miércoles, 21 de julio de 2021

Jineteras

Escucho a un médico generalista de La Rochelle y encuentro un alma gemela. El problema éste del covid, que le dicen, no es otro que la consecuencia de la destrucción sistemática del antiguo sistema sanitario. Un sistema sanitario que se sustentaba en el médico de cabecera. Un vocacional que vivía permanentemente al pie del cañón. Y no crean que eso era muy sacrificado porque pocas profesiones han proporcionado tantas satisfacciones al que la practicaba. Pero llegó Franco con su socialdemocracia y la primera víctima fueron los médicos de cabecera. Ahora en vez de una persona concreta en la que confiar tienes un equipo de zánganos que no piensan en otra cosa que en el viaje a Cuba que les van a pagar los laboratorios. 

Todo lo que dice el médico de La Rochelle es exactamente lo que hacía mi padre hasta que llegó la peste socialdemócrata. Es decir, tener una relación de confianza y máximo respeto con su clientela. Los clientes sabían que allí estaba siempre para lo que fuese que le necesitasen y él sabía que nadie fallaría cuando el cobrador pasase por sus casas a por la iguala. Así, raro era el paciente que, de no precisar de la cirugía, necesitase pasar por el hospital. Y, cuando lo necesitaba, el médico de cabecera era imprescindible intermediario entre el paciente y el cirujano. 

¿A quién llamo yo ahora si me pongo enfermo? Pago por obligación el sistema público y por afición uno privado, pero no tengo la menor opción de que por ninguna de las dos partes venga un médico a auscultarme en mi cama caso de que me encontrase mal. Acuda a urgencias, me dirán si solicito asistencia.  

En fin, aquel liberalismo de entonces, frente a esta socialdemocracia de ahora. No, no veo yo progreso por ninguna parte. A no ser que por tal se tenga el que los médicos vayan con todos los gastos pagados a Cuba a tirarse a las jineteras. Entonces, sí que sí. 


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