Cada día que pasa se escuchan más discursos en el parlamento europeo y en el senado estadounidense denunciando el fraude al que nos tienen sometidos a los ciudadanos estos mandatarios de mierda que espero acaben pronto con una soga al cuello. La cosa se ha podrido tanto que ya no pueden dar marcha atrás porque de inmediato serían masacrados. Su única esperanza, como la de todos los delincuentes pillados con las manos en la masa, es huir hacia delante y que la huida dure el mayor tiempo posible por ver si así se cansa el perseguidor. Pero van dados, de ésta no les salva ni la misericordia divina.
Y es que las encuestas que se hacen en los diferentes países muestran que ya empiezan a ser mayoritarios los que no tragan una más. Esa insistencia machacona en que la gente se vacune cuando las evidencias de que no solo no sirve para absolutamente nada sino que sus efectos secundarios son de una gravedad sin paliativos ya es imposible ocultarlo por más que lo intenten con todas sus fuerzas.
En fin, perdonen que insista, pero cuando se está en guerra es necio pretender que como eres muy listo puedes seguir con tus pasatiempos preferidos. Pues sí, seguirás, pero porque eres incapaz de darte cuenta del sello que llevas en la frente. El del esclavo perfecto, el que no es consciente de que lo es.
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