miércoles, 18 de marzo de 2020

Lo que hay que hacer

Una vez más, y ésta prescindiendo de las barras de los bares, España se ha llenado por arte de birli-birloque de ilustres profesionales de la virología, epidemiología y demás ciencias de la salud. No sé si pasará lo mismo en otras latitudes, pero en estas hay una indiscutible habilidad para hablar de cualquier cosa como si se supiese de ella con las dos pinceladas que se han recogido por ahí al vuelo. Y es que el caso es que en estas que estamos pasa como pasa con todo lo que no se puede resolver con matemáticas de andar por casa. No es, en definitiva, cuestión de blanco o negro. Hay muchos matices intermedios que permiten especular. 

Vamos a ver, ¿ustedes piensan que los ingleses saben de estas cosas de los virus menos que los españoles? Pues no lo sé, pero hace muy pocos años todo lo que sabíamos aquí del asunto lo habíamos aprendido de ellos. Claro que tampoco eso quiere decir nada, porque puede ser que nosotros hayamos adelantado mucho y ellos se hayan dormido en los laureles. Pero pienso que no debe ser el caso porque conozco el percal. 

Los problemas sanitarios complejos se pueden enfocar desde diversas perspectivas y nadie puede decir cual fue la correcta hasta que se ven los resultados de una u otra opción. En cualquier caso, aventuraré mi docta opinión: dará exactamente igual que se tomen unas medidas u otras porque la realidad es que a estas horas el número de impregnados de coronavirus es incalculable, es decir, la práctica totalidad de la población circulante. Y luego van los políticos de turno, en este caso los británicos, y dicen: esto lo vamos a solventar a nuestro modo con solo 20000 muertes. O sea, un 0,033% de la población. Pero es que luego nos tendrían que aclarar qué porcentaje de ese 0,033% son gente que ya esta haciendo cola a las puertas de la Parca. Porque esa es otra de las variables de la manipulación de todo este asunto. 

En resumidas cuentas: hoy ha colgado un vídeo sobre el coronavirus en YouTube una de las personas que más admiro en este mundo, Jaime Altozano. Le he escuchado y al acabar me he atrevido a hacerle una observación: es la primera vez que le escucho hablar sobre un tema del que se nota que no tiene ni idea. Bueno, también el  profesor G. Maestro ha echado su cuarto a espadas sobre el particular: delirante en todo caso. 

Pues eso, que "lo que hay que hacer" es lo que a cada cual le salga de las pelotas y que, luego, apechugue con las consecuencias como lo hacen los hombres de pelo en pecho o las mujeres con felpudo en donde corresponde tenerlo. Por cierto, la novia de Jaime Altozano, Ter, ha colgado hoy un vídeo que es una pasada. ¡Qué muhé!

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