domingo, 19 de enero de 2020

Jesús G. Maestro

Desde luego que si hay alguien que haga honor a su nombre ese es Jesús G. Maestro. Lo de Jesús por su aquel de mesías anunciando el reino que viene de la razón. Lo de G., digamos que es por ese punto que hay por ahí, en esas partes innombrables, y que cuando se le toca da un gusto indescriptible. Lo de Maestro, porque lo es allí donde les hubiere. 

Bueno, el caso es que para mí es como si hubiese descubierto una mina de oro de la que no ceso de extraer pepitas como puños. De hecho las extraigo cada vez que me desmiente en mis ideas que, por cierto, yo no era consciente hasta qué punto eran preconcebidas. Cada vídeo suyo que veo es como si me pasasen por la piedra para salir un poco menos necio... ¡qué anda que no me queda recorrido todavía!


Aunque, a veces, tengo que confesar, también me confirma en mis sospechas. Así ha sido esta mañana cuando le he escuchado en "Lorca: <<Grito hacia Roma>>. La izquierda indefinida en la literatura programática o imperativa". No creo que haya manera más inteligente, e inteligible, lo que no es lo mismo, de explicar el porqué del éxito de semejante personaje. O personajillo, si mejor quieren. Y es que no hay nadie como él que haya representado tan a la perfección el papel oximorónico de sentir como los pobres -izquierdista divagante le diríamos- y vivir como Dios en el sentido más literal del término. La mala conciencia del puto señorito que no está dispuesto a prescindir de sus privilegios así le maten. Y así es que, de esa falta de consecuencia, o de esa inmoralidad por llamarlo por su nombre verdadero, es que lo que le sale de dentro no pueda ser otra cosa que infantilismo y cursileria, las dos características más valoradas por las masas enchusmatizadas del mundo mundial. 


En fin, ustedes mismos: ahí les he dejado el título del vídeo de marras por si quieren ir a youtube a desasnarse un poquito.

2 comentarios:

  1. pues este me recuerda aquellos que pululaban por la Salamanca definales de los 70 y principios de los 80.Con la rueda de molino bajo el brazo y soltando panfletadas,pero luego arrimándose al ascua por si caía algún viniloo a alguna Mahou---

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  2. Sí, el mundo está lleno de ese tipo de vividores. Y son muy pocos los que les calan.

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