martes, 28 de enero de 2020

Cuestión de tiempo

Hacia meses que no tenía la menor noticia acerca de las andanzas y opiniones de dos personajes que en el pasado influyeron, sin duda, en mi percepción de la realidad: Arcadi Espada y Fernando Savater. Pues bien, estos últimos días he tenido la oportunidad de rencontrarlos y tengo que reconocer que me han parecido bastante patéticos ambos dos. Y no es que en el pasado, a pesar de mi manifiesta admiración por ellos, no haya dejado en este mismo blog serias críticas hacia determinados aspectos de su proceder como, por ejemplo, su postura hacia los piratas informáticos o, en el caso de Savater, su reincidente recordatorio de su antifranquismo visceral, pero es que ahora, ya, me parecen dos vejetes descolocados de la realidad presente. O sea, lo dicho, patéticos. 

Bien es verdad que es muy difícil, por no decir imposible, saber si estás acertando con el camino elegido. En cualquier caso, la equivocación inequívoca, valga la redundancia, será persistir cuando es innegable que estás empantanado. Sí, estuvo muy bien plantar cara a los nacionalistas fraccionarios y, en el caso de Arcadi, a EL PAÍS, periódico en  el que, por cierto, incomprensiblemente para mí, sigue escribiendo Savater. Y bueno, la cruda realidad es que ahí siguen los nacionalistas extorsionando y EL PAÍS difamando como si tal cosa y, lo que es peor, que una parte sustancial de la opinión pública española sigue dándoles la razón en unos casos o mostrándoles simpatía en otros.  

Pero no desesperen porque hay por ahí magníficos estrategas dando la batalla. Porque esa es la cuestión que una guerra no se gana con las fuerzas de choque sino con la inteligencia de los estados mayores. Hay que saber contra quién diriges tus fuerzas y cuándo y cómo. Porque, en el caso que nos ocupa es una guerra que hay que ganar con las ideas y por tal es completamente inútil cargar contra las masas. A las masas la razón se la bufa. Sólo quieren emociones. Maniqueísmo en vena, para que nos entendamos. O sea, que a efectos de vencer son irrelevantes. Por eso en esta guerra hay que dirigir todos los esfuerzos a convencer a las élites por medio del recto razonar. 

Y en ello se está. Fundaciones como la Gustavo Bueno, Juan de Mariana, Rafael del Pino, y unas cuantas más, tienen cogido el toro por los cuernos y le hacen circular por todo el territorio de la Hispanidad. Y así es que se ha avanzado mucho más de lo que a vista de medios de comunicación de masas pudiera parecer. Hoy día, ya, en los ambientes razonablemente cultivados, lo de la Leyenda Negra da más risa que otra cosa. La Historia se está poniendo en el sitio que le corresponde y ahora ya sólo falta ese lento trasvase de opinión de las élites hacia las masas para que las aguas vuelvan a sus cauces naturales. Cuestión de tiempo como, por otra parte, siempre ha sido con todo lo que merece la pena. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario