Si no lo estuviese viendo con mis propios ojos no me lo podría creer. No sé si será el 90 o el 95 o, acaso, el 99% de la población el que sigue usando la mascarilla por la calle después de que el mismísimo presidente del gobierno haya dicho que ya no es necesario. ¡Viva las caenas!
Ya lo dijo el poeta, que nadie puede hacer libre por ley al que es esclavo por espíritu. Porque de eso es de lo que trata todo esto, de espíritus blandengues, tal y como los describió El Fari. ¡Qué podemos esperar de gente que va por la calle recogiendo mierda de perro! Bueno, supongo que eso es lo que vienen enseñando en las escuelas desde que se instauró el nani state. ¡Pero, por dios bendito!, ¿qué hombres van a salir de esos antros de adoctrinamiento si el 90%, o más, del profesorado son mujeres? ¿A quien le puede extrañar este amariconamiento generalizado?
Afortunadamente uno sabe donde encontrar alimento espiritual para resarcirse de toda esta miseria que nos anega. Coges, agarras y te pones a escuchar la versión de La Senda del Perdedor que hace de Don Garfialo. Y luego, por si no has tenido bastante, te pones a ver La Sombra de las Cuerdas en donde se narra la horripilante epopeya vivida por le Niño Miguel. Eso es, Bukowski y Miguel Vega de la Cruz, dos vidas cumplidas. O sea, con sus correspondientes bajadas a los infiernos como tránsito indispensable para toda subida al Olimpo.
En fin, sea como sea, le veo muy mala solución a todo esto como los hombres y las mujeres no vuelvan a asumir sus roles tradicionales.
Hombre,como lo dicho nuestro ínclito Sanchez,pues nada .La gente no se lo traga.El nombre blandegue campea a sus anchas y viva la Pomada,que pa esto nos hemos quedao.Vaya miseria ,Pedro
ResponderEliminarLa moral del rebaño. Un ¡beeeeeeeeeeeee! atronador tapa cualquier otro discurso.
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