Macrón, sin la menor duda, es un niñato que no sabe donde la tiene. Ni al mísmisimo demonio se le ocurre servir en bandeja a los franceses la posibilidad de una nueva toma de la Bastilla. Pues bien, en ello estamos. Emociona ver a la policía recular mientras los más cachas y exaltados avanzan al ritmo que marcan las mazas que golpean los bidones. Desde luego que la puesta en escena, ya de por sí, es como para poner los pelos de punta a cualquiera, incluido el niñato Macrón y su multiquirurgizada mamasita. ¡Por dios bendito, qué pareja más rídicula! La decadencia absoluta.
De hecho, las televisiones oficiales francesas ya han empezado a ofrecer espacio a los tibios disidentes. Sí, pero bueno, ya saben, en todo caso... no va a ser fácil encontrar una salida controlada al galimatías. La gente, cada vez más, está cayendo en la cuenta de que el poder que nos gobierna pretende ser absoluto y, eso, en el imaginario popular solo lo puede curar la guillotina. Así que prepárense para una inminente vuelta de la tortilla. Hagan acopio de víveres en casa y saquen dinero del banco, porque más vale un porsiacaso que dos pensequé.
Sí, demasiados años ya cantando la milonga del mejor de los mundos posibles. Toda esa ideología que vienen vendiendo de hace cincuenta años para acá a los niños en los colegios de todo el mundo. Y aquí tenemos ahora las consecuencias: la frustración y el miedo. Bueno, ya saben lo que pasa cuando los animales se sienten acorralados.
En fin, perdonen mi crudeza, pero es que me parece de todo punto inútil seguir disfrazando la realidad de veraneo en la playa.
antes nos hacían cantar el "Con flores a María" y luego nos soltaban y nos dejaban en paz.Ahora quieren que,además de esquilmarnos con impuestos para mantenerles el chabolo,pongamos también el ojete.Uno nunca termina de aprender
ResponderEliminarAsí es, Nacho. Cada día que pasa estoy más convencido de que esta partida solo puede terminar después de unos cuantos juegos pintando bastos.
ResponderEliminarpensaba que te había puesto este mensaje ya.Este Macron me recuerda mucho a Casado.Con esa pinta de peluquero mariquita de los 70.Esos niñatos que no tienen ni oficio ni benefico,sentados todo el santo día mano sobre mano.Como siga así,va venir otro y se va a llevar una buena hostia.
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