Ayer por la tarde nos llegamos hasta la playa de Berria. Berria es el istmo que une el monte Buciero a tierra firme. Me imagino que no siempre habrá estado ahí porque es una lengua muy tenue de arena. Pero, para el caso da igual porque ahí está con su carretera bordeada de escasas residencias veraniegas y su playa vigilada por los ojos de los que tienen cuentas pendientes con la justicia. Todo tan funcional que ni siquiera parece un resort al uso si no más bien una playa doméstica, es decir, para uso de los lugareños.
A mí lo de la playa, ni fu ni fa. Me dice María que vayamos y digo que si. Es una forma de pasar el rato como otra cualquiera y, Berria, precisamente, a marea baja es un gigantesco arenal de más de dos kilómetros de longitud en el que puedes pasear a gusto sin sentirte carne amontonada. Bueno, lo de a gusto es un decir, porque con la procesión que llevo por dentro el gusto se me avinagra a la primera de cambio. Voy agradablemente distraído en la contemplación de unos niños que juegan a construir castillos en España, como dicen los franceses y, de pronto veo cien metros más allá lo que se diría un hormiguero humano. Son veinte o treinta adolescentes embutidos en sus trajes de neopreno que atienden las indicaciones de un monitor. Irremisiblemente me da la bajona nada más verlos. ¡Pero esto que es! Unos chavales que necesitan esos trajes y los servicios de un monitor para aprender a surfear una ola. Bueno, en Extremadura pusieron monitores para enseñar a masturbarse, así que...
Claro, después a qué extrañarse de que toda esa chiquillería que ha necesitado un monitor para lo que todo el mundo aprendió siempre con cuatro meneos a pelo y andando, vaya por la calle empavorecida con la mascarilla calada y ávidos de las dos dosis de la pócima sagrada. En fin, allá ellos si no se quieren enterar de que están llamados a ser la generación del effondrement, que le dicen. Eso sí, se hundirán, bien sure, pero con la superioridad moral puesta en bandolera. ¡Pues anda que no les han enseñado de eso todos los monitores por los que han pasado!
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