sábado, 16 de marzo de 2019

Tipos raros

Ayer un tipo raro entró en una mezquita y se puso a disparar. Sea como sea, el caso es que, así, como por arte de birlibirloque, el Brexit desapareció de todas la televisiones generalistas de este lado del Atlántico. Por así decirlo, un clavo sacó otro clavo. A buen seguro había ambiente de fiesta en las redacciones. Bocanadas de aire fresco que se suele decir.  

Esto de los tipos raros es algo que debiera ser tratado con un poco más de consideración por parte de las autoridades competentes en el asunto. Cuándo se les puede considerar cómo tal, por qué surgen, cómo se les detecta, y, lo más controvertido, qué se hace con ellos una vez constatada, o simplemente sospechada, su perversión. Porque, madre mía, menuda arma de destrucción masiva puede llegar a ser en ocasiones eso que llaman presunción de inocencia. Porque, claro, a un tipo, en puridad, como dicen los horteras, nadie le puede calificar de raro por acumular armas automáticas en su casa, o perros peligrosos, o por salir a tomar vinos con una cheira bajo el refajo. En cualquiera de los casos está en su  derecho y hasta que no lo use para hacer daño todo el mundo punto en boca. De hecho, en la inmensa mayoría de los casos esas aficiones un tanto estrambóticas no pasan de ser trucos con los que perseguir un poco más de respeto por parte del respetable.  Cosas de adolescencias pertinaces o, como diría Azúa, por no haber querido estudiar. 

Ya ven que la cosa no es sencilla. Como tampoco lo es encarrilar la propia vida sin dar miles de inútiles volteretas que se llevan toda la energía creativa. Por eso al final de todo, en la inmensa mayoría de los casos, como dijo el poeta, todo fue nada. Aunque, también hay que reconocer que en medio de la nada puede a haber, aunque sólo sea en forma de expectativa, deliciosas explosiones de tipo orgasmático que por si solas se bastan para justificar la obstinación con la que nos aferramos a permanecer. 

En fin, ayer me mandaron un video de una niña monísima echando la bronca a la generación de sus padres porque no hacen nada para parar lo que se conoce como calentamiento global. Un vídeo sin la menor sombra de duda concebido y realizado por mentes socialistas que son las que tienen soluciones para todo, incluido para evitar las dolorosas consecuencias que siempre conlleva, sin posibilidad de remisión, el robar fuego a los dioses. Oyes, dice, un suponer, un Dr. Sánchez cualquiera, cojo, agarro, hago un decreto ley prohibiendo la existencia de tipos raros y se acabó el problema de los atentados terroristas, la conocida como violencia de género o, incluso, los estragos consecuentes al afán de notoriedad de los que se sienten a si mismos como autenticas mierdas pinchadas en un palo. 

Yo, por si las moscas el decreto ley no funciona, procuro no ir de noche por un descampado ni, tampoco, de día por un descampado lleno de gente. No quiero contribuir a ponérselo fácil a los tipos raros.   

1 comentario: