miércoles, 15 de diciembre de 2021

No se hagan ilusiones

Bolsonaro lo ha dicho: "Prefiero perder la vida a la libertad". Pero da igual, la gente no se entera. Está muy preocupadita porque le ponen trabas para continuar con sus jueguecitos de mierda. Y corren a inyectarse las dosis de pócima que hagan falta con la ilusión de que así les van a dejar retomar sus antiguas costumbres, ya digo, mierdosas por demás. 

Bolsonaro, la más acabada representación del mal en la tierra. ¡Imagínense, quiere ser libre! La soberbia de Lucifer. ¡Vade retro, un mundo de seres libres! ¿Libres para qué? Pues muy sencillo, para ser egoístas. Para salirse del rebaño. No, mira, tío, ya sabemos que eso a lo que lleva es a que unos tengan más que otros. Y eso no lo podemos consentir. Así que,  ¡Viva la bienaventuranza de los pobres de espíritu porque para ellos son los hierbajos que crecen entre los rastrojos! 

Pues sí, señoras y señores, en esas es en lo que estamos, en la cosa de la libertad. La mafia del poder, como es lógico, quiere que tengamos, cuanto menos, mejor. Claro, ha extendido tanto sus tentáculos que necesita exprimirnos cada vez más para poder dar una buena vida a su creciente número de sicarios. Ya lo dijo ayer Elon Musk que como es tan educado en vez de mafia lo llamó corporación. El Estado es una corporación que utiliza la fuerza para hacer sus negocios, dijo. 

En fin, ustedes verán si les compensa pasar por todas esas humillaciones por tal de poder seguir tomando pinchos en los bares. Y no se hagan ilusiones porque eso de que no existen el cielo y el infierno no es otra cosa que miserable propaganda socialdemócrata. Y no se crean que hay que esperar a morir para llegar a esos sitios. Ni mucho menos.   

 

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