De que ésta es una guerra que estoy ganando no me cabe la menor duda. Lo que me tiene mosca es un cierto temor a recibir un tiro antes de que todo acabe. Porque el resentimiento de los perdedores siempre ha sido y será el verdadero veneno del mundo. Sobre todo el de los perdedores que partieron de la verdad absoluta. Lo estamos viendo estos días en los gobernantes que están empezando a pagar el precio de su arrogancia. Siguen empeñados en imponer eso que llaman vacuna y que hasta el más tonto del pueblo a nada que mire puede ver que es un monstruoso fraude que se está llevando por delante a mucha gente... que puede ser que eso sea precisamente lo que andan pretendiendo por más que suene a paranoia. ¡Cuántas veces a lo largo de la historia no resultó que, al final, fueron los tachados de paranoicos los que acertaron con sus pronósticos!
Ayer lo explicaba meridianamente en un video el profesor Didier Raoult. Cuando se deja de lado la evidencia científica para pasar al dogma religioso. Entonces, ya, es complicado apear a la gente de su engaño. ¿Cómo convences a la gente que se ha metido por el cuerpo toda esa mierda de que ha sido engañada? Da igual que vean que los no vacunados están tan pichis y que los vacunados andan como puta por rastrojo. La vericuetos que recorre la mente humana para no ver lo que le humilla son sorprendentes. Así todo, no todo son Rafas Nadales. También los hay como Matt le Tissier, el que fuera estrella del futbol inglés que tiene colgado un video en Oracle Films que les recomiendo vivamente. Difícil encontrar a alguien que explique de forma tan sencilla, informada e inteligente la movida en curso. Con gente así no es extraño que el gobierno inglés haya que tenido que tirar a la basura millones de dosis de la pócima sagrada. Y, también, que el ínclito Boris ya hasta huela mal y hable solo. ¡A los ingleses les van a decir lo que es la ciencia y la libertad!
En cualquier caso no va a ser fácil la salida de este embrollo. Esta dejando demasiadas cuentas pendientes. Mucha gente arruinada y no solo dinerariamente. Gente que ha perdido la salud o ha muerto por la dichosa pócima. Ya es imposible controlar a las ratas del poder. Escapan del barco a borbotones y cuentan lo que han visto. Los medios de comunicación empiezan a hacer agua. Es imposible tergiversar tanta evidencia: los deportistas caen por haberse metido la mierda y no hay más tu tía lo diga quien lo diga. Eso de que siempre ha sido así no es más que el miserable argumento de los engañados que les horroriza pensar en lo necios que han sido. Es humano, desde luego.
Y mientras tanto, aquí, los españolitos de a pie andan con la cosa de la mascarilla. Alirongo, alirongo, alirongo, la mascarilla me la quito y me la pongo. Ya saben que si en algo ha habido siempre una compenetración sin fisuras entre los políticos y la chusma eso ha sido su en afición a poner puertas al campo. Pero, ¡ay de los políticos cuando la chusma cae en la cuenta de que las puertas en el campo no sirven para nada! Entonces es la de Esquilache.
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