Como ya les he contado, de vez en cuando me demoro en esas series policíacas que ponen en el canal Energy. Si no ando equivocado, el género policíaco es el más moralizante de todos. Describe las grietas del sistema por donde la sociedad se precipita en los infiernos. Cuando aquellos maravillosos años nos encantaban las novelas de Chandler, Hammett y demás autores zurdos, siempre con el telón de fondo del vicio que genera la riqueza. Luego, un día, Santi me pasó las obras completas de Conan Doyle en un tomo de Penguin. Era un libro francamente gordo que me tuvo abstraído una buena temporada. Y entonces me di cuenta de que lo de Chandler y Hammett era burda propaganda política. Doyle, no sólo introdujo el método científico en la investigación policial sino que, también, se recreo en la inasible complejidad de la condición humana. Para él el mal no tiene una adscripción determinada por las condiciones sociales sino que campea por doquier. Hay múltiples, por no decir infinitas, circunstancias que son caldo de cultivo para su crecimiento. De hecho, nadie, rico, pobre, letrado, iletrado, guapo, feo, lo que sea, está libre de que se le crucen los cables y haga una barbaridad.
Que el ocio es la madre de todos los vicios se sabe desde que un mono se mutó en humano. Pero también hay obsesos del trabajo que todo lo que hacen parece diseñado por el príncipe del mal. Todas las pulsiones humanas dañinas estas propiciadas por una sensación más o menos dolorosa de carencia que se quiere aliviar por el procedimiento más rápido y que menos esfuerzo requiere. Hay que tener una muy buena educación y, seguramente, un coeficiente intelectual elevado, para saber sobreponerse a eso. Y por eso es que la inmensa mayoría estemos llevando una vida más o menos normal, pero siempre con la conciencia de todas las veces que nos hemos librado por los pelos de la consecuencias de las tonterías que cometimos impulsados por esa sensación de carencia.
Entonces, en esas series que les digo que suelo ver, hay múltiples variables del mal propiciadas por todo tipo de pasiones desbocadas: la codicia, los celos, la venganza, justicia... todo ello, ya digo, desbocado, porque cuando esas pasiones que a todos nos asaltan de continuo son debidamente canalizadas no pasa nada más allá de algún mal rollo pasajero. Pero, ¡ay cuando se desbocan! Matar, entonces, no es más que un desahogo que alivia el dolor. Y ahí reside muchas veces la contradicción sin respuesta que hace atractiva la historia, porque no pocas veces el asesino sólo buscaba la justicia que el sistema no es capaz de proporcionarle. Justicia que el código penal llama venganza. No, no es fácil codificar las pasiones. De ahí que la ley sea, o parezca, tantas veces arbitraria. El bien y el mal, en definitiva, solo es una convención que la realidad no para de cuestionarse. En la forma de hacerlo estriba la calidad del producto: para un zurdo, por ejemplo, el mal siempre es un subproducto de la riqueza, cosa que, como comprenderán, gusta mucho a todos los envidiosos del mundo mundial... que somos la inmensa mayoría hasta que nos hacemos mayores y hemos conseguido hacer unos dinerillos.
En fin, la eterna lucha entre el bien y el mal, tan escurridiza que se lleva por delante toda la energía del mundo. Por eso me parece tan adecuado que ese canal se llame Enegy. Y entre episodio y episodio te atiborran a publicidad... incitación al placer inmediato, en definitiva. ¿Qué hago, entonces, si no tengo dinero para comprarlo? Ustedes deciden.
yo me quedé en los Soprano,que era como un dramón de Shakespeare pero en plan macarra y pizarralenho.He oido que la serie Gomorra es muy buena,o buenísima,,pero es que ,querido Pedro,se me va el tiempo en estas series y por eso las evito.Y tengo netflix y Amazón(me han metido mis hijos en sus grupos) y cuando intento ver algo acabo siempre vovlviendo a ver clásicos y peliculas de John Wayne etc..la únic acosa que pago y también uso es Flixolé.La calidad no es la mejor pero me paso unos ratos..sín ir más lejos ,ayer estuve viendo "Historias de la RAdio".Vamos,nada que envidiar a cualquier peliculón del Hollywood dorado.O "Muerte de un ciclista" .."Calle Mayor.." aunque el director fuera comunista....
ResponderEliminarya me conoce Santi,soy un apasionado del cine y no quiero darte la tabarra...
ResponderEliminarpor cierto,soy zurdo
ResponderEliminarYo ya no aguanto más de un cuarto de hora de cualquier historia. Supongo que es porque todas me resultan previsibles. Aunque en estas americanas que te digo sí que me parece apreciar unas cierta tendencia hacia el desacomplejamiento de la policía respecto de la ley. Si no estoy equivocado se insiste en ellas en que a la delincuencia no se la puede combatir con un brazo atado a la espalda. Por eso no hay mucho interes en detener a los delincuentes vivos si no van a servir para sacarles información. Mejor matarlos y se acabó la rabia.
ResponderEliminarzurdos es como llaman en Argentina a los que se dicen de izquierdas.
ResponderEliminarya lo sé,querido...Por cierto,me pasa exacto lo mismo..no aguanto tampoco ni 20 minutos..
ResponderEliminarCada vez pienso más, porque la experiencia me lo confirma, que los que aguantan películas enteras es porque tienen incomprensión lectora. No se enteran de casi nada de lo que ven, en definitiva.
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