Aquellos famosos versos, si la memoria no me falla, de Guillen de Castro: procure siempre acertalla / el honrado y principal, / pero si la acierta mal, / sostenella y no enmendalla. El problema de los honrados y principales que se obstinan en sostenella y no enmendalla contra toda evidencia es, claro está, que con el Cid no se juega. Porque luego viene y te mata.
Ayer, o anteayer, apareció en la pantalla de un cine de Londres, a la hora de los anuncios, la figura del ministro de sanidad promoviendo la vacunación universal. Por lo visto todas las palomitas del público acabaron sobre su rostro. Es lo que tiene querer hacerse el simpático sin tener gracia.
Por lo demás, a partir de hoy nos obligan a llevar mascarilla por la calle. Juan Ramón Rallo, que, al principio de todo esto, como que se cagaba por la pata abajo, hizo ayer un vídeo memorable: vivimos en una dictadura insoportable, vino a decir. Él, que es la ponderación hecha persona.
Una vez más el conflicto social entre ilustrados e iletrados está servido, o mejor promovido, por los políticos. Y ya tarda en llegar Paco con la rebaja. Pero no se me inquieten que llegará o, de lo contrario, Nietzsche tendrá que retirar de las bibliotecas su teoría del eterno retorno. Ya saben, el hombre el único animal que tropieza tropecientasmil veces en la misma piedra.
Personalmente, por lo demás, lo único que echo en falta es un tiragomas... con tanta bombilla como hay por la calle es imposible no acertar.
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