro

Desde luego que si hay alguien que haga honor a su nombre ese es Jesús G. Maestro. Lo de Jesús por su aquel de mesías anunciando el reino que viene de la razón. Lo de G., digamos que es por ese punto que hay por ahí, en esas partes innombrables, y que cuando se le toca da un gusto indescriptible. Lo de Maestro, porque lo es allí donde les hubiere. 

Bueno, el caso es que para mí es como si hubiese descubierto una mina de oro de la que no ceso de extraer pepitas como puños. De hecho las extraigo cada vez que me desmiente en mis ideas que, por cierto, yo no era consciente hasta qué punto eran preconcebidas. Cada vídeo suyo que veo es como si me pasasen por la piedra para salir un poco menos necio... ¡qué anda que no me queda recorrido todavía!


Aunque, a veces, tengo que confesar, también me confirma en mis sospechas. Así ha sido esta mañana cuando le he escuchado en "Lorca: <<Grito hacia Roma>>. La izquierda indefinida en la literatura programática o imperativa". No creo que haya manera más inteligente, e inteligible, lo que no es lo mismo, de explicar el porqué del éxito de semejante personaje. O personajillo, si mejor quieren. Y es que no hay nadie como él que haya representado tan a la perfección el papel oximorónico de sentir como los pobres -izquierdista divagante le diríamos- y vivir como Dios en el sentido más literal del término. La mala conciencia del puto señorito que no está dispuesto a prescindir de sus privilegios así le maten. Y así es que, de esa falta de consecuencia, o de esa inmoralidad por llamarlo por su nombre verdadero, es que lo que le sale de dentro no pueda ser otra cosa que infantilismo y cursileria, las dos características más valoradas por las masas enchusmatizadas del mundo mundial. 


En fin, ustedes mismos: ahí les he dejado el título del vídeo de marras por si quieren ir a youtube a desasnarse un poquito.

sábado, 18 de enero de 2020

Fracaso existencial

En realidad, lo de escribir un blog como éste no tiene sentido más allá de la autoimposición de una disciplina. Lo que pasa es que sigo pensando que esta disciplina que me autoimpongo es rentable a efectos de una mejor comprensión de la realidad. Ya lo he dicho mil veces, que la escritura es como una muleta que ayuda a reflexionar a los que por naturaleza vamos flojos de entendederas. Aunque no conviene engañarse porque también los más inteligentes utilizan la escritura para aquilatar sus argumentos antes de utilizarlos en el debate público. 

El caso es que uno no es que ponga todas sus energías en el empeño de conocer la realidad, pero sí bastantes de las que me quedan que no sé si son muchas o pocas. Y así me voy manteniendo con una razonable tasa de autoestima que sirve sobre todo para obviar por el momento la puerta de salida. Y en estas estoy, cuando, de buenas a primeras, va una de mis hijas y me cita como fuente de autoridad a Rigoberta Menchú. Ya, en cierta ocasión, le había escuchado apelar al franquismo para justificar algo que solo tenía que ver con las consecuencias del régimen permanente de celebraciones sin justificación al que han sido sometidos mis nietos. En definitiva, que pese a todos mis esfuerzos mi estabilidad emocional es tan escurridiza que cuando escucho cosas así en boca de mis hijas me siento concernido y me tengo que atar al mástil para no hacer un disparate.  

Y escribo sobre ello por ver si así se me enciende alguna lucecita y me apaciguo. Pero ni por esas. Solo puedo pensar que la vida me está pasando factura por lo que hice mal... que fue mucho si no casi todo. No me ocupé de mis hijas como hubiera debido y a la vista están las consecuencias: Rigoberta Menchú como fuente de autoridad. ¡Pero es que pueden concebir ustedes un fracaso existencial mayor! No me extraña nada que me cueste tanto conciliar el sueño. 

jueves, 16 de enero de 2020

fgbuenotv

Según la historia canónica fue en Asturias, Covadonga concretamente, donde empezó la que se conoce como Reconquista, o sea, una guerra entre el cristianismo y el islam que duró casi ochocientos años y que terminó con la toma de Granada, el último bastión sarraceno. Pues bien, quinientos años después de aquel hito que se redondeó con el descubrimiento de América, de nuevo es desde Asturias que se ha iniciado una nueva reconquista, esta vez la de la cordura secuestrada por las ideologías fundamentalistas. 

El Pelayo actual es un riojano de nombre Gustavo Bueno que llegó a Oviedo en 1960 para ejercer de catedrático en la Facultad de Filosofía. Un batallador incansable tanto en la adquisición de conocimiento como en su difusión, creó una escuela de filosofía que se conoce como la del "materialismo filosófico". Hoy día, ya muerto el fundador, tal escuela parece gozar de inmejorable salud si nos atenemos a la cantidad y calidad de las conferencias que sus numerosos adeptos tienen colgadas en YouTube. Así es que desde la Fundación Gustavo Bueno, con sede en Oviedo, salen hacia el resto de España y todo el mundo hispánico oleadas de recto razonar que tratan de rescatar esa cordura secuestrada por el fundamentalismo. Sin duda será una guerra larga y ardua, pero, no les quepa duda, al final, como en la Reconquista ganarán los buenos y el mundo será mejor. 

Porque no se engañen, el mundo solo puede ser mejor si cada vez más gente piensa con método, cosa que, por cierto, no cae del cielo. Para ello hay que leer, hay que estudiar, hay que ver vídeos de fgbuenotv. ¡Anímense! 

martes, 14 de enero de 2020

Pedroñeras

Sería un mentiroso si dijese que me preocupa lo que veo. Me imagino que será difícil que la cosa no acabe a tortas, porque ya me dirán ustedes cuando fue que la cosa no acabó así. Unas veces fue por matar el hambre y otras, cual pudiera ser el caso actual, por matar el aburrimiento. La gente lo tiene todo tan resuelto que, como contrapartida, se aburre de muerte y quiere aliviarse autoconvenciéndose de que ve burros volando. Al final, todo esto no es otra cosa que una locura colectiva. Cuando más se sofistica la realidad y, por tanto, más compleja es, más gente hay que tiene soluciones simples para los naturales desajustes que el paso del tiempo produce. Unos por un extremo y otros por el otro. Y en el medio, los que ofician de sensatos echan mano, como a la desesperada, del único remedio que siempre funcionó: un enemigo exterior que, si viene de la noche de los tiempos, todavía mejor... pongamos que la leyenda negra y todo eso. 

Servidor, no es que no tenga sus preferencias. Me encanta la anarquía que, según sostiene con muy fundamentados argumentos el Profesor Huerta de Soto, es una cosa muy católica. Ya ven, y yo que creía que el catolicismo era la mierda más mierda de todas las mierdas. En fin, que uno va a tener que estar cayéndose de los sucesivos caballos camino de Damasco hasta el mismo momento de saludar a Caronte. Esto es agotador. Pero, bueno, mientras no nos partamos la crisma en una de esas caídas la cosa, no por agotadora, dejará de ser llevadera. E incluso divertida, porque, bien considerado, ya me dirán ustedes qué novela, película, o cualesquiera ficción que sea, es menos previsible que la propia vida. 

El problema es que para poder ser anarquista es necesario saber entretenerse sin recurrir a los demás. O sea, que contados con los dedos de una mano. El resto, ya saben, a ver burros volando. O sea, gente que pretende entretenerse metiéndose en la vida de los demás, para hacerla mejor, dicen, pero en la realidad más real no para otra cosa que para tener sus yugulares más a mano. Porque esa es la única certeza, a parte de la muerte, que podemos tener, que el que no sabe entretenerse por sus propias medios es un jodido vámpiro. Así que ya saben, el que no es anarquista es un vampiro. Y no hay más ciencia en el mundo.  

Y menos mal que siempre nos quedará Pedroñeras.   

  

domingo, 12 de enero de 2020

Haciendo cola

Miro por la ventana y veo la calle vacía. No es de extrañar porque los termómetros marcan cinco grados bajo cero. Me demoro en la contemplación y, de pronto, caigo sobre la historieta que se desarrolla en una ventana de la casa de enfrente. Se trata de una señora que mira arrobada al gato que tiene en sus brazos y al que no para de dar besos. Nada, en definitiva, que no sea moneda corriente en los tiempos que corren... lo cual no quita para que me dé pie, o material, para lucubraciones varias. 

El caso es que vengo estando seducido de hace unos días para acá por los vídeos que tiene colgados en YouTube el  catedrático de literatura de la universidad de Vigo, el Sr. García Maestro. El dice que lo analiza todo desde la perspectiva del materialismo filosófico, una mandanga  que se inventó Gustavo Bueno y que, por lo que he podido colegir hasta ahora, viene a ser algo tan elemental como exigir al que habla que conozca de donde vienen y que quieren decir exactamente las palabras que utiliza para exponer sus ideas. Porque ese es el asunto que, por lo general, nos hartamos a razonar con conceptos que no tenemos claro lo que significan. Y de ahí, a no parar de parir tonterías, todo es uno. Por así decirlo, al desconocer el significado de las palabras que utilizamos construimos una realidad ilusoria.  

O sea, vivir en la realidad, algo en teoría tan simple y en la práctica, según la experiencia, tan imposible. Tan imposible que se ha impuesto entre las masas acríticas la creencia de que cada cual es muy dueño de interpretar la realidad como le viene en gana. "Esa será su realidad, la mía es esta otra y vale tanto como la suya", dice el chusma empoderado y se queda más ancho que largo. Y en esas estamos, acariciando y besando al gato porque es exactamente lo mismo que si fuese tu hijo lo que tienes entre los brazos. 

Lo malo de todo este asunto, sostiene García Maestro, es que vivir fuera de la realidad acaba por matarte. Bien, yo en este asunto prefiero acogerme a las enseñanzas de Gracián y decir que no puede matarte porque vivir fuera de la realidad es estar muerto. Y, como todo el mundo sabe, lo muerto no puede morir. Muertos vivientes, en definitiva, de los que el mundo está lleno sin que, para nuestra inmensa desgracia, sepamos a ciencia cierta si formamos o no formamos parte de ellos. Es una verdadera tragedia porque, cuando más viejo te haces, más se incrementan las sospechas de que, efectivamente, sí que formas parte de esa famélica legión. O sea, que vives tan fuera de la realidad y por tanto estás tan muerto como el que más. 

Y, ahora, cojo, agarro el traje de baño y me voy a la piscina. ¿Y por qué se creen que lo hago, porque me apetece? Nada más lejos de la realidad: me produce profundo desagrado, pero me lo impongo porque es la medicina en la que tengo puestas mis esperanzas, o sea, la ilusión, de mejorar parte de los alifafes que vienen convirtiéndome la vida en un calvario. En definitiva, otra vez más fuera de la realidad, o muerto si mejor quieren, porque esto, ya, lo sé a ciencia cierta, no lo mejora ni dios. En fin, la piscina, una forma como otra cualquiera de hacer cola para que Caronte te pase al otro lado del Leteo. ¡Y qué le vamos a hacer! 

   

sábado, 11 de enero de 2020

¡Ay!

El Colegio Oficial de Ingenieros de Oviedo invitó a Gustavo Bueno a dar una conferencia sobre el concepto de democracia. A sus casi noventa años, allí estuvo Don Gustavo a pie firme dos horas largas sin necesidad ni siquiera de un vaso de agua. Y lo mejor de todo que no hubo ni un minuto desperdiciado. Es lo que tienen los genios. Pues bien, en youtube lo tienen y harán mal si no le pegan un vistazo. Y no por nada sino porque conviene estar avisado no solo sobre lo que hay sino sobre lo que, eventualy, se nos vendrá encima. Porque, no se engañen, la mentiras, por muy lindas que luzcan, al final siempre acaban mostrándose en su putrefacta esencia. 

Y ahí está el quid de todas las cuestiones que nos han afectado a lo largo de la vida, en las mentiras que nos hemos tragado porque, sencillamente, eran la moda del momento y, como cualquiera que piense sabe, acogerse a las modas es la única terapia que alivia a los acomplejados y demás minusválidos del espíritu. O sea, que prácticamente nadie está a salvo y, menos que nadie, yo. 

Recuerdo ahora con sonrojo las chorradas que decíamos cuando regresábamos de uno de aquellos inútiles y aburridos turisteos por allende las fronteras. Indefectiblemente habíamos visto por todas partes perros atados con longanizas. Un poco más tontos y no nacemos. Claro, qué duda cabe que había algunas diferencias relacionadas con la renta per cápita, principalmente la difusión del conocimiento. O sea, las élites eran más numerosas en los países que visitábamos y por eso había mejores librerías. Y eso era todo: lo demás, probablemente, peor, porque aquí nos venía de lejos lo de saber reírnos de nuestra propia sombra, actitud ésta, sin la cual, como cualquiera sabe, la vida es el peor martirio concebible. 

Así fue que un buen día uno cayó sobre el Siglo de Oro, se demoró en él y no quedó más remedio que admirarse: ¿pero esto qué es? ¿Donde hay cosa parecida? Quien lo sepa que me lo diga. Y eso que todavía no le hemos hincado el diente a todo eso que se conoce como Escuela de Salamanca. El día que lo hagamos no sabemos si lo vamos a poder aguantar, porque es que se nos va a venir abajo hasta Adam Smith. Desde luego lo que es el papanatismo de la ignorancia. 

En fin, que no es que uno no sepa lo que han hecho en otros países y tampoco es que sea cosa de ponerse a comparar, pero complejos, ya, ninguno. Simplemente, contento de haberse reconocido en lo que somos y procurando hacerse merecedor de la gracia concedida. ¡Por dios bendito, pero por qué les costará tanto a mis compatriotas ponerse a leer El Quijote! Para mí que es de esa pereza mental de donde brotan los malestares que alimentan las adscripciones ideológicas. ¡Ay!
  

viernes, 10 de enero de 2020

Mar de fondo

Me acuerdo de todo lo que nos reíamos cuando escuchábamos aquello de "principios inquebrantables del movimiento". Sencillamente, no nos lo creíamos en absoluto. Nos parecía un voluntarismo infantil, por no decir estúpido. Porque es que hay que haber leído poca historia para atreverse a colocar semejante adjetivo a cualquier cosa que sea que identifica a una época. Por así decirlo, a una moda, que no otra cosa eran aquellos principios que servían sobre todo para saber cuando había que aplaudir a Franco. Bueno, la verdad es que al final se le aplaudía sin necesidad de principios ni cristo que lo fundó. Pero esa es otra historia. 

Les decía esto porque da la sensación de que estamos en las mismas, pero al revés: los listos de aquel entonces somos los tontos de ahora y viceversa. Ya te digo, los principios inquebrantables de la democracia y la comunidad europea. Me van a decir a mí que he vivido en Cataluña y el País Vasco. Por dios bendito, ¿a quién quieren engañar? Pero es que, además, esa mugre carlistona se ha extendido a todas las regiones de España. Incluso a Castilla que ha elegido como héroes legendarios de la región a unos reaccionarios que se sublevaron contra la corona porque querían restablecer los viejos fueros, es decir, los privilegios señoriales del medievo. 

Y, claro, la historia se repite una y otra vez y siempre con su toque de comedia. Cuando lo de Franco, aquellos delegados del Movimiento -como Revilluca, por poner un ejemplo- hacían como que no pasaba nada y chupaban de la piragua a dos carrillos. Las risas o sornas que impregnaban el ambiente, simplemente, hacían como que no iban con ellos. Y en las mismas está ahora todo este ejército de chupadores de la piragua democrática. Para ellos, qué duda cabe, esto es para siempre. ¡El mejor de los mundos posible! 

Pero, no nos engañemos: hay marea de fondo. Resulta que hay gente que tiene la malévola costumbre de estudiar. Y, para más inri, a esa gente le está dando por reunirse para pasarse la información que extraen de sus estudios. Y así es que aparecen por aquí y por allá fundaciones y asociaciones académicas que empiezan a cuestionarse la conveniencia de persistir en la ilusión. Las autonomías, las lenguas vernáculas, la justicia europea... cada día que pasa, surge un nuevo afán de mandarse a mudar: a la mierda la democracia, a la mierda Europa y ¡Viva la Hispanidad! 

Y en esas estamos y no se crean que porque los periódicos y televisiones del régimen hacen caso omiso la marea es irrelevante. Cualquier día, a no mucho tardar, empezará a hacerse visible la importancia de lo que se cuece a espaldas de la oficialidad y, entonces, será la guerra... porque nunca se restablece la cordura por las buenas. Así que, váyanse preparando porque se atisban los bastos.  

jueves, 9 de enero de 2020

Lo que hay

Por aquí alrededor hay cientos de locales dedicados a dar de desayunar a la gente. Y el caso es que todos parecen tener una nutrida clientela. Un vaso de zumo de naranja, un café con leche, dos tostadas con aceite y tomate, servido en mesa, me ha importado 3,70 €. Para uno que anda de paso se podría decir que es un precio llevadero, pero para un habitual se me hace oneroso. Porque es el caso que toda esta infraestructura hostelera es como un a modo de vampiro que no pasa día que no clave sus colmillos cinco o seis veces al ciudadano común. Y es curioso porque parece que ese sucionamiento persistente se ha constituido en una especie de sostén del sistema que sin duda se vendría abajo caso de darse una súbita interrupción.

En fin, que venga el profesor Huerta de Soto y me lo explique. Aunque para mi que no es otra cosa que la condición de hormigas, o borregos, que tenemos los humanos. Todo lo hacemos instigados por una orden que no sabemos de donde viene pero que es inapelable. Porque díganme ustedes: ¿conoce alguien a algún español que se le pase por la cabeza cuestionarse, ni siquiera de refilón, que lo que da verdadero sentido a su vida es pasar, cuantas más horas mejor, en los bares? Digamos que todo lo demás que se hace no tiene otro objetivo que procurarse los medios para para poder llevar a cabo el anhelado fin de entrar en un bar. Y ese y no otro es el verdadero meollo de nuestra "cultura", esa cosa que, según dicen los entendidos, es lo que nos proporciona "identidad", o sea, mandanga sobre mandanga y sobre mandanga una, por decirlo al modo villancicoesco... o como se diga.

La verdad es que de lejos le viene el garbanzo al pico. Cojan, agarren, váyanse a  El Quijote y ¿qué es lo que se encuentran allí? Se lo diré: aventuras de taberna para dar y tomar, sobre todo en la primera parte. Por no hablar del Guzmán de Alfarache donde se diseca minuciosamente la calidad moral de los taberneros... unos sinvergüenzas todos, en definitiva. Y también Don Juan escribe sus cartas en las tabernas bajo la presión exasperante del ruido: cuan gritan esos malditos/ pero, mal rayo me parta/ si en acabando esta carta/ no pagan caro sus gritos. Ya digo, no es de ayer que tire más mesa de taberna que, incluso, si me apuran, pelo de pubis.

Es, en definitiva, parte sustancial de nuestra cultura, o de nuestra identidad, si mejor quieren, y, entonces, van y se ponen a escuchar una conferencia del profesor García Maestro en la que se dedica a desmenuzar esos dos polisémicos conceptos: ¿cultura? ¿Identidad? ¿Qué coño mierda es esa? Pues muy sencillo: la milonga que utiliza el estado para tenernos encerrados en el aprisco, o sea, una técnica de aborregamiento. Mientras estás en el bar no estás en casa, un suponer, leyendo El Quijote, que eso sí que es peligroso para la estabilidad del sistema. ¡Por dios bendito, qué osadía!

domingo, 5 de enero de 2020

Billie

¿Quieren saber de qué va todo este rollo? Pues va de "When The Party´s Over" de Billie Eilish. Cuatrocientos y pico millones de personas han acudido allí a enterarse. 

Billie, por edad, debiera ser todavía una perversa polimorfa, pero como sus padres tuvieron la genial idea de no llevarles ni a ella ni a su hermano al colegio pues resulta que ambos dos se han podido dedicar a aquello para lo que realmente están dotados, es decir, transmitir al respetable su particular concepción de la realidad, una concepción que al estar libre de los arneses que le ponen la educación oficial, las diversas industrias, etc., etc., pues eso, que es la realidad más real y por ello es que la gente flipa cuando la cata. 

Así ha sido que Billie y su hermano Finneas, han compuesto la música, escrito la letra, y todo lo demás necesario para poner el producto en el mercado sin que ningún intermediario haya podido meter sus narices por medio. Sí, exactamente en eso consiste la revolución del presente. Hoy un creador puede prescindir de las trapacerías de la industria para darse a conocer. A partir de ahí todo dependerá de la calidad del producto que se vende. Y es que a la gente es fácil manipularla, pero, también, cuando se la deja a su aire, sabe apreciar. 

El que tenga interés por este tipo de fenómenos puede recurrir a los vídeos que tiene colgados en youtube un tal Alvinsch, un muchacho colombiano que, aparte de ser un encanto, tiene una formación musical y humanística más que considerable. Explica, con mucho conocimiento de causa, la evolución del mundo a través de los fenómenos que se van produciendo en la música. Bueno, entre él y Jaime Altozano -la extraña pareja- dejan a toda esa industria de la manipulación de los sentimientos vista para sentencia. 

¡Oye! ¿Os acordáis de cuando aquello de Claudio Cifuentes, "Cifu" para los amigos"? Pues, a la vista de lo que hay se diría que han pasado veinte o treinta siglos.  

jueves, 2 de enero de 2020

Mutatis Mutandis

Tal y como lo veo, lo que está pasando en este mundo que se conoce, no sé por qué, como occidental, es que se está resquebrajando la hegemonía cultural del marxismo y sus sibilinos derivados. De la Segunda Guerra mundial para acá nos la han estado metiendo doblada con la suficiente anestesia como para que, encima, estuviésemos agradecidos. Sí, sí, no estoy exagerando. Ni mucho menos. Ha sido todo infinitamente peor que en el peor de los sueños... del que, por cierto, gracias a las nuevas tecnologías estamos empezando a despertar. 

Como siempre, detrás de la ignominia, las diversas iglesias con sus milongas salvadoras. No es que, miren ustedes, predicaban desde sus púlpitos laicos, si no organizamos el estado del bienestar, las masas, seducidas por los vientos que llegan de las estepas rusas, se van a sublevar. Y así empezaron a montar las empresas estatales que, a la postre, para los únicos que han traído bienestar, ¡y qué bienestar!, es para los cleros de esas iglesias seculares que, sin apenas estudios, ni necesidad de arriesgar sus patrimonios, se agencian unos sueldos que para sí quisieran los chicos de Goldman Sachs. Y, claro, por supuesto, el número y monto de todos esos sueldos es el secreto mejor guardado de la inmaculada democracia de los cojones. 

Y venga pan y toros. Y al que se sale del rebaño le echan los perros y en dos segundos ya está reducido. Pero ya digo, como cantaba premonitoriamente María Jiménez: el no follar se va a acabar. Cada vez lo tienen peor los perros para cumplir con su cometido. Las ovejas muestran una inquietante tendencia a mutar a cabras salvajes de esas que trepan por riscos imposibles como si fuese cosas de niños. Los perros para ellas, como quien oye llover. 

Por que es que, ya ven a lo que han llegado las cosas: un muchacho, que a duras penas pudo trepar a adjunto en una cátedra de economía de una universidad de tres al cuarto, de presidente del gobierno; un maestro de escuela, de vicepresidente... y así lo que quieran por los santos méritos contraídos al entrar a formar parte de cualquiera de las iglesias seculares con denominación de origen. Ya digo, urge mutar a cabra montés... y el que quiera cazarme ya sabe a lo que se arriesga. 

P. D.- Ayer me mandaron un vídeo de Revilluca cantando villancicos en la cueva del Soplao acompañado de orquesta y coros. Pero, por dios bendito, ¿es que no va a ser posible sacar a toda esa chusma de la caverna aunque sea a patadas en el culo? Porque es que ya está bien de dejarles pagar facturas con dinero ajeno.