viernes, 31 de diciembre de 2021

Alea jacta es

Se acaba el año en una especie de veranillo de San Martín. Los paseos y terrazas de la ciudad están a rebosar. Debe andar por aquí media Castilla y una parte de Madrid. Es como si la gente ya estuviese viendo en el horizonte las tropas liberadoras. Alea jacta est. La suerte esta echada.

No se si sabrán ustedes lo que es CDC. Por si no lo saben, se lo aclaro: Agencia Nacional de Salud Pública de EEUU Les diré el comunicado que acaba de hacer: the covid pandemic was the product of an inappropriate test -la pandemia de covid fue el producto de hacer tests inapropiados-. 

A partir de aquí, ¿qué excusas van a poner ustedes para no cenar con sus seres queridos el día de nochebuena? ¡Ah!, y al pasaporte de vacunación llámenle por su nombre: Compliance passport. O sea, pasaporte de borrego. Y vayan corriendo a donde proceda a que les devuelvan todo el dinero que les han robado con las pruebas de los cojones. 

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Lo de Bolsonaro

Hay en el barrio un grupo de homeless que me lo están haciendo pensar. Una chica por los cuarenta o así, regordeta, con gafas. Un cubano negro como el azabache de edad indefinida y otros dos aborígenes de mediana edad y pinta de intelectuales. Siempre están de buen rollo. Ya sea en el dormitorio que se instalan en los portales de los cajeros de los bancos. Ya, comiendo bocatas de chorizo en la plazoleta de Dionisio Ridruejo. Ya, en las interminables tertulias al sol en cualquier banco del paseo marítimo del Pesquero. Ayer les decía ella, con un porro en una mano y una birra en la otra: "a mí no me digáis, que he estado subida en un F16 y en un F18". Me quedé de piedra. Pa mí que el que más se la tira es el cubano. 

Bueno, el caso es que tienen una pinta increíble, perfectamente aseados y vestidos a lo West Side Story. Vete tú a saber qué historias arrastran, pero... ya te digo, subida a un F16 y un F18. En fin, que a estos eso de la plandemia se la trae al pairo. Ayer, cuando venía de la piscina, vi a uno de ellos beatíficamente dormido sobre un parterre con una birra a dos centímetros de la boca. Un puto viejo que pasaba por allí se empeño en despertarle para ver si le pasaba algo... y mira que le dije que le dejase en paz, pero no hubo forma. Seguro que era un viejo socialista de cualquier partido. No pueden parar de ser buenos con el prójimo. 

Por lo demás sigue el delirio. Una mentira se tapa con otra más gorda. Ahora resulta que el pasaporte covid ha venido para quedarse. ¡Mira que os lo dije! Hay que inyectarse cada nueve meses para que te lo renueven. Lo dijo ayer el presidente en rueda de prensa que daba al alimón con la presidente de la comunidad europea. Se les ve tan ufanos como lo estaban los aristócratas franceses unos días antes de pasar por la guillotina. ¡Pero bueno, quien se habrán creído esta gente que son! Están muy confiados en el aborregamiento de las masas. No sé, pero para mí que esto se les va a ir de las manos. Aunque, por otra parte, ya veo yo al personal diciendo: cada nueve meses, ¡tampoco es para tanto! Por mi parte, digo lo de Bolsonaro: prefiero morir que perder la libertad. 

martes, 28 de diciembre de 2021

Coraje

¡Pero hombre, por Dios, si ya hasta el ABC se está bajando del carro y tú sigues erre que erre! La triquiñuela es tan manifiesta que hasta un niño se da cuenta. Que se vacune todo el mundo. ¡Menudo chollo! Me forro y, sobre todo, no dejo una muestra con la que comparar los resultados. La cuadratura del círculo. Pero claro, siempre hay gente avisada que no traga y me puede desmontar el chiringuito. Pues nada, les demonizo y les echo la culpa de mis fallos. Todo en vano, claro está, porque por mucho que utilices sofisticados procedimientos de manipulación psicológica de masas no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. Los no vacunados son la muestra que todo experimento científico necesita para comparar. Y resulta, mira tú por donde, que no solo no se mueren sino que están como rosas. ¡Y qué le vamos a hacer!

Me van a decir a mí que durante toda mi vida profesional tuve que resistir el acoso de los representantes de los laboratorios. Y como no les hacía puto caso se dedicaban en cuerpo y alma a desprestigiarme. Todo en vano, porque para desprestigiar a alguien hace falta que ese alguien tenga prestigio, lo que nunca fue mi caso. Ni siquiera mi familia, ni mis hijas, ni nadie, me tomaron nunca en serio. Siempre fui para ellos un chisgaravís y, sinceramente, creo que acertaron. Pero eso sí, yo le gasté al Estado en medicamentos menos que un ruso de los de antes en catecismos del padre Astete. Un talonario de recetas me duraba muy bien un mes, cuando la media de mis colegas era de uno por día. Y de pruebas especiales ni te digo, que, mientras estuve en Barcelona, tenía día sí y otro también, proposiciones indecentes de las clínicas privadas para que les enviase los enfermos que pasaban por  mi consulta. Y todo eso lo hacía sin haber leído todavía las memorias de Torres Villarroel que, ya les conté, escapó de los médicos por los pelos.  

Pues nada, señoras y señores, sigan con lo del covid. A lo mejor hasta les ponen una medalla por haber sobrevivido a él. ¡Pues menudo servicio han prestado al stabliment! ¡He tenido covid! ¡He tenido covid! ¡Ahhh! ¡Ahhh! Exclaman todos admirados. ¡Menuda experiencia de vida! Buena diferencia con ese desgraciado que ha tenido una miserable gripe. Y es que, claro, para todo hay clases. 

Espabilen, señores y señoras, mientras haya un médico cada doscientas personas estarán ustedes en grave peligro de convertirse en un enfermo imaginario al estilo del de Moliere. Porque esa legión de médicos tiene que vivir de algo y tiene que vivir bien. En las mejores casas de la ciudad siempre viven varios médicos. Y lo tienen chupado porque juegan con el miedo... ¡uy, uy, uy, eso, tiene muy mala pinta! ¡Y venga dinero a la buchaca!, como dicen los catalanes. 

En fin, solo les puedo recordar una de las últimas recomendaciones que hizo el legendario Escohotado: ¡señores, un poco de coraje, por favor!

domingo, 26 de diciembre de 2021

¡Soberbia espirlocheria!

Tanto en el parlamento alemán como en el británico, que yo sepa, se han alzado voces pidiendo la censura de la plataforma digital Telegram. Incluso, me han dicho, que la empresa Apple ha colocado un dispositivo en sus teléfonos para que no se pueda instalar en ellos esa plataforma. Todo en vano, por supuesto, porque, como hasta el más tonto del barrio sabe, no se pueden poner puertas al campo. Así es que Telegram no hace más que aumentar y aumentar cada día más su clientela. También los dueños de YouTube han tenido que bajar el pistón de su censura ante la sublevación de sus empleados. Por lo visto, estos se habían dado cuenta de que si seguían por ese camino iban a acabar perdiendo el empleo. 

Toda esta farsa que nos han montado y que, a mi juicio, toca a su fin, por más que haya que depurar responsabilidades, en el fondo no ha sido más que un testeo de lo que pueden dar de sí las nuevas tecnologías. El famoso virus que, por poner un ejemplo, un hospital que le dicen tan puntero como es Valdecilla, no le ha podido aislar ni, por tanto, secuenciar, ni mucho menos cultivar ni, para terminar, inocularlo a animales o humanos para reproducir la dichosa enfermedad... o sea, todo lo que ha venido siendo hasta nuestros días la condición inapelable para denominar a algo epidemia. ¿De qué virus están hablando estos señores? ¿Para qué virus se hacen los tests? Sí señores, todo esta basado, como ya les he dicho, en el principio del Anís del Mono: "la ciencia lo dijo y yo no miento". Y los judíos transmitían enfermedades y Galileo estaba equivocado. Así ha corrido siempre el mundo, el poder haciéndolas más gordas cuanto menos seguro de sí mismo se sentía. 

El poder, en su inmensa ignorancia, piensa que con los nuevos descubrimientos bien empleados se va a poder perpetuar. ¡Soberbia espirlochería! Los nuevos descubrimientos están ahí lo mismo para el poder que para el contrapoder. Si tu me mandas un misil yo te mando otro. Y a ver quién es mejor fabricando misiles. Tu me tiras con las televisiones y periódicos y yo te contesto con las redes sociales. ¿Cuál es la edad y formación de las clientelas de los unos y las otras? ¡Por Dios Bendito! ¿Quién con dos neuronas en el cerebro ve hoy día la televisión o lee El País o el ABC? Claro que reconozco que dos neuronas no hay mucha gente que las tenga. Y de ahí ese interés de los gobernantes por este sistema político que llaman democracia. Pero que nadie se engañe: con un diez por ciento de gente que tenga esas dos neuronas el poder no tiene salvación. Siempre acabará en la guillotina. 

Esa nueva normalidad de la que tanto les gusta hablar a algunos va a consistir precisamente en eso, en que va a ser mucho más difícil controlar la información. De la misma manera que también va a serlo la emisión de moneda. Y tantas otras cosas que se le están escapando de las manos a las mafias del poder. Que no por otra causa es que hayan montado todo este circo recurriendo al miedo a la muerte de los muertos vivientes. ¡Ya te digo, un virus! ¡Enzéñemelo usté, po favó! 


sábado, 25 de diciembre de 2021

Centauros

Anoche, Nochebuena, hubo un silencio sepulcral en toda la escalera. Al mediodía me fui a dar un cole y en los vestuarios un joven nos increpó a otro viejo y a mí porque mientras nos desvestíamos no llevábamos la mascarilla calada. Le pregunté que en dónde se informaba para saber tanto y el tipo salió del vestuario haciendo gestos. Otro de los presentes, viejo y con sobrepeso, hablaba a gritos por el teléfono denostando de los negacionistas. Por los altavoces, cada poco, anunciaban la obligatoriedad de la mascarilla para todas las actividades. Pregunté a los presentes si también para el baño. Nadie respondió. Me largué para la piscina y solo había allí tres bañistas. Guay del Paraguay. Tuve una calle para mí solo. Hice doce largos, 600 m., y quedé como una rosa. De vuelta a casa vi que los bares estaban según es costumbre tal día como ayer, o sea, hasta los topes. Ya saben que los virus se achantan en los templos de Dionisos. 

Vino María y cenamos unas espinacas a la catalana y un pastel de pescado que me había regalado Cindy, la chica que viene a limpiar dos veces al mes. Acto seguido nos repanchingamos en los sofás ikea del salón para ver Centauros del Desierto. Una película absolutamente estimulante. El triunfo del tesón. El que la sigue la consigue. Algo muy difícil de entender en estos tiempos de varita mágica. Ya saben, Harry Poter. ¿Qué podemos esperar de esta generación educada en tamaña decadencia? Pues eso, que te exijan que te coloques bien la mascarilla. Por tu bien, claro está, porque son todos buenísimos, que es que ven a un perro sufrir y no lo pueden soportar.  

He dormido bastante aceptable. Me he levantado con menos dolores de los acostumbrados, he desayunado con gusto y he abierto el ordenador. Alguien me ha enviado un link al video Asesinados de Nauzet Morgade. Bueno, lo que ya sabía, que esto no ha hecho más que empezar. Hasta ahora, la resistencia a las imposiciones del poder estaba muy deslabazada, pero ya hay un núcleo sólidamente organizado. A partir de ahora puede ser la de San Quintín, porque nunca se ha dado el caso de que una resistencia organizada fracase en sus objetivos. Las razones de que así sea son obvias: cuestión de coherencia. Es una lucha entre la razón de la fuerza y la fuerza de la razón. Acuérdense siempre de Galileo cuando oigan a alguien hablar de negacionistas. A Galileo no se atrevieron a matarle porque por más que les estuviese desmontando el chiringuito sabían que tenía razón. Bueno, pues a los negacionistas de ahora, igual. El poder les quisiera matar, pero sabe que solo serviría para acelerar su derrota porque las razones  que exhiben son tan poderosas que cada día que pasa brillan más y hasta los más ciegos empiezan a distinguirlas. Esto ya no tiene vuelta atrás, solo el justificado derramamiento de sangre puede lavar la sangre injustamente vertida. 

Por cierto que el Centauro Quirón sí qué sabía de curar enfermedades. Y también de educar a los niños. Aquiles es la prueba. Con su cólera y todo. 

viernes, 24 de diciembre de 2021

Tiragomas

 Aquellos famosos versos, si la memoria no me falla, de Guillen de Castro: procure siempre acertalla / el honrado y principal, / pero si la acierta mal, / sostenella y no enmendalla. El problema de los honrados y principales que se obstinan en sostenella y no enmendalla contra toda evidencia es, claro está, que con el Cid no se juega. Porque luego viene y te mata. 

Ayer, o anteayer, apareció en la pantalla de un cine de Londres, a la hora de los anuncios, la figura del ministro de sanidad promoviendo la vacunación universal. Por lo visto todas las palomitas del público acabaron sobre su rostro. Es lo que tiene querer hacerse el simpático sin tener gracia. 

Por lo demás, a partir de hoy nos obligan a llevar mascarilla por la calle. Juan Ramón Rallo, que, al principio de todo esto, como que se cagaba por la pata abajo, hizo ayer un vídeo memorable: vivimos en una dictadura insoportable, vino a decir. Él, que es la ponderación hecha persona. 

Una vez más el conflicto social entre ilustrados e iletrados está servido, o mejor promovido, por los políticos. Y ya tarda en llegar Paco con la rebaja. Pero no se me inquieten que llegará o, de lo contrario, Nietzsche tendrá que retirar de las bibliotecas su teoría del eterno retorno. Ya saben, el hombre el único animal que tropieza tropecientasmil veces en la misma piedra. 

Personalmente, por lo demás, lo único que echo en falta es un tiragomas... con tanta bombilla como hay por la calle es imposible no acertar. 

jueves, 23 de diciembre de 2021

Climax

Bueno, parece ser que esto está llegando a su clímax. Cuanto mayores son las evidencias de que las vacunas son un disparate más aprietan las tuercas los gobernantes. La próxima, según me han dicho es sacar el ejercito a las calles. Vamos a ver qué pasa. Mi impresión es que estamos a las puertas de un conflicto civil que se empezó a cocer el día que las mujeres se hicieron con las escuelas. Porque ese y no otro es el origen del hombre blandengue que tan acertadamente describió el Fari. Afortunadamente no es tan fácil doblegar la biología, así que tengamos una discreta esperanza de que el hombre que llevan dentro los blandengues reaccione y volvamos al dura lo que dura dura.

Pues sí, esa es la cuestión, que el poder en manos de las mujeres tiene que llevar inevitablemente a la tiranía de la seguridad, esa entelequia en la que solo creen las mentes poco desarrolladas. O es que ustedes no han tenido una madre tratando de inculcar por todos los medios los miedos a los peligros que su fragilidad constitutiva le hacen ver por todas las partes. Sin un padre haciendo de tampón entre la madre y los hijos tenemos asegurado al hombre blandengue. O socialdemócrata si quieren una definición más precisa.

En fin, que qué mierda todo esto. 

 

miércoles, 22 de diciembre de 2021

¡Maldita estupidez!




¿Cuántos de ustedes se sienten capacitados para resolver este problema? En cualquier caso quiero decirles que es relativamente sencillo porque se juega con un número muy limitado de variables. Solo se necesita la práctica que hace al maestro, como dice Salvatore Vargas. 

Los problemas de la vida, por contra, dado su infinito número de variables no hay dios que pueda resolverlos. A veces aciertas de chiripa, pero, por lo general, te equivocas. No hay más que mirar alrededor para darse cuenta de que todo, menos los niños que juegan con la arena de la playa, es una pura equivocación. 

Y que conste que no soy el primero que se da cuenta. Ni mucho menos. Los primeros libros de los que tenemos noticia tratan precisamente de eso: de una humanidad doliente como consecuencia de sus equivocaciones. La soberbia de querer ser como los dioses. Y no hay forma de poder sacárnoslo de la cabeza. Por tal de que los demás sepan que existimos nos dejamos perforar el glande si no tenemos algo menos doloroso con lo que significarnos. 

En fin, señores, he sido tan estúpido que un águila viene todos los amaneceres a roerme lo que me queda del hígado. Y eso con el agravante de que el sueño de las noches es ya tan ligero que no sirve para regenerarme siquiera un poco. El águila apenas tiene ya donde escarbar. 

martes, 21 de diciembre de 2021

We did it because we want...


Cada día que pasa se escuchan más discursos en el parlamento europeo y en el senado estadounidense denunciando el fraude al que nos tienen sometidos a los ciudadanos estos mandatarios de mierda que espero acaben pronto con una soga al cuello. La cosa se ha podrido tanto que ya no pueden dar marcha atrás porque de inmediato serían masacrados. Su única esperanza, como la de todos los delincuentes pillados con las manos en la masa, es huir hacia delante y que la huida dure el mayor tiempo posible por ver si así se cansa el perseguidor. Pero van dados, de ésta no les salva ni la misericordia divina. 

Y es que las encuestas que se hacen en los diferentes países muestran que ya empiezan a ser mayoritarios los que no tragan una más. Esa insistencia machacona en que la gente se vacune cuando las evidencias de que no solo no sirve para absolutamente nada sino que sus efectos secundarios son de una gravedad sin paliativos ya es imposible ocultarlo por más que lo intenten con todas sus fuerzas. 

En fin, perdonen que insista, pero cuando se está en guerra es necio pretender que como eres muy listo puedes seguir con tus pasatiempos preferidos. Pues sí, seguirás, pero porque eres incapaz de darte cuenta del sello que llevas en la frente. El del esclavo perfecto, el que no es consciente de que lo es. 

lunes, 20 de diciembre de 2021

Buenos tiempos para la épica

Nunca pensé que estas acaballas de la vida me fuesen a brindar la que quizá sea una de las más interesantes experiencias que se pueden tener en esta vida, la de haber adquirido la condición de judío en peligro de ser enviado a las cámaras de gas. Ya sé que mi entorno se va a apresurar a tacharme de exagerado, alarmista, etc., etc., pero, no obstante, ellos han corrido a pasar por el aro para ponerse del otro lado del frente, del que está la razón de la fuerza bruta. ¡Pobres! Ahora les toca vivir con la mosca detrás de la oreja. Porque quién puede estar seguro de que la fuerza bruta no se va a volver contra ellos una vez haya acabado con los judíos. O es que no es esa, precisamente, la historia de todas las tiranías. 

Sí señores,  malos tiempos estos para la lírica, pero inmejorables para la épica. Las tiranías siempre acaban por devorarse a sí mismas como consecuencia inevitable de su propia estupidez y entonces es el momento de los que se salvaron de las cámaras de gas por los pelos. De los que supieron informarse y se dieron cuenta de que el poder autoritario tenía los pies de barro. No hay mayor antídoto contra la cobardía que el saber informarse. ¿O ustedes por qué creen que haya sido que el colectivo que menos se ha vacunado en EEUU sea el de los que tienen un doctorado? ¡Una casualidad, claro está! Casualidad que, por cierto, se trata de ocultar por todos los medios. 

En fin, perdonen que insista, pero es que soy de los que tienen la condición de blanco para las baterías de los que se apoyan en los que creen que la libertad es tomar pinchos en los bares o ir de turismo a Pernanbuco... bueno, a Pernanbuco también iría yo a conocer a Joao el de "A son de carriloes"

sábado, 18 de diciembre de 2021

Morir en paz

Anoche, cuando regresaba de acompañar a María, vi que delante del portal estaba la señora que todos los días saca a cagar a esas horas a su perro paralítico. Al ir a entrar se me adelantó un troncholari de proporciones tirando a mórbidas, enmascarillado hasta las cejas, que muy amablemente me conminó a compartir ascensor. Me extrañó un poco, pero accedí de buen grado. No tardé en apercibirme de la motivación de tanta amabilidad: no llevaba el ascensor subiendo ni dos segundos y el tipo ya estaba lanzando una acalorada diatriba contra los no vacunados. Seguro que suponía que yo, que nunca llevo mascarilla, soy uno de ellos. 

Bueno, así están las cosas: Alemania años 30/40 del siglo pasado. La chusma, debidamente manipulada por el poder en curso, ha podido identificar de nuevo a los judíos causantes de todo su malestar. Porque eso sí que es verdad, la chusma no está bien. Lleva ya demasiados años que ni fu ni fa. Después de un largo periodo de mejorías la cosa se ha estancado y siguen sin poder subir la gama de su coche. Se han estado consolando gracias a la recogida de caca de perro por las calles, pero se ve que ese invento acusa ya fatiga de materiales porque, por lo menos en este barrio, ya nadie recoge: se ha convertido en un campo minado. 

Por supuesto que no me lo tomo a broma. Sé a lo que me expongo. Pero ya les he dicho: quiero que mi descendencia no se avergüence de mi. Es la mejor, y única, herencia que les puedo dejar. Porque nadie se avergüenza hoy día de que un antepasado suyo muriese en Treblinka o similares. Pero los alemanes... ya casi cansa de tanto verlos como los malos de la película. 

¡Oye!, que no les estoy diciendo que esté yo seguro ni mucho menos de que todo esto es un bluf, aunque lo esté en alto grado, pero esa no es la cuestión. Aquí de lo que se trata es de que llevo escuchando toda la vida que existen unos principios que son los que te constituyen como persona y ahora me los quieren arrebatar. Quieren que me inyecte una pócima experimental sin haberme dado la oportunidad de escuchar un debate público entre las diferentes opiniones al respecto. Y por experiencia sé que cuando el poder evita debatir es porque sabe que no tiene razón. Así que, como dicen los tertulianos, blanco y en botella. Y, además, por si eso fuera poco, está la calidad de los científicos que aconsejan no inyectarse... aunque sé que esto de poco me va a servir frente a las hordas desatadas. 

En fin, que sea lo que Dios quiera, pero a mí que me dejen morir en paz conmigo mismo.    

jueves, 16 de diciembre de 2021

El eterno retorno

El caso es que esos sicarios de la corporación estatal, pongamos que Jiménez Losantos, Isabel Sansebastián, Javier Solana, han llegado a creerse tan poderosos que se han puesto a demonizar a quienes se oponen a la corporación estatal que, ya saben, es la que utiliza la fuerza para imponer sus contratos. A todos esos que no quieren pasar por el aro, han dicho desde sus tribunas pagadas con el dinero extorsionado a la ciudadanía, hay que meterles en campos de concentración y, ¿por qué no?, gasearlos. ¡Claro, están tan acostumbrados a tener razón digan lo que digan! Pero esta vez se han columpiado y han acabado en los tribunales. Porque es que, miren ustedes, solo hace falta una minoría muy minoritaria que no tenga miedo a la corporación mafiosa estatal para que todo el trampantojo se venga abajo. 

Así es que, petit a petit, todos los carnés de crédito social que han ido imponiendo los reyezuelos en sus taifas van siendo anulados por las magistraturas judiciales a instancias de la minoritaria minoría sin miedo. Así que me imagino que Revilluca, si es que le queda alguna neurona funcionante, que lo dudo, debe andar con más de una mosca detrás de la oreja. Porque quería mandar a los militares a dar caza a los disidentes. El muy cretino debe tener una idea de los militares un tanto distorsionada. 

En definitiva, que la resistencia cada día que pasa mejora su organización. Y los jueces, que no son precisamente tontos, se andan con un cuidado exquisito porque, entre otras cosas, saben historia. ¿Y quienes acaban por mandar a la salida de una gran crisis? Pues muy sencillo, los que lideraban la resistencia al status quo. 

El asunto es que, uno, que sabe dónde informarse, se ha dado cuenta de que también Galileo era uno de esos que llaman negacionistas. Y no les quiero cansar con la lista de cabezas brillantes de la actualidad que también lo son. Así que la victoria final, tarde lo que tarde en llegar, está cantada. Y todos los mierdecillas, entonces, serán los que más griten pidiendo la cabeza de aquellos a quienes ahora adoran. O sea, justo como lo que vimos hace cuarenta y tantos años.  El eterno retorno, que le dicen.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

No se hagan ilusiones

Bolsonaro lo ha dicho: "Prefiero perder la vida a la libertad". Pero da igual, la gente no se entera. Está muy preocupadita porque le ponen trabas para continuar con sus jueguecitos de mierda. Y corren a inyectarse las dosis de pócima que hagan falta con la ilusión de que así les van a dejar retomar sus antiguas costumbres, ya digo, mierdosas por demás. 

Bolsonaro, la más acabada representación del mal en la tierra. ¡Imagínense, quiere ser libre! La soberbia de Lucifer. ¡Vade retro, un mundo de seres libres! ¿Libres para qué? Pues muy sencillo, para ser egoístas. Para salirse del rebaño. No, mira, tío, ya sabemos que eso a lo que lleva es a que unos tengan más que otros. Y eso no lo podemos consentir. Así que,  ¡Viva la bienaventuranza de los pobres de espíritu porque para ellos son los hierbajos que crecen entre los rastrojos! 

Pues sí, señoras y señores, en esas es en lo que estamos, en la cosa de la libertad. La mafia del poder, como es lógico, quiere que tengamos, cuanto menos, mejor. Claro, ha extendido tanto sus tentáculos que necesita exprimirnos cada vez más para poder dar una buena vida a su creciente número de sicarios. Ya lo dijo ayer Elon Musk que como es tan educado en vez de mafia lo llamó corporación. El Estado es una corporación que utiliza la fuerza para hacer sus negocios, dijo. 

En fin, ustedes verán si les compensa pasar por todas esas humillaciones por tal de poder seguir tomando pinchos en los bares. Y no se hagan ilusiones porque eso de que no existen el cielo y el infierno no es otra cosa que miserable propaganda socialdemócrata. Y no se crean que hay que esperar a morir para llegar a esos sitios. Ni mucho menos.   

 

domingo, 12 de diciembre de 2021

Los gigantes

 


La absoluta genialidad de la metáfora de los molinos de viento. Los luchadores por su propia libertad siempre los están confundiendo con esos gigantes que están intentando arrebatársela. Porque ese es el punto, la extremada dificultad a la hora de identificar adecuadamente a esos escurridizos gigantes. ¿Quiénes son? ¿Dónde están? Todos tenemos nuestras teorías al respecto, pero, si nos atenemos a los hechos, nadie es capaz de dar en el clavo. Por todos los lados se ven Quijotes desbaratados entre las aspas de los molinos. 

Ahí tienen, por poner un ejemplo, al profesor Huerta de Soto explicando los perversos intríngulis del sistema con una claridad meridiana, ¿y que consigue? La tozudez de los hechos: todo apunta a que la próxima presidenta de España será una subnormal que se pasa el día hablando del amor cósmico. Y no hay otra. El profesor, con toda su sabiduría, es incapaz de darse cuenta de que los molinos de viento no son los dichosos gigantes que él quiere derrotar. 

Ahora mismo, sin ir más lejos, ¿alguien me puede indicar cuales son los gigantes que están imponiendo la inoculación obligatoria de una pócima que solo tiene efectos adversos? Y es inútil todo intento de racionalidad. Estamos otra vez con lo de gasear judíos porque una vez que acabemos con ellos alcanzaremos la paz celestial. Y mira que hay sabios advirtiendo de la fatal equivocación, pero como quien oye llover. Al parecer los enigmáticos gigantes están dando a las masas lo que quieren: desolación. Es que después de tantos años de recoger mierda de perro por las calles, ¿qué otra cosa van a querer?

Y menos mal que siempre estará ahí Sancho Panza para recoger lo que quede del desbarate y subirlo a lomos del rocín para que continúe la aventura. Porque los gigantes nunca ganan del todo.