jueves, 30 de enero de 2020

¡Ojo al parche!

Pienso que no me equivoco si digo que si Gustavo Bueno tuvo predilección por alguno de sus discípulos ese fue Iñigo Ongay. Al menos eso es lo que parece desprenderse de las consideraciones que hace después de escucharle alguna de sus conferencias. Y es que, la verdad, no hace falta ser D. Gustavo para darse cuenta de que Iñigo tiene un cerebro privilegiado. Bien, pues vayamos a una de esas conferencias: Shopenhauer y los animales. La tienen colgada en YouTube.

Para empezar quiero decirles que me he hartado de decir cosas en este blog de Shopenhauer, Nietzsche, etc, como si yo fuese un tío muy culto -el culto de la parroquia, que decía Tito-. Pues bien, ni zorra idea. En realidad lo único que hacía era transcribir párrafos  que me caían simpáticos de esos autores. Claro, comprenderán que con todo lo que largaron es muy difícil que alguien no encuentre cosas en ellos con las que identificarse. De ahí que haya que ser tan prudente con las citas... y lo digo yo que he sido -y seguiré siendo- tan prolijo al respecto. 

De estas cosas te das cuenta cuando escuchas a gente que dedica su vida a una parcela muy delimitada del saber. En este caso el saber pensar. Y así es que piensa que te piensa no son pocos los que han llegado a la conclusión de que de lejos le venía el garbanzo al pico a los alemanes con la cosa del nazismo. Todo ello el destilado lógico de las filosofías idealistas. O sea, la especialidad de la casa. 

El caso es que Iñigo Ongay, muy al comienzo de su disertación nos remite a una página web llamada Metapedia. Para que lo entiendan, Metapedia es a Wikipedia lo que la metafísica es a la física. O sea, ponerse a explicar lo que no tiene una explicación científica o lógica. Es decir, largar por esa boca cosas bonitas sin pararse en mientes sobre su pertinencia o racionalidad. Al parecer, Metapedia tiene su origen en el partido nazi alemán y tiene su sede en uno de esos países del este europeo que, como supongo todos ustedes saben, siempre han sido muy proclives a las ideas idealistas, valga la redundancia. Anyway, seguimos el consejo de Iñigo, vamos a la Metapedia y escribimos: Hitler y los animales. 

Se inicia la página con la siguiente perla shopenhaueriana: "La pretendida carencia de derechos de los animales, el prejuicio de que nuestra conducta con ellos no tiene importancia moral, de que como se suele decir, no hay deberes para con los irracionales, todo esto es, ciertamente, una grosería que repugna. Una barbarie de occidente, que toma su origen del judaismo". Dado lo cual, dirán ustedes, pues muy bien, ya sabemos por donde hay que empezar: Auschwitz y todo eso. 

En una revista alemana de la época se podía leer:  "Hitler fue un gran militar, un gran estratega, un gran político, un gran revolucionario, pero, lo más importante, lo que le diferencia de los otros políticos, revolucionarios, militares o estrategas, es que él era sobre todo y ante todo un gran hombre, un hombre total y completo, con unos sentimientos y una humanidad que le convierten en una persona única en la historia. No es raro que este hombre con gustos sencillos y austeros, salido del pueblo y con sensibilidad de artista, tuviese para con los niños y los animales un amor especial y profundamente íntimo."





En otra revista alemana llamada Nuevo Pensamiento se podía leer: "¿Sabes que tu Führer es un vegetariano, y que él no come carne debido a su actitud general respecto a la vida y su amor por el mundo animal? ¿Sabes que tu Führer es un amigo de los animales ejemplar, e incluso como canciller, no se separó de los animales que mantuvo durante años?... El Führer es un ardiente oponente de cualquier tortura en los animales, en particular la vivisección y ha declarado que acabará con esas condiciones... cumpliendo así su papel como el salvador de los animales, de los continuos e innombrables tormentos y el dolor."

Bueno, no les voy a dales más la lata con este tema porque me parece que ya se la di bastante a lo largo de los pasados años. Sólo les quiero decir una cosa: ¡Ojo al parche!

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