sábado, 8 de mayo de 2021

In vino veritas

Siguiendo con lo de la Sra. Ayuso, me gustaría poder hacerme una idea de los porqués del odio que suscita en determinadas capas de la población. Saber los porqués de las cosas que pasan indefectiblemente, es decir, sin que nada podamos hacer nosotros para que sean de otra forma, es lo que para Espinoza constituye nuestra posibilidad de ser libres. En fin, sea como sea, no me negarán que nos pasamos la vida intentando saber por qué demonios las cosas son como son y no de otra manera y que, cuando damos con alguna respuesta que nos parece más o menos acertada, sentimos un gran alivio o, incluso, satisfacción. ¡Y qué le vamos a hacer si estamos hechos así!

Pues sí, es una verdadera incógnita las causas de ese odio porque la Sra. Ayuso así, a primera vista y sin saber a qué se dedica, seguro que por su constitución física, la forma en que se mueve, su manera de hablar y demás atributos, no solo cae bien sino que podría suscitar ciertas fantasías eróticas en buen número  de hombres y en no pocas mujeres dado como está el patio. Porque es que la Sra. Ayuso tiene un no sé qué a lo Sara Montiel que es que parece talmente que se la va a acercar un general ruso con monóculo y la va a morder en una teta, como vimos en aquella película en la que Sara cantaba los cuplés de tal forma que es que hasta a mi padre le ponía como una moto. 

Sí, por qué la odian tanto. Porque yo lo entendería en toda esa gente que tiene en la política su modus vivendi, que por cierto no son dos ni tres sino legiones, pero todos esos otros a los que ni les va ni les viene... sí, desde luego que aquí vamos a tener que echar mano de la cosa freudiana. Complejos relacionados con la saga tebana que fundaran Cadmo y Harmonía. Recuerden que la hija de ambos, Semele, estaba tan buena que Zeus no se pudo resistir y le hizo un hijo al que, para que una mortal no diese a luz a un dios, se lo arranco del vientre antes de parir y se lo cosió a su propio muslo para que allí completase la gestación . El dios Dionisos, concretamente, que tantos quebraderos de cabeza dio a la famosa saga tebana por aquello de que el vino que vende Asunción ni es blanco ni tinto ni tiene color. 

Sí, ese odio de mal vino que enloquece a las bacantes. Quizá haya algo de eso. El mal vino que ya denunciara Celestina cuando se lamentaba de que el bueno es caro. Y, después, Bukowski, que lo primero que hizo cuando la fama empezó a proporcionarle cash fue no permitir que en su casa entrase vino que no fuese de la máxima calidad. Porque quizá no haya otra explicación que esa, la del vino, que en muchas tabernas de Madrid debe de ser de pésima calidad. Y entonces como que, el que lo bebe, no puede soportar la idea de que un general ruso con monóculo no se pueda contener al ver a la Sra. Ayuso y se lance en plancha a morderle una teta, como les decía. La cochina envidia, para que nos entendamos.

No sé, pero como que me siento más libre ahora.

2 comentarios:

  1. Pues si,Pedro.La puta envidia.Esto en España se lleva mucho.En Alemania abunda el sabelotodo.No sé que será peor.Pero coincido contigo,la Ayuso está de coge pan y moja

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  2. Efectivamente, lo de coge pan y moja es un hecho y, ya sabes, más allá de los hechos no hay nada de lo que merezca la pena hablar.

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