viernes, 25 de junio de 2021

Los adjetivos

Me dijo Isi que pensaba pernoctar en Salamanca. Entonces me acordé de aquel párrafo de Cervantes que han transcrito en la columna de la izquierda del arco de entrada en la Plaza Mayor por la parte del Corrillo. Lo comenté con él y me dijo que haría una foto y me la enviaría. Y aquí la tengo. Reza así:

"Advierte hija mía que estás en Salamanca que es llamada en todo el mundo madre de las ciencias, archivo de las habilidades, tesorera de los buenos ingenios y que de ordinario cursan en ella y habitan diez o doce mil estudiantes, gente moza, antojadiza, arrojada, libre, aficionada, gastadora, discreta, diabólica y de humor."

                                                             de La Tía Fingida


Y también me ha enviado el párrafo, también cervantino, que hay en la fachada trasera de la universidad, frente a la catedral: 

"Salamanca, que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado."

                                                                   del Licenciado Vidriera


Contaba Pla que necesitaba fumar y beber mucho para dar con los adjetivos precisos, porque, para él, escribir no era otra cosa que dar con los adjetivos precisos. Bueno, supongo que hay que leer a Pla para saber lo que quiso decir con eso de los adjetivos. O lo que se predica del sujeto. Sin duda todo lo que bebió y fumó no fue en vano. Es difícil encontrar una forma de escribir más enlluernadora por precisa que la suya. Al menos eso es lo que a mí me parece.

Adjetivar, predicar, con precisión es tarea de genios. El resto de los mortales, o se pasan de frenada o no llegan. No hay más que escuchar cualquier discurso político o mirar los titulares de los vídeos de youtube. Toda esa gente desconoce entre otras muchas cosas lo que le dijo Dr. Johnson a su biografo Boswel: no uses grandes palabras para describir cosas pequeñas. 

Pero, en fin, vayamos a los nueve adjetivos que Cervantes aplica a los estudiantes de Salamanca: moza, antojadiza,  arrojada, libre, aficionada, gastadora, discreta, diabólica y de humor. No sé, pero por mucho que lo pienso no se me ocurre nada que pudiera añadir algo a esa descripción. Pero si hasta de diabólicos les tacha. ¿Cómo se podría ir más allá? No sé en cual de los libros que leí sobre la historia de esa ciudad se cuenta que en aquella Salamanca de los diez a doce mil estudiante cada fin de semana morían unos cuantos por disputas a espada. La bebida, el juego y las mujeres, es lo que tienen que calientan los cascos y después a ver quién es capaz de parar. Lo cual no quita para que en el peor de los casos no se pierda el humor. Ni siquiera cuando estas subiendo al patíbulo para pagar por tus culpas, que también eso lo hemos leído en algún sitio.

Total, que no puedo sino suscribir, también, lo de el enhechizamiento de volver a ella que padecemos los que hemos gustado de la marcha frenética de su vivienda. Un año en Salamanca cuenta por diez en cualquiera de los otros sitios en los que he vivido. Es lo que tiene lo charro, que no se para en mientes. 

2 comentarios:

  1. Pues es verdad,Pedro.Yo si no hubira emigrado(migrado?) ya estaría criando malvas.Con tanta jeta,tortas de chicharrón,chanfainas,limones,tostones,corderos asados,tencas y truchas escabechadas...todo bién regado de tintorro,mas los güiskis de la noche y los Grandes Trabajos que requerían las tetonas tetudas etc...pues sí.Un anho,diez anhos

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  2. Yo también tuve que salir de allí por piernas so pena de acabar en el frenopático. Pero fueron años que me llenaron la cabeza de buenos recuerdos y prácticos conocimientos.

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