El caso es que el otro día un presentador estrella de la BBC tuvo que salir corriendo con el rabo entre las piernas a protegerse bajo las faldas de un escuadrón de policías. Y el pobre Jack Lang, exministro de cultura y genuino representante de la putrefacta ideología que ha campeado por todo el occidente a lo largo del último siglo, se libró por los pelos de las iras de dos mujeres que le reprochaban su gusto por los púberes. Es evidente que la gifle que le propinaron el otro día a Macrón fue como una especie de kick-off para que la gente que está hasta los mismísimos se dedique a dar caza a los parásitos que nos han traído hasta esta situación desesperada.
Y, claro, los parásitos tienen un olfato especial para abandonar su campo de acción cuando alguien empieza a sulfatear en la distancia. No tienen el menor problema para mutar o decir digo donde dijeron Diego. Es el caso del mayor medio de comunicación alemán que hoy se nos ha descolgado con un video pidiendo perdón por su política informativa durante el último año y medio y dando la razón a los que durante todo ese tiempo ha estado tachando de negacionistas. O sea, que dejan a la Sra. Merkel, una especie de Madre Teresa de la política, con las bragas caídas y a merced de los cabreados. No, no creo que la Sra. Merkel vaya a seguir yendo al supermercado de la esquina a por salchichas no vaya a ser que alguien se sienta con ganas de tomarse la revancha.
Por otra parte, un rockero de postín ha escrito una canción de título "Quítate el bozal" que les recomiendo. Nunca, eso que llaman rock duro, había tenido tanto sentido. Por su parte, otro rockero, éste más fino, un tal Erick Clapton, o algo así, se puso la vacuna y estuvo quince días con las manos inutilizadas. ¡Imagínense la gracia que le ha tenido que hacer eso a un guitarrista! Así que el hombre se ha informado y está que trina, como Severina la de Garabandal que también trinaba por haber agarrado una tuberculosis a causa de haber bajado la Virgen María a su pueblo en carne mortal. Al fin y al cabo, ¿qué diferencia hay entre lo de la vacuna y lo de Garabandal? Yo, francamente, no la veo por ningún lado.
Por nuestra parte, María y yo, igual que los cuáqueros: not television, not pandemia. ¿O era plandemia? No sé, ya no me acuerdo. Aunque eso sí, como se me ponga un político, o periodista, a tiro, le voy a pegar una patada en el culo que va a tener que cagar el resto de su vida por la boca, ya saben, al estilo de Dirty Harry.
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