martes, 31 de agosto de 2021

¡Falta de profesionalidad!

 A lo largo de todos los muelles de la ciudad suele haber pescadores de caña. Es evidente que se ha puesto de moda. La gente va con su silla plegable, su caña, su retel y un recipiente para la posible cosecha. Posible, pero poco probable, todo hay que decirlo. El caso es que ayer por la mañana fui testigo de un hecho triste donde los haya y que me retrotrajo a las numerosa ocasiones en las que en mis años de pescador había tenido que pasar por semejante trance. Un hecho triste, digo, si por tal tenemos a una frustración casi infinita.

La mar estaba calma y el sol apenas acababa de despuntar por encima de las dunas de Somo. Una colla de pescadores de piel curtida por la intemperie y los muchos años de levantar vidrio en barra fija, se demoraba, entre chanzas, sobre un banco del paseo marítimo. De pronto, uno de entre ellos salió escopetado. Había visto que la punta de su caña se curvaba con insistencia y vigor. Para cuando sacó la caña de su soporte y se puso a manipularla ya se había formado un revuelo a su alrededor que ni que se acabase de anunciar el santo advenimiento. No se tardó en comprender por parte de la agitada concurrencia que no se trataba de una presa cualquiera. Quién más, quien menos, no se privó de dar aquilatados consejos al capitán al mando de la Enterprise. Allí se respiraba trascendencia por los cuatro costados. Una cosa así no pasa todos los días. Suelta y recoge, suelta y recoge, la cosa iba según arte. No habían pasado ni cinco minutos desde el comienzo de la operación cuando el bicho ya dio sus primeros traqueteos en la superficie. ¡Una dorada!, señaló contundente el más avisado. El animal, de unos veinte o treinta centímetros, o así, aparecía y desaparecía cada vez más cerca del muelle. Para entonces, la oferta de consejos se había convertido en un guirigay. Dos colegas del protagonista de la jugada merodeaban por allí con los reteles dispuestos para subir la presa tan pronto se pusiese a tiro. La tensión del momento era indescriptible. Los paseantes mañaneros quedaban todos prendidos del acontecimiento y aquello ya parecía la romería de San Pantaleón. Y entonces fue cuando, ¡Aaaaa...! Una exclamación colectiva de desencanto: la dorada se había soltado y se había ido con la música a otra parte. Cabizbunda y meditabaja la asemblea se disolvió en un visto y no visto. Pero todavía se escuchó una voz autorizada y desplicente entre los tamarindos del paseo: ¡falta de profesionalidad!  

domingo, 29 de agosto de 2021

THIS HAS GOTTA STOP

Eric Claptom y Van Morrisson han escrito unas hermosas canciones con las que pretenden despertar las conciencias de los sometidos por propia voluntad, como por otra parte lo son todos los sometidos. Toda esta mierda de gente que cifra el límite de su rebeldía en hacerse un tatuaje. Tatuaje, pendientes y perro y, a ver, dígame qué polla tengo que chupar. Bueno, supongo que siempre ha sido así y que tire la primera piedra el que no haya chupado mil pollas. 

Ayer veía un vídeo en el que Miguel Anxo Bastos debatía con unos chavales guatemaltecos. ¡Oye! Ya le puede echar toda la clarividencia que quiera el Sr. Bastos que de nada le va a servir para desatar lo que siglos de catequesis dejó atado y bien atado. La dichosa superioridad moral a precio de saldo. No hace falta más que tener una ideología. O tener un perro, que también es una ideología. Incluso hacerse un tatuaje también lo es. 

Uno ve esas manifestaciones que hay por todos lados y sí, es bastante gente, pero, ¡leches! ¿De dónde sale tanta policía? El Estado  ha ido criminalizando miles de actitudes que antaño fueron legales con la única finalidad de reclutar policía. Hay que perseguir la droga, claro,  y a los maltratadores de perros... bueno, y de perras también. Y así voy formando un ejército de sicarios que en un momento determinado me pueden servir para ver si la gente lleva la mascarilla adecuadamente colocada. ¡Que eso es muy importante, oye! ¡Que nos estamos jugando la vida!

Esa es la principal conclusión que estoy sacando de lo que estoy viendo: que hay policía para parar un tren. De hecho ya han conseguido convertir a cada ciudadano en policía de su vecino. ¡Súbete la mascarilla! Y no te digo nada si llegan a enterarse de que los perros solo te gustan si están a la bourguiñón. Todo lleno de ciudadanos ejemplares deseosos de chupar todas las pollas que hagan falta con tal de que les dejen ir a la playa y cosas por el estilo

En fin, en cualquier caso les recomiendo que escuchen a Eric Claptom, THIS HAS GOTTA STOP, una bella canción, como todas las suyas. 

sábado, 28 de agosto de 2021

Orden y concierto.

 Con toda esta mierda en curso uno tiende a la desmoralización. Bien es verdad que desde que recibo información de la World Doctors Alliance estoy un poco más animado. He podido constatar que son cientos de miles de médicos del todo el mundo los que piensan lo mismo que yo de todo esto, es decir que es un circo macabro. En cualquier caso mi flaqueza a estas alturas de la fiesta es tanta que ya me cuesta sacar de ella las fuerzas necesarias para seguir con esta actividad de la escritura que tanto me ha ayudado a suavizar los sinsabores de la vida durante los últimos cuarenta años. Y menos mal que de vez en cuando recibo alguna alabanza al respecto que si no...

Si no ya lo hubiera mandado todo a tomar por el saco y no sabría que hacer con la vida. ¿Porque qué vale la vida sin una actividad que te apasione siquiera mínimamente? Yo lo veo a mi alrededor, gente picando por aquí y por allá y sin otra idea en la cabeza que  la que se puede resumir en la expresión: ¿Vamos a...? Ni siquiera saben a dónde quieren ir, pero albergan la ilusión de que quizá yendo a un sitio diferente al que están van a escapar del marasmo que les atormenta a ellos y con el que salpican a los demás. 

Así que, por el momento voy a continuar como Tristan Shandy, es decir contando mis andanzas y opiniones por si alguien las quisiere escuchar y, si no, que se las lleve el viento que a mí ya me sirvió para poner cierto orden en mis pensamientos, que no otra cosa es escribir. Orden y concierto. 

lunes, 23 de agosto de 2021

Vesania

La cosa, desde luego, tiene perendengues. No puedes comprar comida porque no estás vacunado, no te atienden en el hospital porque no estás vacunado, no puedes trabajar porque no estás vacunado... ¿me podría decir alguien qué tiene esa vacuna de tan importante para que se haya convertido en el ábrete sésamo de la supervivencia? Porque es que, además, a efectos terapéuticos está demostrando ser de más que dudosa eficacia. Y, por otra parte, la enfermedad que con ella se pretende combatir no parece que sea cosa de gran importancia o muy diferente a lo que estamos acostumbrados a superar año a año desde la noche de los tiempos: las viriasis estacionales, unas veces más virulentas que otras y siempre letales para los que hacen cola frente a la barca de Caronte. 

Así que, una de dos, o se ha producido una epidemia de locura vesánica o hay un plan premeditado de alcance desconocido. No sé, la verdad, por cual de las dos decantarme, aunque conociendo como conozco el grado de corrupción al que puede llegar el conglomerado formado por la industria farmacéutica en connivencia con los médicos no me extrañaría nada que todo se tratase de más de lo mismo, pero montée de un cran, que dicen los franceses. Bueno, precisamente ayer leía en algún sitio que una asociación de médicos, abogados y jueces están sobre los pasos de ese conglomerado que les decía.  

Tienen que comprenderlo, médicos y laboratorios navegan siempre con el viento del miedo a su favor. A la gente acojonada se le puede vender cualquier moto por muy averiada que esté. Y eso es precisamente lo que he venido viendo hacer a todo lo largo de mi vida profesional. Esos señores correctamente vestidos y con cartera de cuero, demorándose en las puertas de las consultas a la espera de que salga el último paciente para, entonces, entrar para establecer oscuros contratos. Tu recetas esto y yo te invito a comer en los mejores restaurantes y te pago viajes alrededor del mundo con todo incluido, sin excluir las escorts si así lo exige el guion. La cosa es sencilla, polvos de la madre celestina para curar lo que se cura dejando que la naturaleza siga su curso. Luego solo hay que decir que se ha curado gracias a los polvos y todos con la conciencia inmaculada. Y no es que yo diga que siempre es así, que bien sé que hay medicamentos eficaces, pero no se engañen al respecto, son un porcentaje mínimo con respecto a lo que se receta. La parte del león es simple y llanamente el fraude con el que se enriquecen los laboratorios y se divierten en los congresos y el Tropicana los médicos. 

Y eso puede que sea todo esto, un rizar el rizo, otra vuelta de turca, un montée d´un cran, de la habitual corrupción de médicos y laboratorios... bueno hay quien dice que en esta ocasión también se está untando a los políticos. Puede ser, aunque médicos metidos a políticos siempre hubo unos cuantos y no de los de mejor catadura, desde luego. En cualquier caso, todo esto huele a vesania. 

  

domingo, 22 de agosto de 2021

Caos

Si yo fuese Macron no las tendría todas conmigo. Supongo que ya habrá visto a sus policías corriendo delante de los manifestantes. Seguramente no hay síntoma más patognomónico, o sea, inequívoco, de que la partida está perdida. Pero no esta partida  que le dicen del covid, que es pura pantomima full, no, la que está perdida es la de Europa. Sí, señoras y señores, una vez más la Gran Bretaña tomó la delantera. Y todas las negras premoniciones con las que se intentaba disuadirnos de que siguiésemos sus pasos se ha demostrado ser bullshit, que es como los ingleses llaman a la manipulación mediática. A día de hoy, por comparación a los países de la que se conoce como Comunidad Europea, Inglaterra va de cine. Se fueron de la comunidad, retiraron todas las medidas anticovid y, sobre todo, permiten que la gente monte una empresa en tres horas, que no en vano la Sra. Thatcher fue gran admiradora, e incluso amiga, de Hayek.

Sí, me parece que vamos a ver cosas maravillosas de aquí a la vuelta de la esquina. Porque ya es imposible sostener por más tiempo la pantomima de la ingeniería social. Así que, mis queridos conciudadanos, siéntense ya a la puerta de su casa porque muy pronto va a pasar el cadáver de su enemigo... ese famoso estado social y democrático de derecho que le dicen, o sea, todo el poder para las mafias políticas o, dicho en román paladino, el gobierno de los peores y más sinvergüenzas. El caos se huele por doquier y ya solo falta que rueden unas cuantas cabezas para que todo vuelva a su ser natural, es decir, al orden espontáneo... o sea, que, en España, en vez de los cuatrocientos mil políticos que hay, nos podríamos arreglar divinamente con dos mil o tres mil debidamente escrutinizados. En fin, ya les digo, siéntense que ya llega.  

viernes, 20 de agosto de 2021

Los hijos

A través de un vídeo de Juan Ramón Rallo me entero de cosas que se andan diciendo en España como si fuesen lo más natural del mundo. Por lo visto, a un periodista, o lo que sea, le han publicado un artículo en uno de los periódicos de mayor tirada del país en el que se dedica a argumentar sobre la pertenencia de los niños al Estado. No se puede tolerar, dice el payo, que un padre eduque a sus hijos según sus particulares preferencias ideológicas no vaya a ser que éstas sean de esa catadura que le dicen de derechas. ¡Pues apañados estaríamos, sigue el tipo, si consintiésemos que los niños nos saliesen homófobos, xenófobos, y todas esas cosas que son la marca de la casa de la derecha!

Puestas así las cosas, lo realmente sorprendente es que pueda haber un periódico que se dedique a publicar semejantes majaderías. Desde luego que no se puede caer más bajo. Y esa es exactamente la cuestión, a lo bajo que hemos llegado. Se diría que a los mismísimos infiernos o, si mejor quieren, a donde a alguien con mando en plaza se le inflan las bolas y pega un puñetazo en la mesa. Ya te digo, los niños, ¡pero si ni siquiera los hay! 

No sé, pero se diría que todo se ha salido de razón. Lo primero que hace Juan Ramón Rallo en ese vídeo de denuncia es hacer incapié en la que parece falta de capacidad de ese periodista de marras para la diferenciación entre la parte literal y la simbólica del lenguaje. La parte simbólica, sin la cual no es concebible el sentido del humor. Y ya me dirán ustedes en qué se convierte la vida sin sentido del humor: pues en un puro resentir. ¡Ay el resentimiento de los petits! Como no les pongamos a cavar otro Valle de los Caídos, no les veo yo liberación posible.  


jueves, 19 de agosto de 2021

Anis del Mono

 El Papa argentino ha dicho que nos vacunemos por amor. O sea, lo más de lo más. Claro que de un Papa argentino qué menos habíamos de esperar. Ya se sabe, la Iglesia siempre a la vanguardia de la ciencia. Y, por supuesto, de la moral... menos, bien entendido, cuando hay niños por medio. Y, hablando de niños, el parlamento filandés ha dictaminado que con diez años ya está bien para lo del fornicio si es que la cultura del lugar así lo establece. Aunque para cultura del lugar nada  como lo de Talibania que todo ha sido hacerse con el poder sus señores naturales y desaparecer del panorama el bicho de los cojones. Han cogido, agarrado una maza y se han puesto frenéticos a destruir todas las televisiones que había en el país. Tres días han pasado y ya no queda ni una ni, por supuesto, se ha dado un nuevo contagio de la cosa. Y en el entretanto, ese hijo de papá que gobierna a los canadienses ha dicho que, claro, que no es que el quiera castigar a los que no pasan por el aro de la vacunación, pero ¿qué otra opción le dejan? Porque esto de que los no vacunados son los que contagian es como lo del Anís del Mono: Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento. Y así rueda la bola, que es que en Francia no se había visto cosa parecida desde lo de Dreyfus, que los padres se enfrentan con los hijos, los maridos con sus esposas... los pro y los antivaccine  ya se llegan a las manos y el emperador Maricrón encantado de la vida con su vieja del alma que es que no la suelta ni para cagar. En fin, cosas de la vida, que no todo va a ser coser y cantar como las modistillas de Sansebastián a las que supongo, a día de hoy, debidamente vacunadas y revacunadas. ¡Pues menuda somos las modistillas! Todas con el Papa. Por amor o lo que sea. Que no las importa un pito que se les altere la regla, que ellas con su pareja de perritos ya se sienten de sobra realizadas y lo siguiente. 

miércoles, 18 de agosto de 2021

La pertenencia

Veo en youtube un vídeo de cariz antisemita que me deja turulato. Se trataba del discurso de un cura ortodoxo. Y, por el intermedio,  un Putin haciendo veladas sugerencias. Y si niegas el holocausto, concluye el cura, te meten a la cárcel. Me pregunto como puede ser que youtube no haya censurado eso. Con todo lo que dicen que censura. Claro que no es la primera vez que oigo proclamas antijudías en youtube y demás plataformas. Se ve que se está volviendo a poner de moda en toda la capital... ya saben, el vaivén del sucu-sucu

Según sostenía el cura ortodoxo, Alemania sigue ocupada por las tropas estodounidenses porque así lo quieren los que mandan en aquel país que no son otros que el lobby judío de New York. Bueno, lo que si es verdad es que en Alemania sigue habiendo como treinta o así bases militares americanas. Aunque, según la versión oficial, esas bases están allí con el único fin de defender a los alemanes de los rusos... lo cual, teniendo en cuenta todo lo que negocian los alemanes con los rusos, suena un poco raro.   

Sí, la verdad es que todo esto suena muy raro y dado el momento de suma incertidumbre y confusión que venimos atravesando no es extraño que se vuelva a recurrir a los viejos demonios para encontrar una explicación. Está claro: han sido los judíos los que han soltado el virus. Por la misma razón que antaño envenenaban las aguas. Y, para más inri, son asquerosamente ricos. En resumidas cuentas, cumplen con los criterios necesarios para ser aquel Moriarti al que ni siquiera Serlock Holmes consiguió ehar el guante. O Fumanchú. O el Dr. Mabusse. Son el mal por el mal. ¡Que la gente se entere! Y luego que vaya a por ellos. 

Sí, no hay nada que marque tan bien el fin de una época como el inicio de una partida de caza de judíos. Así se generan bellas imágenes que despues sirven para tener a la gente avergonzada durante unos cuantos años. Pero todo se olvida. O se reconsidera. ¿Holcausto dice usted? Qué cosa es eso. ¿No habíamos quedado en que negacionistas son los no se tragan lo de la pandemia? 

Yo, la verdad, lo que no entiendo es que los judíos se obstinen en seguir siendo judíos. Como los gitanos o así. Por qué no pueden hacer como ha hecho todo el mundo a lo largo de la historia, sobre todo desde que hay coches y tal, que vas a tomar los blancos al pueblo de al lado y te casas con una de allí y, al final, los hijos ya no saben de dónde vienen ni quienes son.  Ciudadanos del mundo sin más. 

Pues sí, los judíos llevan en el pecado de la pertenencia  la penitencia de su identificación con el mal. ¡Allá ellos y todos los demás que se obstinan en hacer de la pertenencia su rasgo más definitorio! Sin duda es una patología muy desagradable. 

martes, 17 de agosto de 2021

Kabul

 Ayer me mandó Nacho un vídeo sobre la evolución del ejercito alemán de hace un siglo para acá. De aquellos desfiles que ponían los pelos de punta a propios y extraños a las mariconaditas que hacen ahora tratando de caer bien a los propios. Claro, la cosa no tendría la menor importancia si no fuese porque hoy nos hemos desayunado con lo de la caída de Kabul en manos de los talibanes. No sé, pero es como si la historia se fuese a repetir punto por punto. Siglo VII de nuestra era, Mahoma viene para llenar el inmenso agujero que ha dejado en Occidente el abandono progresivo del interés por la vida. Nadie se interpuso en el camino de aquellos talibanes hasta que llegaron a las puertas de Poitiers. 

Ahora ya no es que estén a las puertas de cualquier ciudad, es que su quinta columna lo señorea todo. Y cuando nota que algo se les tuerce ponen unas bombitas en cualquier lugar estratégico y, ¡ale!, todos a cagarse por la pata abajo. Con qué lucidez lo ha visto todo Houellebecq. De las mariconaditas a la sumisión solo hay un paso. 

Bueno, en cualquier caso, esperemos que las imágenes del aeropuerto de Kabul le puedan robar algún espacio en los telediarios a lo que ya saben ustedes. Un pequeño respiro como quien dice. 

lunes, 16 de agosto de 2021

Rothbard

Aquella necesaria exhibición de adhesión al fhürer para que te dejasen tranquilo ha vuelto en forma de estoy vacunado y revacunado tantas veces como sea necesario. Es lo primero que te dice alguien al que hace tiempo no veías o acabas de conocer. Incluso, me han contado que hay sitios en los que a los no vacunados les ponen un brazalete a guisa de estrella de David para que la gente vacunada, o sea, los adheridos al régimen, sepan a qué atenerse con ellos. No me digan que la cosa no es para partirse el culo de risa, sobre todo desde que sabemos que lo que una vez fue tragedia, si vuelve, que suele suceder, siempre lo hace en forma de comedia. 

Yo, en el entretanto, me regocijo de saber que mi nieto lee a Murray Rothbard. No me puede dar mejor prueba de que quiere ser un hombre libre. Es decir, lo que solo los mejores quieren. Es una pesada carga que, en ocasiones, puede costar hasta la vida, pero recuerden lo que decía Don Quijote, que es por lo único que merece la pena arriesgarla. Bueno, el gran Tucídides sostenía que la felicidad es hija de la libertad y, ésta, del coraje. Eso, como dice Escohotado: ¡un poco de coraje, por favor!

La verdad es que no es la primera ni la segunda vez que oigo a un joven mostrar su afición a Rothbard. Uno más de la escuela austriaca había pensado yo. Pero, no, no es uno más, es un paso más allá. Para Rothbard el Estado no es un bienintencionado que se equivoca, como pudiera pensar Hayek, no, para Rothbard el Estado es un redomado hijo de la gran puta que va a por ti para poder pegarse la gran vida. Claro, solo tienen que ver los veraneos que se pega el Sr. Sánchez para darse cuenta de hasta qué punto tiene razón Rothbard. Sánchez y todos los parásitos que conforman esa gran mafia que son las instituciones públicas. 

En fin, lo que les quiero decir es que por mucho brazalete que pongan a los que discrepan el mundo no se va a parar. Siempre habrá una minoría que le hará avanzar hacia una mayor conciencia de sí mismo. Al menos así ha sido por siempre jamás. Y no creo que la cosa vaya a cambiar por mucho que las mafias del poder lo intenten con todas sus fuerzas. A la larga, lo de la libertad es como lo de el pelo de coño que tira más que soga de marinero. Así que... ya me dirán ustedes. 

domingo, 15 de agosto de 2021

The nomad soul





El que avisa no es traidor. Las cosas están como están. Gracián diría que en casa de Falsirena. Es decir, Andrenio haciendo caso omiso de las advertencias de Critilo. ¡Oye, no pasa nada, saco el QR y que aquí me las den todas! Se mofa del viejo.

Critilo, opta por callar, pero sabe cosas que le confirman sus sospechas. Y no, no son los fantasmas de Hamlet, son los datos estadísticos. ¿Adivinen cuáles son las características del colectivo menos vacunado? No se lo voy a decir porque algunos se desmoralizarían. En cualquier caso el general al mando del cuerpo de marines americanos le ha dicho al secretario de defensa que nanay. Mis soldados harán al respecto lo que cada uno de ellos quiera hacer. Pues lo digo yo que soy el que manda, ha respondido el secretario. Pues, a ver, inténtelo si tiene huevos ha contestado el general con su pechera rebosante de condecoraciones. Y ha añadido: usted es un donnadie.

Sí, todo apunta a que esto acabará a hostias. Y de ahí la importancia de proveerse con una The Nomad Soul. Porque no se engañen, de nada sirve acumular alimentos y cultivar un huerto si no tienes con qué defenderlos de los depredadores. Que ya lo dejó claro Adam Smith en su Sobre la Riqueza de las Naciones, que si no tienes con qué defender el huerto no merece la pena tomarse la molestia. Ley de vida.

En fin, yo ya... aunque ganas me dan.

sábado, 14 de agosto de 2021

Con el remito en la mano

Ayer, regresando ya de nuestro periplo bicicletero, vimos que en Punta Parayas había una concentración de coches fuera de lo normal. Seguimos avanzando y nos percatamos de la causa: había regatas. Eran traineras de cuatro remeros y patrón. Y lo más curioso de todo es en casi todas las traineras el patrón era patrona. Cosas de los tiempos que corren, pensé. Claro que la cosa tiene sus perendengues, porque esos chavalones con el remo en la mano, como dice la canción, y aquellas tetas y aquel culo delante... no sé, pero para mí que la cosa tiene que tener poco que ver con lo que hasta ahora habían sido las regatas. O la competición deportiva en general. Lo bueno del caso es que este tipo de cosas se consideran conquistas, o victorias, dentro de una lucha sin cuartel para conseguir la igualdad de los géneros. Pues que con su pan se lo coman, pero yo no me lo creo. La igualdad de los géneros, o sea, tratando de enmendarle la plana a la naturaleza.  Según me han dicho, hasta han creado un ministerio para conseguir tal proeza. Más o menos como los ministerios de sanidad, educación, economía y otros cuantos más con los que, por lo visto, se consigue que vivamos en el mejor de los mundos posibles... sobre todo los que consiguen puestos en ellos, que ganan una pasta sin pegar clavo y, sobre todo, sin tener que dar cuentas a nadie. 

Sí, lo siento muchísimo, pero ni por mientes, pienso, se les va a ir de la cabeza a esos remeros el objeto sexual que tienen delante. Porque si la mujer, así, a secas, ya lo es en sumo grado, cuando ostenta mando en plaza es el delirio. Y no te digo ya cuando empuña el objeto que simboliza su poder. El remo en este caso. En fin, levantase la cabeza Freud y viese todas estas cosas de las que intentan convencernos y diría que qué a tiempo se fue. Porque es que nadie había hasta ahora podido concebir semejantes delirios. 

Por lo demás, si bien lo pensamos, ¿qué otra cosa podríamos haber esperado de un mundo que lleva ya ciento y pico años negando el orden espontáneo? Hay millones de parásitos viviendo de tratar de enmendar la plana a la naturaleza. Que no otra es la causa de esta sensación que nos señorea a tantos de estar al borde del abismo. Sí, es evidente que el problema son los parásitos. Por cierto que si quieren saber de lo que hablo cuando digo parásitos, vayan a google y pongan: discursos de Reagan. Pienso que en todo el siglo pasado no hubo orador que le llegase a la suela de los zapatos. Pero, en fin, lo mismo que ahora con lo del bicho, a la chusma le consiguieron convencer de que Reagan era subnormal. Y es que los parásitos tienen una sorprendente capacidad para colonizar las mentes de la chusma. En fin, ¡que tiempos estos que corren!

jueves, 12 de agosto de 2021

A mí que me registren

Veo vídeos a propósito de lo que están haciendo los Space X y no sé qué pensar. Fabrican cohetes como si fuesen churros. Cada vez más grandes y potentes. Dicen que un día de estos irán a la luna. Y luego a Marte. Y todo en medio de esta crisis como de fin del mundo. 

Me dice María que en Santander hay toque de queda. ¡Pues mira que bien! A los que viven por donde la movida les viene de perillas. Podrán dormir sin drogas suplementarias. 

Y en el entretanto lo que de verdad está pasando es lo que tenía que pasar. La gran degringolade, que dicen los franceses. La propia naturaleza ya se encarga de que, al final, cuadren las cuentas. Y todo parece indicar que España, una vez más, se pondrá a la cabeza del mundo. De hecho, parece ser que ya lo está. El lema patrio, por mucho que nos entretengan unos y otros con sus milongas, no es otro que: ¡No sin mi perro! Ya es prácticamente imposible ver a alguien por la calle que no se haga acompañar de uno de esos bichos. Incluso los rarísimos que van con niños también dedican toda su atención al imprescindible chucho. 

Sí, señoras y señores, por nada del mundo se les ocurra invertir su dinero en lo inmobiliario. Se lo digo yo que, como soy un yonky de la equivocación, acabo de comprarme un piso. Porque es que todo indica que de aquí a nada los van a regalar. 

Toda esta desmesura, ¿pero es que alguien pensaba que todo esto iba a durar? Como lo de Space X. ¿Es que alguien duda de que a la vuelta del siglo todo ello no será más que chatarra? 

¡Por dios bendito, la variante delta! Y la chusma traga que traga. ¿Es que hubo alguna vez en el mundo un solo momento en el que no hubiese variantes para dar y tomar? Que yo recuerde la gente siempre se murió de variantes que ni siquiera nos molestábamos en identificar. ¡A quoi bon si todas son iguales! Si estás hecho trizas todas te matan. Si estás bien, como quien oye llover. Y eso es todo.

martes, 10 de agosto de 2021

La ordalía

  Cada día que pasa se hace un poco más manifiesta la magnitud del fraude. Para empezar, que alguien me enseñe un solo trabajo científico que demuestre que el virus ha sido aislado, secuenciado, cultivado e inoculado a alguien para reproducir la enfermedad. Nada de eso, que se sepa, se ha producido hasta ahora, así que toda especulación sobre la naturaleza vírica de la supuesta enfermedad sobra. Y no es que yo niegue que se esté muriendo algo más de gente de lo que es habitual, pero como me he entretenido unas cuantas horas mirando los vídeos sobre estadística de la Kan Academy, no me extraña nada que así sea. La que se decía pirámide poblacional se ha convertido en una alcachofa, es decir, que como hay viejos, muy reviejos, para dar y tomar, lo lógico es que se muera más gente de lo que era habitual cuando lo que había era la famosa pirámide, o sea, pocos viejos.

Pero, por encima de todas las sospechas tenemos una prueba infalible para demostrar el fraude: llevamos ya un año y medio con la ordalía y los gobernantes siguen obstinados en impedir todo debate público sobre el particular. Hay una versión oficial y punto. Y se criminaliza a los disidentes. ¿No les suena eso a algo bastante terrible? La historia de la humidad nunca se ha cansado de reproducir semejantes horrores. En la antigüedad los encargados de expandir el terror eran los púlpitos de las iglesias y ahora los medios de comunicación de masas. Unos y otros convenientemente controlados y engrasados por el poder en curso. 

En definitiva, estas recurrentes ordalías no son más que recursos que utilizan los poderes tambaleantes para intentar mantenerse en pie un poco más. Pero la experiencia demuestra que casi siempre es en vano. Las más de las veces el asunto se ha saldado con un cambio de las élites que traen un aire fresco que por lo general dura poco. Y vuelta a empezar. 

Así que, como en el juego de la oca, de ordalía en ordalía y tiro porque me toca. 

lunes, 9 de agosto de 2021

El mayor de mis nietos

Ayer estuve unas horas con el mayor de mis nietos.  Me pareció un chaval serio, algo retraído y con un sano espíritu crítico. Tuvo mucho interés en que yo le señalase diez libros para leer. Aunque le di algunas pistas le insistí en que los tenía que descubrir él. Lo más importante, en cualquier caso, añadí, es valorar de dónde te viene la información. Porque la mayoría de los que querrán informarte tendrán mentalidad de chachas. Y por eso te recomendarán libros para chachas, de muy fácil lectura porque todo lo que contienen solo sirve para que te confirmes en tus propias ideas. Necesitas, proseguí, libros que te cueste leer, que de vez en cuando te digan lo contrario de lo que piensas. Para concluir le expliqué como mejor pude lo del recurso del método. En definitiva, lo empezar por el principio. Coge la Ilíada y un diccionario de mitología y dedícate a ellos durante un año. Bueno, él tomo notas todo el rato en un cuaderno, con muy buena letra por cierto, y antes de irse hizo una foto a lo que había escrito. 

Hablamos de más cosas. De los vampiros y de Edipo. Le recomendé que viese la película de Polansky, El Baile de los de los Vampiros, tantas veces como fuese necesario para sacar algunas conclusiones. Y sobre Edipo, del que no había oído hablar, traté de explicarle que lo de estar encabronado con los padres no sirve para nada a efectos de matarles. Lárgate de casa y ya tendrás casi toda la tarea hecha. Desde afuera conseguirás verles con mucha mayor objetividad. Seguramente no son ni mejores ni peores que la mayoría de los padres. 

Me estuvo explicando en qué consiste todo eso de Forex que es a lo que se dedica. Especulación financiera. Lee libros de la escuela Austriaca, de Warren  Buffet y, last but no lest, escucha con mucha atención a Elon Musk... y por eso es que no se le pasa por la cabeza lo de ir a una universidad. Ante todo y por encima de todo, quiere ser independiente, es decir, no quiere trabajar para nadie que no sea él mismo. Todo me pareció muy sensato hasta que le pregunté sobre lo que gana con esas especulaciones. Me contestó de forma un tanto confusa, o sea, que poca cosa si es que es algo. Y ese es su talón de Aquiles. Porque sin ganar dinero tiene que vivir con sus padres, lo cual le encabrona sobremanera porque así no les puede matar. Consecuencia de lo cual, el acné que le tortura. Y volvemos a lo de Bukowsky, cuya poesía le recomendé. 

En fin, que no quisiera ser yo un abuelo de esos que se las sabe todas. 

    


domingo, 8 de agosto de 2021

New York New York

El gobernador, o el alcalde, que no sé, de New York New York ha pedido a los empresarios que prescindan del teletrabajo y hagan regresar a sus empleados a las oficinas. El problema consiste en que hace un año, cuando empezó el circo, les pidió exactamente lo contrario. Y es lo que tienen los experimentos, sobre todo si son sociales, que nunca sabes en lo que van a venir a dar. Y lo que han dado en este caso es, precisamente, que los empresarios están encantados con el ahorro que el invento les proporciona y los empleados con la comodidad de no tener que pasarse media jornada desplazándose. Así que el gobernador, o alcalde, se va a tener que comer el marrón el solito porque cuando alguien piensa que con el cambio han mejorado sus expectativas es muy difícil que esté dispuesto a dar marcha atrás por amor al gobernador, o al alcalde. 

¿Y en que consiste el marrón que se va a tener que comer el gobernador/alcalde? Pues muy sencillo: el de los miles de locales con sus correspondientes empleados que daban servicio a la ingente masa de chupatintas que cada mañana arrojaban los metros y trenes en el centro de la ciudad. Ahora, por mor de la conminatoria petición que el gobernador hizo a los empresarios hace un año, todos esos negocios están quebrados y sus antiguos dueños y empleados... pues ya se pueden imaginar, como cuando la ley seca, o sea, mafias y todo eso. Porque una cosa es segura: la gente no se queda de brazos cruzados y a verlas venir. 

Bueno, cosas por el estilo y de las que nadie habla las hay por ahí a montones. Son las inevitables consecuencia de las decisiones que se toman mirando la realidad por el ojo de la cerradura. Lo que veo, entonces, es el todo y actúo en consecuencia. Es la lógica que impera en este mundo dominado por expertos y monitores. Los tíos se lo saben todo, pero solo de lo suyo, e ignoran todo lo demás. Y hay que ver la confianza en uno mismo que da esa mezcla explosiva. 

En fin, vamos a ver lo que da de sí la cosa, pero, en cualquier caso alquilar un local en centro de New York New York debe estar tirado en estos momentos.  

  

sábado, 7 de agosto de 2021

Toujours sur la brèche

A todo lo largo de la historia de la humanidad siempre hubo ilusos que creyeron poder controlar a sus congéneres. Son chalados que depositan todas sus esperanzas en el miedo de los corderos y olvidan que también existen los leones. Y, los leones, ya saben, por algo les dicen los reyes de la selva. En realidad, cualquiera que es capaz de ir solo por el mundo es un león. Y haberlos, los hay: muchos más de lo que algunos creen... porque si en vez de creer pensasen no serían corderitos asustados.  

Y, en el entretanto, los días pasan y a los ilusos ya solo les queda el recurso de la fuerza para mantener viva su fantasía. El uso de la fuerza como síntoma inequívoco de que la partida ya está perdida. El tirano conquista el poder por la fuerza, pero solo lo puede mantener con sucias artimañas que, por supuesto, incluyen la fuerza, pero a condición de que sea muy selectiva. Cuando deja de serlo, el tirano ya perdió pie... que es en lo que estamos. 

Sí, estamos en pie de guerra. Y no contra el bicho ese de los cojones, como han hecho creer a los corderitos asustados. No, ni mucho menos: estamos en pie de guerra contra los que nos quieren convertir en chinos. Es decir, vivir sometidos al carné por puntos. ¡Oye, allá los chinos si no les importa soportarlo! Pero, aquí, lo van a tener crudo. Ésta de aquí es la cultura del cereal. Es decir con mucho tiempo libre hasta que Perséfone decide salir del Hades a reunirse con su madre Ceres. Y el tiempo libre es sinónimo de maquinación. Por eso casi todo lo de fuste que se inventó en el mundo fue en esta parte del mundo. Mientras, los chinos estaban sumergidos en el barro hasta las rodillas plantando arroz. No les quedaba tiempo para nada que no fuese obedecer. Sí, desde luego, algunos parecen haber olvidado que de casta le viene al galgo. 

En fin, toujours sur la brèche, que dicen los franceses. 

miércoles, 4 de agosto de 2021

La sórdida canalla

El poder no cede. Da igual que el setenta y pico por ciento de los que dicen contagiados estén inmunizados, como ellos dicen, por la vacuna. En definitiva, es lo de siempre: retorcer el lenguaje para que cuadren las cuentas. Lo que viene después, ya lo conocen ustedes. O debieran conocerlo porque no será por falta de ejemplos históricos. 

En cualquier caso, en lo que a lo personal hace, la sensación de que ya se acabó lo que se daba me señorea sin contrapartidas. En las actuales condiciones, partir comienza a ser una opción concebible. Porque, qué sentido tiene soportar toda esta pudrición de los espíritus. Aunque bien es verdad que hay gente en las trincheras, pero, yo, si ya ni en mi cama duermo bien, ¿qué otra cosa iba a hacer allí sino estorbar? 

Tiempos sórdidos en los que apenas hay muertes porque los muertos no pueden morirse otra vez. Y si no me entienden, cojan, agarren y váyanse al Criticón. Allí está explicado todo. ¡La sórdida canalla de los muertos vivientes! Siempre ha sido igual, una exigua minoría encargada de que no se apague la luz y todos los demás acomodados a la oscuridad. O al miedo. 

En fin, lo siento, pero es que he visto a la policía ensañándose con viejos y niños. Es su nítido mensaje para que abandonemos toda esperanza. Por cierto que alguna vez llegué a pensar en la policía como algo respetable, pero es en los malos trances donde se conoce a las personas y, ¡por dios! ¡Qué gente más despreciable! Aunque también se están viendo casos en los que se quitan los cascos y desfilan con los que no tragan. Bueno, habrá que hacer de tripas corazón y que sea lo que dios quiera.