Me acuerdo de todo lo que nos reíamos cuando escuchábamos aquello de "principios inquebrantables del movimiento". Sencillamente, no nos lo creíamos en absoluto. Nos parecía un voluntarismo infantil, por no decir estúpido. Porque es que hay que haber leído poca historia para atreverse a colocar semejante adjetivo a cualquier cosa que sea que identifica a una época. Por así decirlo, a una moda, que no otra cosa eran aquellos principios que servían sobre todo para saber cuando había que aplaudir a Franco. Bueno, la verdad es que al final se le aplaudía sin necesidad de principios ni cristo que lo fundó. Pero esa es otra historia.
Les decía esto porque da la sensación de que estamos en las mismas, pero al revés: los listos de aquel entonces somos los tontos de ahora y viceversa. Ya te digo, los principios inquebrantables de la democracia y la comunidad europea. Me van a decir a mí que he vivido en Cataluña y el País Vasco. Por dios bendito, ¿a quién quieren engañar? Pero es que, además, esa mugre carlistona se ha extendido a todas las regiones de España. Incluso a Castilla que ha elegido como héroes legendarios de la región a unos reaccionarios que se sublevaron contra la corona porque querían restablecer los viejos fueros, es decir, los privilegios señoriales del medievo.
Y, claro, la historia se repite una y otra vez y siempre con su toque de comedia. Cuando lo de Franco, aquellos delegados del Movimiento -como Revilluca, por poner un ejemplo- hacían como que no pasaba nada y chupaban de la piragua a dos carrillos. Las risas o sornas que impregnaban el ambiente, simplemente, hacían como que no iban con ellos. Y en las mismas está ahora todo este ejército de chupadores de la piragua democrática. Para ellos, qué duda cabe, esto es para siempre. ¡El mejor de los mundos posible!
Pero, no nos engañemos: hay marea de fondo. Resulta que hay gente que tiene la malévola costumbre de estudiar. Y, para más inri, a esa gente le está dando por reunirse para pasarse la información que extraen de sus estudios. Y así es que aparecen por aquí y por allá fundaciones y asociaciones académicas que empiezan a cuestionarse la conveniencia de persistir en la ilusión. Las autonomías, las lenguas vernáculas, la justicia europea... cada día que pasa, surge un nuevo afán de mandarse a mudar: a la mierda la democracia, a la mierda Europa y ¡Viva la Hispanidad!
Y en esas estamos y no se crean que porque los periódicos y televisiones del régimen hacen caso omiso la marea es irrelevante. Cualquier día, a no mucho tardar, empezará a hacerse visible la importancia de lo que se cuece a espaldas de la oficialidad y, entonces, será la guerra... porque nunca se restablece la cordura por las buenas. Así que, váyanse preparando porque se atisban los bastos.
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