domingo, 4 de julio de 2021

Bares

Nunca he entrado en el Marcial. Es un local de techo bajo, cuatro mesas en fila junto a la pared enfrente del mostrador. No creo que entre todo llegue a los treinta metros cuadrados a los que hay que añadir los cuatro bajo el mugriento toldo de la entrada. Visto así es difícil explicarse el éxito que tiene. A las seis de la mañana ya hay gente fumando bajo el toldo y bebiendo lo que sea. Y dentro, a rebosar. Cierra un rato a media tarde y luego abre hasta que se larga el último cliente. Pueden ser a las diez o pueden ser a las doce, da lo mismo porque, como digo, a las seis no falla, que no hay día que no haya gente esperando el mágico momento a la puerta. 

En donde suelo parar a redesayunar, y algún día a comer, es en el Remigio´s Sport Tavern, un pub junto al carrefour que distribuye la vida del barrio: la Albericia, Repuente, Lavapiés y La Gloria. Dentro del local no sabes si estás aquí o en algún lugar de Inglaterra o Irlanda. Tiene dos terrazas, una recogida, por su entrada sur, en la que es difícil encontrar mesa, y otra por su lado este, al borde de la rotonda, justo donde está el monumento a las víctimas de una bomba que puso ETA en el lugar. Anyway, dentro, al sur, por el este, nunca falta la nutrida clientela, en distendida actitud, para darle el colorido. . 

Hay otros bares en el barrio, el Tuco, Marea, El Establo. Todos tienen sus adeptos. Todos cumplen su función. Sin ellos no se me ocurre como se podría mantener la armonía. Porque de eso se trata, de que la gente se conozca y confíen los unos en los otros. Y eso la gente ya se dio cuenta de que no lo consigue en las iglesias, ni en los centros cívicos que la interesada generosidad de los gobiernos disemina por doquier. 

Esa es la clave, el culto a Dionisos que exalta la amistad, pierde el miedo a la autoridad, se mofa del clero y, si la necesidad apura, te instala en el deliriun tremens y que aquí me las den todas. O sea que, pocas bromas al respecto o te pasará lo de Penteo. ¡Cerrar los bares, ya te digo! La Sra. Ayuso, de Madrid, los mantuvo abiertos y arrasó. El Sr. Revilla, los cerró y la gente le escarnece por las calles. Así de sencillo. Bueno, ahí reside toda la diferencia, que Ayuso, o su consejero aúlico, leyó a Eurípides y Revilla y sus consejeros, caso que los tenga, no. 

Al final, el manejo de todo el asunto éste de la pandemia de marras va a consistir en eso, el diferente tratamiento que unos y otros dieron al culto a Dionisos. Y aquí sí que es donde la palabra cultura adquiere su más auténtico significado. Conocer nuestra historia para no repetir los errores. Los de Penteo.   

2 comentarios:

  1. La gente anda muy apaleada,ys i encima viene el último impresentable de político con alguna ocurrencia que ha tenido cuando,con mascarilla, se encontraba evacuando...pues es lo que pasa..Y menudos son los naturales de la Montaña...si no ,que se lo pregunten a los Romanos

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  2. La mejor solución a todo esto sería la clásica, que las masas saliesen enardecidas de los bares y corriesen a las cancillerías a cargarse a los políticos. Esa es mi esperanza. Mientras tanto yo sigo zampando los pinchos de tortilla y las hamburguesas del Remigio´s que son un verdadero prodigio.

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