miércoles, 28 de julio de 2021

Orden espontáneo

Como suele ser lo habitual, lo que de verdad importa está pasando desapercibido. Nadie habla de ello porque, como sostiene Schwarzenagger, la gente solo tiene en la cabeza lo que los políticos quieren que tenga, es decir, lo del bicho. O sea, una ficción como la de la virgen maría bajando en carne mortal a Cova de Iría. Pero, sí, sí que están pasando cosas relevantes. 

Y lo más relevante de todo, sin duda, está en las estadísticas. Échenlas una ojeada y alucinen: de una tacada un 20% menos de natalidad en España desde que empezó todo este circo. ¡Un 20%! No sé si se dan cuenta de la burrada que es eso. Un 20% menos de natalidad sumado a otro 20% de aumento de los decesos debido a que la expectativa de vida ya tocó techo, o incluso bajo, quiere decir, en definitiva, que la peor inversión de futuro es la inmobiliaria. O sea, justo en lo que yo he invertido para poder equivocarme una vez más. 

Sí, la alegría que se iba a llevar mi querido Dr. Aliste si levantase la cabeza. Porque él vivía obsesionado por la superpoblación del planeta. Se reía mucho de todos aquellos devaneos políticos que nos traíamos entre manos los imberbes. Despierta, Pedro, me decía, todo eso que os preocupa no es más que calderilla frente al asunto de la superpoblación. Es inevitable que en un futuro próximo haya guerras, pestes y todo tipo de catástrofes, añadía. Y yo me lo tomaba a chirigota.

Claro está que por aquel entonces yo lo desconocía todo. Y no es que ahora conozca mucho más, pero sí que escuché lo del orden espontáneo de Hayek y entendí por fin de que va el mito prometeico. La naturaleza, como nuestro propio cuerpo, necesita muy poco de los médicos. Dejada a su aire tiende al equilibrio. Así que el problema no es otro que la hiperinflación de médicos. Acuérdense de lo que le pasó a Torres Villarroel que si no salta por la ventana y se va huyendo por los campos nevados sin parar hasta Madrid, no hubiese vivido para contarlo. El pobre hombre, en un momento de debilidad, se puso en manos de los médicos. ¿A quién se le ocurre?

En resumidas cuentas, que ¡ojo al parche de los médicos de toda laya! Médicos propiamente dichos, ecologistas, ingenieros sociales, todos esos, en fin, que quieren vivir de chupar la sangre a los que saben hacer algo. Y eso es todo: es probable que dentro de veinte años haya 30 millones de españoles sin que nadie haya podido hacer nada ni para promoverlo ni para impedirlo. 


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