Como les iba diciendo el primus motor de todo este tinglado socio-político-económico-ydemáshierbas nunca ha sido,es y será otro que el modus vivendi. Todo se organiza en función de él, lo cual, como fácilmente comprenderán, de inmediato nos pone ante la problemática del cómo conseguirlo. Porque ni cae del cielo ni natura dota a todos sus hijos de los mismos elementos constitutivos.
Los elementos constitutivos que vienen de fábrica. Ahí es, precisamente, en donde reside la gran injusticia del mundo. Claro, es muy bonito estar en clase y que se ponga el profesor a explicar las series de Taylor y que tú todo lo veas claro como el agua y que en cuatro patadas te encuentres con un título de ingeniero aeronáutico en el bolsillo. ¿Pero que pasa si se te hace bola una simple ecuación cuadrática? Bueno, no se preocupen que la naturaleza tiende a compensarlo todo para que todo el mundo pueda llegar a fin de mes.
Y es precisamente por esa compensación por lo que lo mismo que existe Amancio Ortega o similares, exista el Chapo Guzmán, o similares también. Amancio exigirá a los suyos excelencia y el Chapo, sumisión disfrazada de lealtad. Y si alguien defrauda a Amancio recibirá su finiquito. Pero si defrauda al Chapo lo que recibe acaso son unas coronas de flores. Lo que cuenta es que por el camino todos tuvieron su modus vivendi.
Ese es el asunto, que natura ingenia millones de artificios para que a nadie le falte su modus vivendi. Y así es que si por azares del devenir va un malandrin e inventa un artilugio que saca a millones de personas de las cadenas de producción, de inmediato irá otro malandrín y se inventará cualquier melonada que sirva para recolocar a los desahuciados. Y no se preocupen por la magnitud de la melonada porque todos los que viven de ella estarán convencidos de que es una genialidad imprescindible para el progreso del mundo... progreso, la palabra fetiche, aunque nadie nos aclare hacia dónde se progresa.
Bueno, ya puestos, quizá la melonada más galáctica de entre todas las que nos traemos entre manos sea esa que llaman "estado del bienestar". Es, a mi juicio, y no solo al mío, la más siniestra de todas las creaciones humanas, pero, sin embargo, nadie le podrá negar su capacidad casi infinita de generar todo tipo de modus vivendi. Así es que va un mindundi cualquiera del aparato estatal y grita desde una tribuna levantada al efecto: ¡violencia de género!, y, ¡zas!, ya tenemos ahí, como por ensalmo, quinientos mil nuevos modus vivendi creados de una tacada. Y así, melonada a melonada, se van montando chiringuitos que so capa del mentado indefinido progreso van colocando en su casilla mortuoria a todos los que no consiguieron entender las ecuaciones cuadráticas en la escuela. Los mismos que antes estaban en las cadenas de producción... no por azar llamaban los sindicalistas a esos lugares de trabajo "nichos de empleo"... nichos, ¿lo pillan?
Continuará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario