jueves, 10 de febrero de 2022

Comedia

Hace unos días apareció un vídeo en youtube en el que el profesor Didier Rault explicaba de forma clara y concisa lo que es el sentimiento religioso. La gente, con los gobernantes a su cabeza, pasa de evidencias científicas y cree a pies juntillas en agüeros y hechicerías, que así era como el catecismo del Padre Estete calificaba a las tonterías que se utilizan para ahuyentar el miedo a la muerte. Son tonterías que tienen el denominador común de un fuerte potencial propiciador de la comunión de los santos. Como aquello que cantábamos de niños en el colegio: vamos todos de mil modos a la Reina de la Paz. Me lo contaba Isi el otro día mientras paseábamos, el día que sus tíos le llevaron a San Sebastián de Garabandal; allí tuvo la oportunidad de vivir una experiencia de histeria colectiva sin duda inolvidable. Tengan en cuenta que la histeria colectiva es la forma más acabada de comunión de los santos. O si mejor quieren de disolución del individuo en la masa. 

El profesor Rault se refería en este caso a las vacunas como cemento cohesionador. El que se la coloca se salva y el que la rechaza adquiere de inmediato la condición de paria. O de hereje para ser más exactos. El invento siempre funciona igual: no queremos a nuestro alrededor a gente que no crea porque nos pudieran inculcar la sombra de una sospecha. Y esa simple sombra puede desmoronar todo el andamiaje que sostiene la ilusión de seguridad. Porque el caso es que, siempre según el profesor Rault, es tanta ya la evidencia de que las vacunas son un bluf que hay que echarle más que imaginación, locura, para seguir dándolas algún crédito. 

Pues ahí lo tienen, una nueva religión que tiene divido al mundo entre santos y herejes. Claro que, cumpliendo aquel famoso adagio marxista de que lo que primero se produce como tragedia luego se reproduce como comedia, ahora estamos en plena comedia como lo demuestran la infinidad de vídeos y chistes que hacen escarnio de los creyentes y sus sumos sacerdotes. Hoy día, ser hereje, no se engañen al respecto, da un label de respetabilidad que, por cierto, se va acrecentando día a día a medida que la superstición va perdiendo brillo ante la incesante lluvia de evidencias. Ayer me mandaron por tres vías diferentes el video de la comparecencia de un profesor de mucho ringorrango en una comisión de investigación del parlamento español sobre las vacunas de marras. Era un video penoso a todos los efectos, primero por las contradicciones del compareciente y, por otra parte, por dejar al descubierto la miseria intelectual de las representantes de la soberanía popular, como se dice. En cualquier caso quedó bastante claro que el rey va desnudo. 

En fin, roguemos a los dioses para que el desmorone en curso de todo el andamiaje de falsedades no nos pille debajo. Aunque, ya digo, todo apunta a que esta vez, por mucho que los creyentes se aferren, va a ir de comedia. Cada vez se oyen más risas por ahí. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario