lunes, 12 de julio de 2021

¡Aux armes citoyens!

 ¿Y si fuese verdad que los cubanos se han decidido de una vez por todas a librarse de los parásitos que les vienen chupando la sangre de hace ya más de sesenta años para acá? Sería una noticia maravillosa. Una estocada a la cultura del resentimiento. Del resentimiento que por instinto sienten los débiles hacia los que creen son más fuertes que ellos. Porque ¡Dios mío, cómo se han estado resarciendo estos últimos sesenta años todos los mierdas del mundo a costa del sufrimiento de los cubanos! Aquí, en España, ¿cuántos mierdas no habré conocido yo que iban a Cuba con su visa en bandolera y luego volvían contando lo maravillosa que era la gente cubana a la que, por dos perras, habían invitado a un festín? Ya saben lo que para un mierda es poder sentirse superior por un par de días. Y eso era, precisamente, lo que les proporcionaba el régimen cubano, ser cien veces más ricos que los que les rodeaban... aunque aquí fuesen unos putos obreros o camareros o cosa por el estilo.    

Pocas cosas me habrán abierto más los ojos que haber escuchado a todos aquellos fracasados que volvían de Cuba contando maravillas. Sí, sí, lo confieso, algunos a los que tenía por amigos y que a D. G. perdí de vista hace mucho tiempo. Supongo que por ahí seguirán, venga y dale a lo de las conquistas de la revolución y lo de los gusanos. Porque toda gran mentira necesita para sustentarse de unos enemigos despreciables. 

Bueno, me consuela pensar que en el mundo nada es baladí. De todo lo que pasa se pueden extraer enseñanzas. Y cuando más cruel parece ser lo que pasa más enseñanzas se extraen. Y así es que quizá los dioses se inventaron lo de Cuba para que, al contemplarlo, los necios como yo recibiésemos un empujoncito que nos tirase del caballo camino de Damasco. Y por supuesto que fue duro el tiempo que permanecí por los suelos huérfano de toda simpatía por parte del entorno. Es lo que tiene el adelantarse a los que te acompañan. 

En resumidas cuentas, que puestos a soñar vamos a suponer que esto que dicen que está pasando en Cuba es el pistoletazo de salida para la carrera que el mundo tiene pendiente. Porque, digamos que la mafia del poder en Cuba es el paradigma mundial de las mafias del poder, pero, no nos engañemos, porque las mafias del poder, aunque con diversos camuflajes más o menos simpáticos, son exactamente iguales en todo el mundo. O es que alguno de ustedes es tan simple como para no sentir el aliento de los políticos en el cogote. Es insoportable, están hasta en la sopa. Ayer me dijo el camarero del Remigio´s que es probable que mañana les vuelvan a cerrar el bar. Claro, no me extraña, porque la gente va cayéndose por la calle y las cunetas están llenas de muertos. ¿A ver quién es el guapo que no tiene cuatro o cinco sucesos luctuosos en la familia desde que empezó este circo? Y es que está todo lleno de traidores que ayer eran negacionistas y anteayer irresponsables. Quizá mañana se hayan convertido en alimañas que hay que abatir. Porque es que, además, como dijo ayer el primer ministro francés: ¡Pero por el amor de Dios, con lo fácil que es vacunarse!

En fin: ¡aux armes citoyens!

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