sábado, 10 de julio de 2021

La luz

A mí con los escritores me pasa lo que a los antiguos griegos les pasaba con sus dioses. Se sacaban uno de la manga para cada particular situación. Es lo mismo que hacen los judíos con la Biblia o prodríamos hacer, caso de no ser tan burros, los españoles con El Quijote... ya saben, nos negamos a leerlo. Todas las situaciones de la vida tienen un fiel reflejo en cualquiera de esas geniales construcciones de la mente humana. Ese fiel reflejo que aporta luz si lo miras de frente y sin complejos. Y ya saben lo que pasa con la luz, que no hay bálsamo más poderoso para el espíritu atribulado.

El caso es que el otro día fui dolorosamente perturbado por una contestación desabrida y, a lo que me pareció, llena de superioridad moral. Viniendo de donde venía no pude evitar que la estocada afectase a lo más hondo de mi autoestima. Era como la prueba del nueve de mi absoluto fracaso vital. Tuvo que pasar un rato antes de que Jasón y los Argonautas viniesen en mi ayuda. En resumidas cuentas, ¿Qué otra cosa podría haber esperado? 

Y entonces me acorde de aquel texto que podría venir como de molde para contestar a la desabrida contestación. Dice así:   



"Estimado Hans van den Broek:


Gracias por su carta informándome de la retirada de uno de mis libros de la biblioteca de Nijmegen. Y de que lo acusan de discriminación contra la gente negra, homosexuales y mujeres. Y de que es sádico porque aparece el sadismo.


Lo que yo temo discriminar es el humor y la verdad.


Si he escrito mal sobre negros, homosexuales y mujeres es porque así eran los que conocí. Hay muchos "malos" --perros malos, mala censura hay incluso hombres blancos "malos". Sólo que cuando uno escribe sobre hombres blancos "malos", estos no se quejan. ¿Y será necesario decir que existen "buenos" negros, "buenos" homosexuales y "buenas" mujeres?


En mi trabajo como escritor me limito a fotografiar con palabras lo que veo. Si escribo sobre "sadismo" es porque existe, no lo he inventado yo. Y si ocurre algo terrible en mi obra es porque esas cosas pasan en nuestras vidas. No estoy del lado de la maldad, si es que abunda algo como el mal. En mi escritura no siempre estoy de acuerdo con lo que ocurre, ni me regodeo en el lodo por puro gusto. Además, es curioso que la gente que despotrica contra mi obra parece no haberse fijado en las partes que conllevan alegría y amor y esperanza, porque esas partes existen. Mis días, mis años, mi vida ha tenido altibajos, zonas claras y zonas oscuras. Si escribiera solo de las "luminosas" y nunca mencionara las otras, sería un mentiroso como autor.


La censura es la herramienta de quienes necesitan esconderse la realidad a sí mismos y a los demás. Lo único que temen es su incapacidad de enfrentarse a lo real, y yo no puedo enojarme con ellos. Sólo siento una horrible tristeza. En algún lugar, mientras crecían, los protegieron contra la totalidad de sucesos de nuestra existencia. Les enseñaron a mirar las cosas solo de una manera aunque existan muchas.


No me desanima que un libro mío haya sido cazado y retirado de las estanterías de una biblioteca local. En cierto sentido, me honra haber escrito algo que ha despertado a esa gente y la ha sacado de sus más bien leves profundidades. Pero me duele, si, cuando se censura un libro de otra persona, pues por lo general se trata de un gran libro y de ésos hay pocos y a lo largo de los tiempos esos libros han terminado a menudo siendo clásicos, y lo que antaño se consideraba escandaloso e inmoral se ha convertido hoy en lectura obligatoria en muchas universidades.


No digo que mi libro sea uno de ellos, pero digo que en nuestra época, en este tiempo en que cualquier momento podría ser el último para muchos de nosotros, es condenadamente molesto e imposiblemente triste que sigamos teniendo entre nosotros a gente pequeña, amargada, cazadores de brujas y voceros contra la realidad. Y sin embargo, también éstos merecen un lugar a nuestro lado, son parte del todo, y si no he escrito sobre ellos quizá debería hacerlo aquí, y con eso basta.


quizás seamos mejores todos juntos,


suyo, Charles Bukowski"

No hay comentarios:

Publicar un comentario